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Número: 19 Año: 2004
 


EL ESCÉPTICO DIGITAL

Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la Pseudociencia
© 2000-2004 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
http://www.arp-sapc.org/

Edición 2004 - Número 19


SUMARIO

EDITORIAL
Por: Redacción El Escéptico Digital
Tema:
Editorial
PARAPSICOLOGÍA 'A LA ESPAÑOLA'
Por: Javier Armentia
Tema:
Caras de Bélmez
LAS CARAS DE BÉLMEZ: HISTORIA DE UNA IDA Y UNA VUELTA
Por: Fernando Frías Sánchez
Tema:
Caras de Bélmez
LAS NUEVAS CARAS DE BÉLMEZ: EL SINDICATO DEL MISTERIO
Por: Gerardo García-Trío San Martín
Tema:
Caras de Bélmez
LA SOBRENATURALIDAD POR DECRETO Y LA MITOMANÍA DE SUS PROMOTORES
Por: Mauricio-José Schwarz
Tema:
Caras de Bélmez
OTRA VISIÓN (A ESTAS ALTURAS NUBLADA) SOBRE LAS CARAS DE BÉLMEZ
Por: Juan Anguita
Tema:
Caras de Bélmez
LAS CARAS DE ORDESA
Por: Arturo Bosque
Tema:
Caras de Bélmez
POR EL DERECHO A UNA INFORMACIÓN CRÍTICA
Por: Varios autores
Tema:
Manifiestos
LAS NUEVAS CARAS DE BÉLMEZ NO SON DE ORIGEN PARANORMAL
Por:
Tema:
Caras de Bélmez
CUESTIONA LA AUTENTICIDAD DE LAS 21 NUEVAS 'CARAS DE
Por: Europa Press
Tema:
Caras de Bélmez
OS ROSTOS DE BÉLMEZ
Por:
Tema:
Caras de Bélmez
MÁS CARAS
Por: Fernando Frías Sánchez
Tema:
Caras de Bélmez
TRATAMIENTO EQUITATIVO DE LO "PARANORMAL"
Por: Ricardo Campo
Tema:
Caras de Bélmez
LAS CARAS DE BÉLMEZ
Por:
Tema:
Caras de Bélmez
ENLACES RECOMENDADOS SOBRE BÉLMEZ
Por: Redacción El Escéptico Digital
Tema:
Caras de Bélmez


EDITORIAL
Redacción El Escéptico Digital
TEMA: Editorial

"Las personas normales no sólo reconocen caras. Parece que tenemos un ansia
casi indecente por verlas, estén realmente allí o no. Vemos caras en las
manchas de humedad en el techo, en los contornos de una ladera, en las nubes
o en relieve de Marte. Generaciones enteras de observadores de la Luna se
han visto impulsados, por la menos prometedora de las materias primas, a
inventar una cara en la pauta de cráteres de nuestro satélite."

Richard Dawkins: "Destejiendo el arco iris"

El presente número de "El escéptico digital" está dedicado a uno de los
episodios más esperpénticos de la parapsicología española. El
"descubrimiento" de unas manchas en el suelo de una cocina que recordaban
caras es "El mayor misterio de la parapsicología española". Parecía que con
la llegada del siglo XXI la modernidad había llegado por fin a nuestro país
y que un fraude tan casposo como éste hace tiempo que debería haber sido
olvidado, llenando de vergüenza a todos los que intervinieron en él.

Sin embargo, la "España profunda" se resiste a morir. Los pícaros de hoy
utilizan las mismas tácticas de antaño, solo que amplificadas por los medios
de comunicación. El fraude ha ido resistiendo el paso de los años, cambiando
de vez en cuando el método y los personajes, pero en el fondo no todo se
reduce a dibujos en el cemento. Ahora parece que el misterio se multiplica,
los espectros cambian de casa, y según las últimas noticias que nos llegan,
deben haber montado una inmobiliaria porque hay varias casas en Bélmez
"infectadas" con este "virus ectoplásmico". O eso es que hay otros "caras"
que quieren disfrutar del invento

Hemos creído necesario poner un poco de cordura ante la avalancha de
irracionalidad que está inundándonos estos días en los medios de
comunicación y dedicar un boletín entero de "El escéptico digital" a un
asunto tan ridículo que no da para mucho. Porque el "misterio" no da más de
sí: unos dibujos en el cemento y además los últimos son francamente malos.
Se ve que ya no hay espectros como los de antes. Para ello hemos acudido a
algunos de nuestros más brillantes colaboradores para desmontar esta
patochada de una vez por todas.

Sin embargo, hay algunas noticias francamente interesantes. Sobre todo la
valiente denuncia de Francisco Máñez, sobre como "aparecieron" las últimas
"teleplastias". También recomendamos una denuncia de este fraude realizada
por el parapsicólogo portugués Antonio Elegido. Lo más importante es que
estas denuncias las han hecho personas que estudian honradamente lo que
ellos consideran "fenómenos paranormales" y no les duelen prendas en
denunciar los embustes.

Desgraciadamente, el formato de "El escéptico digital", no permite que
publiquemos determinados artículos que se apoyan en fotografías para
demostrar el fraude. Por ello, os recomendamos que visitéis la Página de
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico http://www.arp-sapc.org/
donde podréis disfrutar de estupendos artículos, y comprobaréis que el
cemento no es suficientemente duro, comparado con la cara de algunos.

Esperamos que disfrutéis de este número de "El escéptico digital"



PARAPSICOLOGÍA 'A LA ESPAÑOLA'
Javier Armentia
TEMA: Caras de Bélmez

Los fenómenos paranormales más genuinamente españoles siguen siendo parte de
la historia negra del franquismo: las caras de Bélmez de la Moraleda (Jaén).
Desde 1971, el mito y una compleja red de intereses han permitido que aún
hoy este pequeño pueblo siga siendo visitado por quienes buscan encontrar la
prueba de los poderes de la mente, aunque sea en unas manchas en el cemento.
No merece la pena analizar en profundidad un tema que, debido principalmente
a que ha pasado mucho tiempo y casi exclusivamente se han escrito
estupideces sobre el mismo, ha creado más un mito que otra cosa. ¿Quién y
cómo hizo las caras? A estas alturas, los autores posiblemente superan la
decena, porque estos mitos se alimentan de sus propios creyentes, pero sobre
todo de los aprovechados que quieren a toda costa conseguir exclusivas
increíbles para hacerse un nombre en las revistas paranormales.

Se demostró hace mucho que las primeras caras tenían sales de plata como
pigmento; se podía entender que en otras, la propia humedad había creado
formas que "parecen" caras: el fenómeno perceptivo conocido como pareidolia.
Hubo pseudoinvestigadores que encontraron pasados turbulentos en la historia
de esa casa y las cercanas (uno se pregunta cómo podría ser de otra manera:
si se tiene un edificio suficientemente antiguo, lo difícil sería
encontrarse que en su historia nunca ha pasado nada, ni una muerte
medianamente rara, ni una discusión... todo vale, además).

También hubo equipos de televisión, notarios que certificaron imposibles,
caras menos mentadas de Francisco Franco y la Preysler, y sobre todo
muchísimas generaciones de aventureros pseudocientíficos, intentos de
obtener dinero con la popularidad del fenómeno, con la venta de las
exclusivas o los derechos de visita y... desgraciadamente, muy poca ciencia.
La dueña y propietaria inicial de las fraudulentas caras, María, murió. Y
eso no hizo sino disparar la especulación económica interesada por parte de
los vendedores de misterios: ahora hacen aparecer nuevas caras en otra casa,
quizá porque la original ha alcanzado un desorbitado precio. Mientras tanto,
claro, el ayuntamiento se frota las manos sabiendo que tienen atracción
turística para muchos años.



LAS CARAS DE BÉLMEZ: HISTORIA DE UNA IDA Y UNA VUELTA
Fernando Frías Sánchez
TEMA: Caras de Bélmez


16 de noviembre de 1971. El diario "Ideal de Granada" publicaba la primera
crónica sobre "un rostro que aparece y desaparece en un fogón" (1). Era la
primera de las muchas noticias que los medios ofrecieron y, por increíble
que parezca, siguen ofreciendo sobre las llamadas "Caras de Bélmez".

Y decimos que parece increíble porque en aquella misma crónica del "Ideal de
Granada" se daban ya algunas de las pistas para desentrañar el origen de un
fenómeno mucho menos "paranormal" de lo que nos han querido presentar: "la
mujer vende fotos en su casa a 10 pesetas cada una"; "la gente acude
continuamente desde hace 20 días"; "aumentan las ventas de los comercios";
"se piensa ya en la promoción turística..."

Los "Caras de Bélmez"

Y es que, si algo caracterizó el fenómeno de las "Caras" desde el primer
momento, fue su rápida comercialización. El negocio de las fotos fue
aumentando, y de primero cinco y luego diez pesetas por foto (de las de
entonces, incrementadas en "la voluntad") se pasó a quince (2), a las que
había que sumar otras diez que los propietarios de la casa cobraban como
"entrada" (3). Eran otros tiempos, desde luego; la inflación llevó a que los
miembros de Alternativa Racional a las Pseudociencias que visitaron la casa
en 1986 pagasen una "voluntad" de 500 Pts., que en 1992, como cuenta el
investigador César Tort, habían llegado ya a 5.000 (3).

Claro que el fotógrafo de Bélmez o la familia de María Gómez no fueron los
únicos en sacar partido del fenómeno: en febrero de 1972 "La actualidad
española" cifraba en cincuenta o sesenta mil los visitantes que habían
acudido ya al pueblo a ver las "Caras" (4), y un año después "Lecturas"
hablaba de mil personas diarias y cinco mil los fines de semana (5). Una
afluencia de curiosos que suponía, como reflejaba la prensa de entonces, un
auténtico maná para el pueblo, y que hizo que las "Caras" fueran calificadas
por algún periodista como "truco publicitario, sacaperras y engañabobos"
ideado a propósito para atraer a los turistas (6).

Cosa que, sorprendentemente, no llamó la atención de los muchos
investigadores de lo paranormal que acudieron a Bélmez a estudiar el
fenómeno. O bueno, quizá no tan sorprendentemente: en muchos casos estas
investigaciones se han traducido en libros, artículos, programas de radio y
televisión y, en fin, todos esos mecanismos habituales con los que los
vendedores de misterios nos, ejem, venden los misterios.

Porque lo que nos venden es eso, misterios, no investigaciones. Un repaso a
las que se han ido publicando nos permite comprobar que en cuanto a rigor
metodológico la gran mayoría de ellas están más o menos a la altura de las
que podrían haber hecho Mortadelo y Filemón... con un toquecito de
Rompetechos, eso sí.

Comienza la romería

Los primeros investigadores de lo paranormal acudieron nada más hacerse
público el fenómeno de las "Caras". La prensa nos relata la presencia de un
tal "Uttama Sitkari" (que en realidad se llamaba Joaquín Grau, pero hay que
reconocer que su pseudónimo místico impresiona mucho más), de García
Carbajo, Julián del Monte e incluso un misterioso "sabio alemán" que se
dedicaba a "investigar casos raros". Parapsicólogos, hipnotizadores,
mediums, contactados y chalados de la más diversa especie se presentaron en
Bélmez para grabar psicofonías, entrar en trance, hablar con los marcianos
y, en general, contar las tonterías más variopintas.

Sin embargo, de entre todo ese batiburrillo emergen dos polos bien
definidos, los que podríamos calificar como "científico" y "paracientífico".
El primero de ellos se concentra casi exclusivamente en la persona del
químico Ángel Viñas; en el segundo, destaca ante todo Germán de Argumosa.

Como era de esperar, sus planteamientos son radicalmente opuestos. Ángel
Viñas parte de un valioso dato proporcionado por el arqueólogo Juan Laguna,
y que ha sido sistemáticamente ignorado hasta ahora: su estudio
estratigráfico permitió comprobar que la pigmentación que formaba las
"Caras" se encontraba exclusivamente en la capa más superficial del
cemento, sin sobrepasar una profundidad de dos milímetros, lo que descartaba
cualquier tipo de "efluvio" procedente del subsuelo y, desde luego, apuntaba
a la posibilidad de que hubieran sido pintadas. Por consiguiente, Viñas se
dedica a la tarea de encontrar el pigmento empleado.

Argumosa, sin embargo, descarta la posibilidad de un fraude. En parte porque
su colaborador, el pintor Fernando Calderón, aseguraba tajantemente que de
tratarse de una pintura el autor debía ser un auténtico genio (apreciación
que, a la vista de las fotografías de las "Caras", resulta quizás un
poquitín exagerada). Pero, sobre todo, porque tenía pruebas del origen
paranormal del fenómeno: las psicofonías.

Estrictamente hablando, las psicofonías son una evidencia cuanto menos
dudosa. Al fin y al cabo, establecer que un fenómeno es paranormal apelando
a una "prueba" también paranormal es como afirmar que existen los pitufos
basándonos en el testimonio del Ratoncito Pérez. Añadamos que, en el caso de
Bélmez, algunas de las psicofonías registradas parecían apuntar no al Más
Allá, sino al "más acá": en una de ellas, la voz pide a una tal Sofía que le
busque un hotel, necesidad que parece un tanto extraña para un espíritu,
pero que resultaba muy natural en uno de los muchos turistas que abarrotaban
el pueblo (7).

Por otra parte, las psicofonías, las sesiones "mediúmnicas", el péndulo y
demás métodos paranormales tienen otro grave inconveniente, raramente puesto
de manifiesto: que sirven tanto para afirmar como para negar el fenómeno. Al
fin y al cabo, ¿por qué hay que darle más validez a las conclusiones de
Germán de Argumosa, entonces creyente en la realidad paranormal de las
"Caras", que a las de la médium "Salomé", que tras ser hipnotizada por
García Carbajo declaró que todo era un fraude? (8).

Claro que la conclusión de "Salomé" fue la excepción: la inmensa mayoría de
los investigadores paranormales se decantaron por explicaciones a cual más
esperpéntica para un fenómeno que cada vez atraía más a los curiosos... y
mosqueaba más a los científicos. Y es que las evidencias se acumulaban: la
prensa comenzaba a hablar de la actitud extraña de los dueños de la casa, de
codazos disimulados, de alguien a quien se le manchó el dedo al tocar una de
las caras... En fin, del proverbial "gato encerrado".

Los gatos encerrados.

O, para ser más precisos, de los gatos encerrados, porque parece que hubo
varios. El primero de ellos fue el que dio a conocer el diario "Pueblo" el
25 de febrero de 1972: el químico Sr. Viñas había conseguido reproducir una
"Cara de Bélmez" utilizando cloruro y nitrato de plata. Los productos
empleados, muy comunes en fotografía, se oscurecen al recibir la luz
ultravioleta, lo que explicaba la "misteriosa" formación y evolución de las
"Caras" y, de paso, sugería que la vinculación del fotógrafo de Bélmez con
el fenómeno no se limitaba al negocio de las fotografías.

La reacción ante la noticia no se hizo esperar: los propietarios de la casa
de las "Caras" y una buena parte de los habitantes del pueblo se pusieron en
contra de "Pueblo" y de la prensa en general, llegando incluso a
manifestarse públicamente (9). Y aunque la mayoría de los investigadores de
lo paranormal se limitaron a retirarse lo más discretamente posible, no
faltaron quienes siguieron defendiendo a capa y espada la realidad
paranormal del fenómeno.

Y eso que no lo tenían nada fácil: por aquella época también investigaba en
el pueblo la "Comisión Eridani", liderada por José Luis Jordán Peña y
compuesta, entre otros, por varios expertos en hormigón. Y cuyas
conclusiones también apuntaban al fraude, si bien diferían notablemente en
cuanto a los productos empleados en el trazado de las "Caras": Jordán Peña
habla de disolventes en el caso de la conocida como "el viejo", y de una
mezcla de hollín y vinagre para la llamada "el Señor de la Vida", de la que
asegura que incluso se pudo determinar el grosor de las cerdas del pincel
empleado (10).

Sin embargo, los creyentes en lo paranormal no podían aceptar estas
explicaciones. Y, como es natural, intentaron refutarlas. Para lo cual,
además de nuevas psicofonías, sesiones espiritistas y demás, acudieron a dos
de las evidencias "estrella" a favor del caso Bélmez: el acta del Notario de
Huelma y los análisis químicos del padre Pilón.

Las pruebas "irrefutables".

En julio de 1973, los investigadores Germán de Argumosa y Hans Bender
procedieron al fotografiado íntegro del suelo de la cocina de la casa de las
"Caras". A continuación, y en presencia del Notario de Huelma, procedieron a
precintar dicha estancia, precinto que no se abriría hasta el 12 de
septiembre. El Notario dio fe de la integridad de los precintos y de cómo,
una vez rotos, se pudo comprobar la existencia de algunas variaciones
respecto a las fotografías, como la aparición de varios dibujos (descritos
como "signos"), una "Cara" nueva y tres en formación.

Una prueba impresionante... para los creyentes en el misterio, claro. Para
los críticos, en cambio, la cosa no es para tanto: aun suponiendo que nadie
accediera a la casa (cosa mucho más sencilla de lo que parece, a pesar de lo
aparatoso de los precintos notariales), cualquier químico con un mínimo de
experiencia podría haber pintado las nuevas "Caras" con productos que fueran
oscureciéndose lenta y progresivamente. Y es que, por mucho que se citen,
las Actas Notariales sólo dan fe de eso: de que se cerró la casa y de que
tras abrirla se observaron algunos cambios en las "Caras", pero no sirve
para testimoniar que estos cambios tuvieran un auténtico origen
sobrenatural.

Y tampoco lo tienen los análisis químicos. El más conocido es, sin duda, el
llevado a cabo por el Instituto de la Cerámica y el Vidrio del CESIC, en
1991, por encargo del padre Pilón. Un estudio, desde luego, ejemplar:
muestra perfectamente cómo se hacen las cosas en parapsicología, que es
precisamente como no deberían hacerse. Y es que a la nula ausencia de
controles en cuanto a la toma de muestras se añaden detalles tan
rocambolescos como el hecho de que fueran remitidas al laboratorio en un
sobre normal y en un sobrecito de azúcar. Todo muy científico, claro.

Como las interpretaciones a que ha dado lugar el análisis. Partiendo de sus
resultados, los investigadores paranormales son tajantes a la hora de
afirmar que no había rastro alguno de pintura. Los químicos, en cambio,
tienen otra opinión: Luis Ruiz Nogués destaca que en el análisis aparecen
cantidades nada despreciables de zinc, cromo y plomo, cationes ampliamente
utilizados en la fabricación de pinturas (11).

Las vacas flacas.

El de 1991 no fue el único análisis químico efectuado sobre las "Caras", y
desde 1972 hasta ahora han sido multitud los libros, artículos y reseñas
publicados sobre el fenómeno. Sin embargo, las novedades pasan pronto, y más
cuando, como en el caso de Bélmez, se trata de "misterios" de una cutrez tan
extrema: la gente acabó cansándose de ver aquellas figuras mal trazadas
(especialmente tras la salida de escena del fotógrafo, cuyo hijo, según las
gentes del lugar, dibujaba muy bien), de misterios de tercera regional y de
un "Más Allá" que parecía más propio de una película de Berlanga que de la
modernidad hacia la que poco a poco se iba moviendo nuestro país. De modo
que las "Caras" vivieron largos años de vacas flacas. Y aunque de vez en
cuando alguna cadena de televisión despistada dedicase unos minutos a la
cocina de María Gómez, o algún periodista extranjero acudiese a ver el
profundo misterio de la "España profunda", lo cierto es que ni siquiera
apariciones tan sonadas como las de los rostros de Franco o
Isabel Preysler pudieron reavivar el fenómeno. De Germán de Argumosa o la
"Comisión Eridani" se pasó a Iker Jiménez o la Sociedad Española de
Investigaciones Parapsicológicas, de las páginas del "Journal of the Society
for Psychical Research" se pasó a las de "Más Allá" o "Año Cero". En suma,
las "Caras de Bélmez" parecían haber tocado fondo.

Hasta octubre de 2004.

Historia de una vuelta.

Enero de 2004. María Gómez Cámara, la dueña de las "Caras de Bélmez",
fallece víctima de una larga enfermedad, y su muerte proporciona una tímida
reaparición del fenómeno en las agencias de noticias. Los periódicos se
hacen eco del fallecimiento, las revistas publican unos cuantos refritos
sobre las "Caras", y hasta alguna televisión nos obsequia con una entrevista
al inefable Pedro Amorós, presidente de la Sociedad Española de
Investigaciones Parapsicológicas (o "el" SEIP, como él mismo la llama) y,
por lo visto, máximo experto en el tema de las "Caras", lo cual demuestra
hasta qué extremos de degradación había llegado el fenómeno.

Sin embargo, lo cierto es que aquello volvió a despertar un tímido interés
en los curiosos, que volvieron a Bélmez a contemplar las "psicoplastias". Y,
como en aquel lejano 1972, hubo quien vio en las "Caras" un excelente
atractivo turístico para el pueblo.

Y comenzó de nuevo la historia. Al igual que en 1972, las autoridades
locales, encantadas con aquel flujo de turistas dispuestos a dejarse tomar
el pelo por las historias paranormales, pero también a dejarse los dineros
en el pueblo, prometieron crear un Centro de Investigación dedicado a las
"Caras". A promocionar las "Caras", se sobreentiende, que no es cosa de
tirar piedras sobre el propio tejado, y parece evidente que semejante Centro
jamás permitiría una investigación seria y genuina. Sólo las de grupetes
como la SEIP.

Grupo que, en justa correspondencia, proporcionó al tirón turístico de las
"Caras" un nuevo aliciente: en octubre de 2004 Pedro Amorós anunció
triunfalmente que habían aparecido nuevos rostros misteriosos. Unos rostros,
además, muy distintos de las manchas de humedad que tan concienzudamente
había estudiado la SEIP hasta ese momento (12); se trataba de caras
razonablemente bien perfiladas, y que conservaban bastante del misterioso
atractivo de las que aparecieron en 1972.

Y también cambiaba, eso sí, el escenario: ya no aparecían en la casa de
siempre, sino en otra, la casa natal de María Gómez. Un cambio que para los
investigadores paranormales encierra un enorme misterio, aunque para los que
se han tomado la molestia de investigar menos "paranormalmente" puede ser
bastante explicable: el Ayuntamiento de Bélmez pretendía adquirir la "casa
de las Caras" original, pero el precio prohibitivo que los herederos de
María Gómez pedían por ella hacía que la operación fuera poco más o menos
que imposible. Y, miren por dónde, la aparición de las nuevas "Caras" en
otra casa mucho más barata ha permitido que por fin la alcaldesa pueda
llevar a cabo su sueño de comprar una casa encantada. ¡Qué casualidad!

Como también era casualidad que pocos días después apareciera una nueva
edición de un libro sobre las "Caras" perpetrado por miembros de la SEIP.
Cosas que pasan.

Pero, con todo, la casualidad más gorda, la madre de todas las casualidades,
estaba aún por conocerse. La narra Francisco Máñez en su artículo "Las
nuevas Caras de Bélmez no son de origen paranormal", recogido en este mismo
número de "El Escéptico Digital". Y la han omitido cuidadosamente todos esos
medios de comunicación que se han apresurado a publicar las noticias sobre
las apariciones de nuevas "Caras". Tal y como dice Francisco Máñez, las
"Caras" recién descubiertas son igualitas, igualitas, que las que él mismo
ha realizado con un sencillo método que empleaba cuando era un crío. Método
que, y aquí está la sobrecogedora casualidad, él mismo enseñó a Pedro Amorós
y los restantes miembros de la SEIP con motivo de una visita a Bélmez, justo
antes de que Amorós hiciera público su descubrimiento.

En fin, que ya tenemos completa la historia de una ida y una vuelta. Lo que
empezó como un tosco fraude, aprovechado para promocionar el turismo, se ha
convertido de nuevo en un tosco fraude, aprovechado para promocionar el
turismo. Treinta y dos años después, todo sigue igual. Lleno de caras de
cemento.

A modo de posdata.

Cuando escribo estas líneas, las últimas noticias sobre Bélmez siguen
hablando de nuevas "Caras". Sólo que esta vez han aparecido en nada menos
que quince casas del pueblo. ¿Será la Sierra Mágina un vórtice de energías
ectoplásmicas, telúricas y transdimensionales? ¿Querrán los lugareños sacar
también su tajada del negocio? ¿O, simplemente, quieren lanzar a la SEIP y a
la alcaldesa el mensaje de que ellos -a diferencia de tantos y tantos medios
de comunicación- no están dispuestos a dejarse tomar el pelo?

NOTAS:
(1) "Ideal de Granada", 16-09-1971. Ésta y las restantes referencias a las
crónicas periodísticas de la época están tomadas de "Sociología del Milagro.
Las caras de Bélmez", de Manuel Martín Serrano (Barral Editores, 1972.
(2) "Pueblo", 01-02-1972.
(3) "Lecturas", 03-03-1972. La revista indica también que en el pueblo se
comenta que desde que comenzó el fenómeno la familia de María Gómez llevaba
ingresadas más de doscientas cincuenta mil pesetas en la Caja de Ahorros.
(3) César Tort, "Bélmez Faces Turned Out to Be Suspiciously 'Picturelike'
Images", Skeptical Inquirer, marzo-abril 1995.
(4) "La actualidad española", 10-02-1972.
(5) "Lecturas", 03-03-1972.
(6) Diario "Ya", 26-02-1972.
(7) "El Alcázar", 23-02-1972. Sorprendentemente, quien narra esta extraña
"psicofonía" es un hijo de Juan y María, los dueños de la casa de las
"Caras". Por otro lado, la edición de "Pueblo" del día anterior recogía
unas declaraciones de los señores Viñas y del Monte en las que calificaban
la cocina de la casa como "una caja de resonancia", y la calle adyacente
como "una caja de guitarra".
(8) "Pueblo", 21-02-1972.
(9) Véase, por ejemplo, el diario "Pueblo" de 28-02-1972.
(10) José Luis Jordán Peña, "Espíritus y duendes: las casas encantadas"
(1980). Jordán Peña indica que esta conclusión fue confirmada por las
revelaciones confidenciales que le hizo una autoridad local. Véase también
el artículo "Otro punto de vista sobre las Caras de Bélmez", de Juan
Anguita, en "El Escéptico Digital", Año 2004, n.º 7.
(11) César Tort y Luis Ruiz Nogués, "Are the Faces of Bélmez Permanent
Paranormal Objects", Journal of the Society for Psychical Research, Julio
1995. Hay que destacar, no obstante, que Tort y Ruiz Nogués se inclinan más
a favor de las hipótesis de Jordán Peña.
(12) Véase "Los gatos de Bélmez", por María Dolores Cárdenas
(http://www.arp-sapc.org/articulos/gatosBelmez.html).



LAS NUEVAS CARAS DE BÉLMEZ: EL SINDICATO DEL MISTERIO
Gerardo García-Trío San Martín
TEMA: Caras de Bélmez


Por Gerardo García-Trío San Martín

En las últimas semanas de octubre de 2004, a raíz de que el día 18 se
hiciese público, prensa escrita, radio y televisión daban una espectacular
noticia que podría sintetizarse más o menos así:

"Se muda el mayor enigma de la parapsicología: en el jienense municipio de
Bélmez de la Moraleda, el famoso pueblo de las caras, nuevos rostros de
origen desconocido han surgido en la casa natal de la recientemente
desaparecida María Gómez Cámara. Investigadores de la Sociedad Española de
Investigaciones Parapsicológicas (SEIP), que ya llevaban tiempo estudiando
la relación entre el misterio y la humedad, anuncian el hallazgo de 21
nuevas 'teleplastias' (nombre que reciben las caras en argot
parapsicológico) en la vivienda de una sobrina de la fallecida. Desde que
apareció en 1971, ha sido imposible darle una explicación racional al
misterio de las caras de Bélmez."

Una noticia sensacional, desde luego, de las que llaman la atención, y quizá
sea ésa la única razón por la que este disparate se coló en periódicos e
informativos ya que, con un mínimo intento de contrastar la información, el
misterio se desmontaba por sí solo. Los responsables de los medios (que por
tranquilidad personal casi es mejor creer incompetentes que amarillistas)
podían acceder fácilmente a casi todos los datos que se exponen a
continuación en este artículo.

La primera evidencia de ausencia de rigor periodístico la aporta la
afirmación, difundida en casi todas las versiones de la noticia, de que el
misterio tradicional de Bélmez no ha conseguido explicarse científicamente.
No hace falta consultar una hemeroteca para enterarse de que el diario
"Pueblo" acabó en 1972 con el enigma que antes había lanzado a la fama
revelando que las caras podían imitarse con sales de plata. No hay que hacer
un gran esfuerzo de documentación para conocer los análisis realizados por
la comisión científica de José Luis Jordán Peña, que incluye análisis
microscópicos y espectrográficos y datos tan exactos como el calibre de las
cerdas del pincel usado para pintar algunas caras o la detección de los
materiales usados como pinturas: vinagre, hollín y productos de limpieza. Un
par de clics en un buscador de Internet permiten hallar tal información. Sí
que existen explicaciones racionales, por tanto, aunque los divulgadores de
misterios las rechacen.

Si se estudian los detalles expuestos en las noticias de la investigación de
octubre de 2004 en Bélmez se descubren detalles muy extraños: la casa en la
que se trabaja no es la original, es la de una sobrina de María Gómez
Cámara; las caras no son tan fáciles de interpretar como las originales de
los años 70, son manchas de humedad y con algunas hay que aportar mucha
imaginación para encontrarles sentido; los métodos de investigación son
incomprensibles: para que las caras apareciesen, se esparcieron por el suelo
con una fregona ¡20 litros de agua y 2 de aceite!, tras lo cual se pidió a
la dueña que siguiese mojando el suelo cada dos días, lo que hizo vaciando
cubos de agua; una vez aparecida la colección de manchas a las que la SEIP
atribuyó un origen sobrenatural, se permitió la entrada a cientos de
curiosos que pisotearon durante días la zona hasta destrozarla.

Un método de investigación serio para estudiar las caras de Bélmez podría
consistir en crear una comisión de investigadores que incluyese químicos y
especialistas en hormigón, precintar la casa mientras dure el estudio y
extraer muestras del cemento para su análisis en laboratorios. Lo que no
resulta lógico es baldear el suelo con una salsa para anunciar seguidamente
que han aparecido nuevas caras y abrir el inmueble a todo el que quiera
pasar por allí. Eso es una chapuza y no hace falta tener formación
científica para darse cuenta.

Los datos anteriores inducen al escepticismo, por lo que es lógico querer
entrar a curiosear en la página web de los descubridores, la Sociedad
Española de Investigaciones Parapsicológicas, donde podemos ver un estudio
de 2002 en el que nos presentaban otras nuevas caras que no tuvieron
repercusión mediática. No la tuvieron por dos razones: son sólo manchas de
humedad en las que se puede interpretar cualquier cosa y los rostros que nos
dibujan sobre ellas los artistas gráficos de la SEIP para que las
interpretemos son tan ridículos que provocan desde la risa hasta una
incómoda sensación de vergüenza ajena. A estas alturas, lo normal sería
encontrarse ya menos predispuesto a tomar en serio a la sociedad.

Puede ver las imágenes en:
http://www.bajoelvolcan.blogalia.com/historias/22316

El siguiente paso en una superficial investigación podría consistir en
averiguar qué credibilidad posee el parapsicólogo que ofrece la historia.
Con otro par de clics en un buscador de Internet se puede descubrir que
Pedro Amorós Sogorb, el investigador de Bélmez entrevistado, fundador y
autonombrado presidente de la SEIP, ha salido en los periódicos por motivos
más turbios que sus nulos aportes a la ciencia. En "El Mundo - Edición
Comunidad Valenciana" del 22 abril de 2002 un artículo de investigación
informa de las repetidas mentiras que introduce en su currículum, que se
citan aquí literalmente de algunas de las muchas fuentes en las que aún se
puede consultar en Internet:

"Pedro Amorós Sogorb es ingeniero Informático [.]; asesor del telefilm
'Expediente X' y diversas compañías cinematográficas. Miembro del SETI
Institute, de la NASA, programa para la búsqueda de vida inteligente
extraterrestre." y "También ha colaborado con prestigiosas cadenas
televisivas tales como Universal Studios, BBC, Grupo Televisa, CNN y algunas
productoras norteamericanas tales como Infinito y TeleMundo. Realiza
asesoramiento en productoras cinematográficas y televisivas en cuanto al
misterio se refiere."

Los autores del artículo de "El Mundo", J. Cavanilles y P. Tormo, se
molestaron en consultar a las entidades aludidas y descubrir que: al menos
en 2002, Amorós no es ingeniero informático, no figura ningún expediente a
su nombre en el Ministerio de Educación y según el listado público de la
universidad de Alicante, en la que dice estar matriculado, ni siquiera
figura como alumno; la Fox, productora norteamericana de la teleserie
"Expediente X", asegura en un correo en respuesta a los periodistas que "no
sabemos quién es, no lo conocemos de nada"; los responsables del SETI
Institute, un proyecto científico serio para la búsqueda de inteligencia
extraterrestre (que nunca ha formado parte de la NASA), tampoco saben nada
de él ni de su sociedad; en la compañía británica British Broadcasting
Corporation (BBC) no encuentran sus colaboraciones por ninguna parte, y otro
tanto le ocurre a la red de televisión por cable americana Cable News
Network (CNN) que decidió pasar el asunto a su departamento legal. Por si
todo esto fuera poco, en el artículo también informan de que la SEIP ya
había sido denunciada por ese mismo periódico por ofrecer al precio de 300
euros falsas licenciaturas en parapsicología a través de Internet.

Amorós acabó reconociendo a los periodistas todos estos puntos en 2002, lo
que no es en absoluto un impedimento para que continúe con los mismos
embustes en la actualidad como se puede comprobar, de nuevo, en varios
sitios de Internet. Ahora declara en los foros de su página web que todo
está desmentido y rectificado públicamente, así como que emprendió acciones
judiciales por injurias contra J. Cavanilles y Mauricio-José Schwarz (quien
recoge y amplía en su página web la información de "El Mundo"); pero ambos
periodistas han sido consultados por miembros de ARP-SAPC y no sólo aclaran
que sus datos no son injuriosos por estar perfectamente documentados, sino
que niegan que el presidente de la SEIP haya intentado ninguna acción legal.
Que el lector saque sus propias conclusiones.

Puede acceder al artículo de "El Mundo" en "El retorno de los charlatanes",
la página web de Schwarz: http://www.noccom.com/erdlc/Lista.htm#05

La única información de la que no se podía disponer en los primeros días del
comunicado de Pedro Amorós (y que es la parte más jugosa y clarificadora de
toda esta historia) es la aportada por Francisco José Máñez Ferrer en su
artículo "Las nuevas caras de Bélmez no son de origen paranormal", aparecido
en la página web de Grupo Editorial Bitácora en el que se deja en muy mal
lugar al presidente de la SEIP (otra vez) y a sus acompañantes en la
supuesta investigación.

Artículo accesible en:
http://www.editorialbitacora.com/bitacora/masias/masias.htm

Francisco Máñez es autor de varios libros, fue presidente de la Asociación
Valenciana de Investigación Parapsicológica y Ovniológica (AVIPO) hasta la
disolución de la misma, miembro de la Asociación Iberoamericana de
Parapsicología (AIPA), de la Parapsychological Association estadounidense y
participaba en los medios de comunicación hasta que decidió limitarse a la
investigación privada debido a la corrupción que observaba en el mundillo de
la investigación paranormal. Es un parapsicólogo conocido y criticado por
algunos colegas por sus posiciones escépticas y ha manifestado claramente su
opinión de que las caras de Bélmez siempre han sido un fraude.

Tras estudiar bibliografía sobre Bélmez de estos 30 años que muestra que en
"la casa de las caras" hay varios tipos de rostros y técnicas que han
variado en el tiempo (probablemente debido a un cambio en la mano creadora),
Máñez ha intentado comprobar si se pueden reproducir algunos tipos de caras:
las que él considera "manchas de humedad modificadas". Desde hace meses ha
estado experimentando con un método para reproducirlas en cemento usando
agua, aceite, vinagre u hollín (los mismos materiales que la comisión de
José Luis Jordán Peña halló en sus análisis) y ha conseguido crear caras
usando métodos sencillos. Seguramente su trabajo merece ser considerado, al
margen de la polémica actual, en el estudio del fraude de Bélmez.

En su artículo nos describe con detalle sus experimentos y su método, que
consiste en aprovechar la porosidad del hormigón para modificar manchas de
humedad aleatorias. No se trata de pintar con agua, sino de mojar el cemento
y dejarlo secar hasta que aparezcan manchas de humedad, utilizar entonces la
imaginación para encontrarles una forma lógica y reforzar ésta resaltándola
en los puntos estratégicos con un paño o pincel mojado en agua. Una vez
repasadas las manchas que el primer empapado ha provocado, quedan fijadas.
Según nos dice Máñez, la grasa, el aceite y los productos de limpieza
aportan mayor contraste que el agua y crean una capa protectora que preserva
aún más la imagen. El sistema se probó en placas de cemento creadas ex
profeso y en un suelo de hormigón. Concluye el artículo con su opinión sobre
las nuevas caras e invitando a que reproduzcamos la experiencia:

"Las nuevas caras de Bélmez no son de origen paranormal. Si usted quiere
crearlas en su propia casa sólo tiene que seguir mis consejos. Busque
manchas que le recuerden a caras, humedezca (si lo hace con aceite se
quedaran fijas para siempre) las zonas que le parecen barbillas, ojos, pelo,
nariz, etc. Y dispondrá de 'auténticas caras de Bélmez' para enseñar a sus
amigos. Además, se sorprenderá, pues aunque no sea un artista los resultados
son increíbles."

Más interesante todavía es leer que el propio Francisco Máñez viajó el
pasado 25 de septiembre a Bélmez, donde Pedro Fernández y Pedro Amorós lo
esperaban para comprobar si se podían reproducir las caras en la casa
original de María Gómez Cámara. Por estar el suelo original
impermeabilizado, debieron trasladar el experimento a la casa de la sobrina
(la de las nuevas caras) donde un piso de hormigón ofrecía las condiciones
ideales. Allí aprendieron los "descubridores" a utilizar el método de Máñez.
Incluso podemos ver en el artículo una foto de Pedro Amorós, ataviado
presuntuosamente con un chaleco de investigador, utilizando una fregona para
humedecer la superficie como volvería a hacer días más tarde. Dice el
artículo:

"Pedro Amorós mojó el suelo con una fregona y esperamos que se secara. Como
era de esperar aparecieron manchas que recordaban a rostros. Tomé un pincel
y humedecí las zonas que yo veía como parte de rostros para que los demás
pudieran ver las caras. Incluso una de nuestras acompañantes llevó a cabo
una prueba mojando las manchas que le parecían parte de una cara. Pese a que
fue una demostración rápida y sencilla, quedó claro cómo crear 'caras de
Bélmez' de forma artificial."

Parece que Amorós y Fernández aprendieron en ese momento un sistema para
crear falsas caras que repitieron más adelante para presentar a los medios
como un descubrimiento lo que no es más que un fraude. Ésa parece ser
también la opinión de Francisco Máñez al concluir su artículo con las
siguientes palabras:

"Aunque ya había llegado a mis oídos la noticia de la aparición de nuevas
caras, ver que habían aparecido usando mi sistema, me dejó, por decirlo de
un modo suave, boquiabierto. A Pedro Fernández y Pedro Amorós les enseñé un
método para fabricar falsas 'teleplastias', lo usaron y obtuvieron lo que se
esperaba: rostros semejantes a los de 'la casa de las caras'. Cuando veo las
caras en las noticias de televisión siento una extraña sensación que me
recorre la columna vertebral, todo el país está viendo mi trabajo y lo han
tomado por un fenómeno paranormal."

Dado lo poco habitual que es encontrar un experimento real en el mundillo de
la investigación paranormal y pseudocientífica, el autor de este artículo se
sintió estimulado a reproducirlo con los materiales usados por la SEIP en
cemento bien fraguado (el piso de un garaje) y puede asegurar que el método
funciona. Superados los intentos fallidos, se pueden crear caras en unos 5
minutos y con la técnica dominada es posible desechar el trabajo sobre
manchas aleatorias y pasar a las imágenes intencionadas manipulando el
cerco. Si se tienen nociones de dibujo se puede incluso llegar a sombrear
con el aceite y obtener imágenes menos planas y de mayor realismo. Algunas
observaciones son interesantes: según se va secando el hormigón, las manchas
pierden contraste y pueden difuminarse dando la impresión de ser cambiantes
o desaparecer; cuando se vuelve a humedecer el suelo, aunque se haga
descuidadamente y se frote la imagen, ésta no se borra, sino que gana
contraste de nuevo, con lo que se puede fingir fácilmente la repentina
aparición de una "teleplastia".

Francisco Máñez ha suavizado sus opiniones, quién sabe si ante la ofensiva
contra su persona por parte de Pedro Amorós y otros integrantes de la SEIP,
cuyas frecuentes amenazas y difamaciones a sus oponentes son también
conocidas (la versión del artículo de Máñez que citamos no es la que
actualmente se haya en su página web, ya que ha sido levemente modificada
tras el enfrentamiento). El pasado 22 de octubre, el programa de temática
paranormal "La Esfera", de la sevillana Radio Rinconada, nos ofreció un
breve careo entre los dos protagonistas de la controversia. Fue evidente que
Francisco Máñez no se quiere implicar en un molesto enfrentamiento con el
sospechoso presidente de la SEIP; pero sigue asegurando que "allí hay alguna
cara pintada", en la que incluso advirtió los mismos errores de sus primeros
intentos. Máñez pidió análisis científicos y destacó la evidente ausencia de
controles y vigilancia en las actividades de Amorós: "Dejasteis la casa sola
una semana, en una semana se pueden hacer virguerías". Quiso aclarar que no
acusa a sus colegas de falsificación y se mostró poco beligerante, aunque no
dudó en afirmar que "no es nada sorprendente [.], seguirán apareciendo caras
si siguen humedeciendo el suelo y si siguen dándole con aceite." En otro
programa de radio (día 30 en "Adimensional", del valenciano Canal 25 Radio)
añadió:

"Donde apareció una de las caras es precisamente una de las manchas que
nosotros fotografiamos. Unas horas antes, allí no había ninguna cara. [.] He
visto los vídeos de las caras y ya no creo que sea un fenómeno natural mal
interpretado. Yo no sé quién lo ha hecho, pero lo que sí sé, por el diseño
del dibujo, es que han utilizado el mismo sistema que yo expliqué allí. Es
100% lo que yo estuve explicando."

Pedro Amorós intenta defenderse como puede de las sospechas y acusaciones
que caen sobre él. Además de las difamaciones a las que nos tiene
acostumbrados y nuevas amenazas de denuncia que con seguridad nunca llegarán
a realizarse, argumenta que los experimentos de Máñez carecen de validez por
haberse realizado en cemento demasiado fresco y que éste no debe emitir
juicios por no haber visto las nuevas caras en persona. Por otra parte,
acaba de difundir en la prensa las conclusiones de unos supuestos análisis
informáticos (que no ha publicado) que probarían el parecido entre una de
sus caras y la difunta María Gómez Cámara.

Los argumentos sobre el cemento mal fraguado son bastante absurdos, ya que
en 2002 el propio Amorós usó en Bélmez placas de cemento recién fabricadas y
en el artículo de Máñez podemos leer que Pilar Verdú realizó con éxito el
experimento en un suelo muy similar al de la nueva casa (al igual que el
autor de este artículo); el que Máñez u otros investigadores no hayan visto
en persona las nuevas caras no es demasiado relevante, ya que se ha
publicado numeroso material fotográfico y de video que está, por lo tanto,
disponible para su estudio; y los pseudocientíficos análisis informáticos
realizados a la nueva imagen tampoco demuestran nada, la técnica ya la había
empleado otro divulgador de misterios, Íker Jiménez (defensor a ultranza de
Amorós), en una supuesta investigación sobre las "teleplastias" clásicas,
pero ni siquiera en los círculos parapsicológicos tomaron en serio
semejantes conclusiones, ya que con el método seguido es posible encontrar
parecidos con casi cualquier cara que nos propongamos.

Al margen de la polémica, todo esto ha beneficiado a Bélmez de la Moraleda,
donde el turismo se ha disparado los fines de semana hasta doblar la
población; ni siquiera Jaén, la capital de la provincia, o Úbeda y Baeza,
declaradas por la UNESCO patrimonio cultural de la humanidad, reciben en
tres días los 3000 visitantes que está acogiendo el pequeño pueblo de Sierra
Mágina. La alcaldesa de Bélmez, María Rodríguez, había demostrado con
anterioridad un gran interés en promocionar y preservar el principal interés
turístico de su municipio: el 7 de febrero de 2004, tras la muerte de la
dueña, participó en un intento de compra de la vieja casa para crear un
Museo de las Caras en el que participaría la SEIP; pero los familiares
fijaron un precio tan exorbitante que se salió del presupuesto del
ayuntamiento (uno de los herederos declaró en julio a Andalucía Directo, de
Canal Sur, que la SEIP les había tasado la casa en 3.000.000 de euros). El
21 de mayo de 2004, la alcaldesa también se tomó la molestia de acudir a los
medios para acallar los rumores de que las caras estaban desapareciendo.
Según declaraciones de la propia María Rodríguez, el proyecto municipal del
museo se trasladará probablemente a la nueva casa. La providencial mudanza
de las caras se hace así sospechosa. Incluso otros vecinos del pueblo
empiezan a buscar su trozo del pastel y venden ya souvenirs y anuncian que
en sus hogares también aparecen caras: quince nuevas casas se han sumado a
lo que es ya una epidemia de teleplastias.

Aquellos encuentros entre los herederos de la casa y el ayuntamiento
tuvieron como mediadores a Pedro Amorós Sogorb, David A. Sentinella y
Lorenzo Fernández Bueno. Los dos últimos son redactores de la revista
"Enigmas", también miembros de la SEIP y casualmente autores del libro "Las
caras de la discordia", que reeditará en breve, con información actualizada
sobre la nueva casa, la editorial Nowtilus (en la que publican Amorós y
otros miembros de la SEIP, además de difusores habituales del misterio como
Jiménez del Oso, Juan Antonio Cebrián, Miguel Blanco o Bruno Cardeñosa).
Evidentemente, el libro se encontrará con un mercado perfectamente
preparado. Como podemos ver, todos saldrían ganando: el pueblo consigue por
fin la buscada reactivación del turismo y la SEIP y allegados obtienen una
fuente de ingresos segura durante una buena temporada.

Los medios de comunicación ya saben que las caras son falsificables. Tras la
campaña popular de información, probablemente conozcan también el dudoso
historial de Pedro Amorós Sogorb. Contra toda lógica, esto no ha provocado
ninguna rectificación o desmentido. En Europa Press, la agencia que lanzó la
noticia, leemos una entrada del 21 de octubre con las declaraciones de
Máñez, por eso es incomprensible que al día siguiente y el 25 salgan de
nuevo noticias con las fantasías de Amorós. El mismo diario que destapó en
2002 los fraudes del director de la SEIP es el primero en publicar la
absurda noticia. ¿Por qué se sigue promocionando a semejante individuo y a
su sociedad? Esperamos que este artículo ayude en algo a rectificar la
situación.



LA SOBRENATURALIDAD POR DECRETO Y LA MITOMANÍA DE SUS PROMOTORES
Mauricio-José Schwarz
TEMA: Caras de Bélmez


Me enteré de la existencia de las "caras de Bélmez" probablemente en 1979,
en México. No parecía que hubiera nada qué discutir ni demostrar. El sentido
común (que es el menos común de los sentidos) indicaba que estábamos ante
unas caras pintadas en el piso con uno u otro sistema, eso sería fácil de
descubrir. Comparar la cara más promovida de Bélmez con una cara humana
normal bastaba para darse cuenta de que era un dibujo realizado por alguien
no muy ducho en las artes plásticas. Las demás "caras" no tenían la clara
definición de la primera, sino que parecían una vaga imagen de humedad
remarcada mediante algún sistema artificial. Yo pensé en los "rostros de
Cristo" que aparecen en fritos de maíz en los Estados Unidos o en cada óvalo
de humedad que los fanáticos deciden que es una "aparición" de la Virgen de
Guadalupe en México. Lo que los psicólogos llaman "pareidolias", pues, y que
es lo que hacen nuestros sentidos cuando le encontramos formas a las nubes.

Mientras en el resto del mundo nadie se tragaba el cuento, un tal Hans
Bender, a quien nadie conoce fuera del círculo del ocultismo, dijo que las
caras de Bélmez eran "el fenómeno parapsicológico más importante del mundo",
soberana tontería que los ocultistas y los medios repiten sin cesar desde
entonces.

Las supuestas "investigaciones" sobre el supuesto "fenómeno" fueron hechas
únicamente por creyentes en el ocultismo, entre ellos la Sociedad Española
de Investigaciones Parapsicológicas (a la que llaman "el" SEIP). Ni un
ingeniero, ni un experto en materiales, ni un químico especializado en
hormigón, ni un laboratorio de una fábrica de cemento, estudiaron jamás las
caras. Los ocultistas hicieron únicamente supuestos "experimentos" tan
impresionantes como tomarles fotos a las caras y hacerle una supuesta prueba
poligráfica a la dueña de la casa. Claro que eso no es un "experimento" en
modo alguno, pero así lo bautizaron.

El negocio duró la friolera de 33 años. Mientras los pocos entendidos que se
acercaron al cuento determinaron varias formas nada paranormales de crear
caritas en el cemento, el dinero se movía: turistas, venta masiva de fotos,
"la voluntad" por entrar a ver la casa y, por supuesto, los libros
ocultistas, los artículos en revistas de lo mismo, los programas de radio
promotores de lo mismo y las invitaciones a congresos y otros saraos de
creyentes.

Yo no tenía presentes las "caras de Bélmez" cuando me encontré en la página
Web de la SEIP el anuncio de un supuesto CD de hipnosis grabado por el
presidente vitalicio de esa organización, Pedro Amorós Sogorb, para curar,
entre otras cosas: "ansiedad, depresión, traumas, dolor, problemas de
conducta, alergias y alteraciones psicológicas"
(http://www.elseip.com/modules.php?name=Content&pa=showpage&pid=10). Tales
afirmaciones no son distintas de las que hacen otros brujos como Paco Porras
o Shaya Michán, pero una frase me llamó la atención: "La copia del CD en
otro sistema, puede inutilizar el proceso hipnótico ya que determinadas
ondas sonoras de inducción pueden no copiarse".

Obviamente, tal frase busca impedir que alguien piratee el disco y prive a
su autor y distribuidor, Pedro Amorós Sogorb, presidente de la SEIP, de los
13 euros que cobra por ejemplar. Pero es una mentira sin desperdicio, ya que
precisamente la grabación digital se diferencia de la analógica en que no se
pierde ninguna información al hacer una copia. Decir que "determinadas ondas
sonoras de inducción pueden no copiarse" es una falsedad desvergonzada, y
así lo anoté el 6 de agosto en la entrada "Atención a la SGAE, o el SGAE, o
lo SGAE, o eso..." de mi blog "El retorno de los charlatanes"
(http://charlatanes.blogspot.com). Una patraña menor, otro brujo mintiendo
para promoverse, nada especial.

Por supuesto, el Bisbal de la hipnosis, Pedro Amorós, podía haberme escrito
demostrando que efectivamente había inventado un sistema anticopia que hacía
que ciertas "ondas sonoras" no se copiaran al clonar su CD (con lo que las
sociedades de propiedad intelectual lo habrían aclamado y llenado de euros).
Y también podría haber ofrecido los estudios científicos publicados en
journals médicos respetados en los que se demostrara que su mercadería
curaba la alergia a la penicilina, el dolor causado por cánceres avanzados,
la hiperactividad en los niños y la esquizofrenia paranoide, todas
afecciones que caen en la amplia oferta de su bálsamo de Fierabrás. A cambio
de ello, Pedro Amorós me escribió el 10 de agosto un correo llamado "Aviso
de denuncia penal" diciendo que me denunciaría por "difamación, injurias y
ofensas públicas".

Le agradecí la oportunidad de permitirme meter a un charlatán a un tribunal.
Pero, dado que los profesionales del ocultismo son casi invariablemente
profesionales del miedo, decidí también dejarle claro a él y a sus cofrades
del mundo esotérico y paranormal, que no es posible callar a todos los
críticos con amenazas, y me puse a desentrañar el poco misterioso misterio
de Pedro Amorós Sogorb.

Un currículum hecho de mentiras

En las páginas de la SEIP, de la editorial que vende el infaltable libro de
Amorós, de su publicidad como participante en un congreso y de las
entrevistas que ofrece a diestra y siniestra, vi que este individuo presume
de un currículum impresionante: "ingeniero informático", "miembro del SETI
Institute de la NASA", "asesor de la BBC", "asesor de CNN", "asesor de la
productora de Expedientes X".

Lo primero que me llamó la atención fue lo de "miembro del SETI Institute de
la NASA". Sabía que Carl Sagan y otros científicos de intachable reputación,
habían creado el SETI Institute precisamente para no depender de la NASA y
de los caprichos políticos que deciden su presupuesto. Pero más notable aún
era que Pedro Amorós se había estado paseando en una "Alerta Ovni" con
equipo técnico del SETI. Según el sitio Web de la SEIP, el 5 de julio de
1997: "Con la ayuda Técnica del SETI Institute de California, se exploraron
y analizaron miles de frecuencias de radio mediante una antena colocada en
el lugar de investigación.". Así que le escribí al SETI Institute con tres
preguntas: si eran de la NASA, si Pedro Amorós era miembro de tan
distinguido instituto científico y si la noche del 5 de julio de 1977 le
habían proporcionado asistencia técnica a Amorós para su alerta ovni.

La encargada de prensa del SETI Institute, Michelle N. Murray, confirmó que
el SETI Institute no depende de la NASA y, sobre todo, dijo
contundentemente: "Esta persona no tiene ninguna afiliación con el SETI
Institute en modo alguno. No es empleado ni miembro de TeamSETI. El suceso
que mencionas abajo no ocurrió. El SETI Institute no tiene nada que ver con
los OVNIs".

Mentir así sobre la pertenencia a un instituto científico de gran prestigio,
sobre todo siendo tan fácil desmontar la mentira, representa una
desvergüenza monumental. Esto me hizo escribirle a la BBC y a la CNN sobre
las supuestas "asesorías" que estas organizaciones habían recibido de
Amorós.

La BBC, por medio de Rory Egan, de BBC Information, nos dijo: "No he podido
encontrar en nuestra amplia base de datos de programas de la BBC ningún
programa de la BBC en el que se mencionara a Pedro Amorós." Pero dada la
gran cantidad de programas que la BBC comisiona, aclara Egan, existe la
posibilidad de que Amorós haya estado relacionado con alguno. Amablemente,
Rory Egan aclara: "Si pudieras suministrarme un título de programa o una
fecha y canal exactos de la transmisión del programa o programas en los que
aparece Pedro Amorós, trataré de confirmar si hizo o no contribuciones a
ellos."

El reto era para Amorós. En nuestro blog le pedimos el nombre del "programa
o programas" de la BBC en los cuales participó. Nunca respondió.

Preguntamos a la CNN cuándo y cómo los había asesorado Pedro Amorós Sogorb.
La respuesta de Lisa Tinsley, de CNN Public Information, el 2 de septiembre
fue escueta cuanto dura: "No podemos encontrar la información en la que está
interesado. Le reenviaremos su información al departamento legal".

Por lo visto, los estadounidenses de la CNN se toman bastante en serio el
uso de su nombre en vano.

Para remate, me encontré un artículo de Javier Cavanilles y Paco Tormo en El
Mundo, publicado el 22 de abril de 2002, en el cual, en su propia
investigación, también habían acudido al SETI Institute (con idénticos
resultados), habían demostrado que Amorós nunca fue "asesor" de la serie
"Expedientes X" y, para remate, habían conseguido demostrar que Amorós no
era, como lo afirmaba, "ingeniero informático".

Todo esto, obviamente, ocurría antes del convenientísimo "descubrimiento",
el 25 de septiembre, de nuevas caras duras en una nueva casa de Bélmez, y
mientras mi abogada y yo nos aburríamos esperando que llegara la ansiada
denuncia de Amorós.

Lo siguiente que supimos es que los medios se atropellaban entre sí para
difundir un nuevo y oportuno "descubrimiento" de Amorós.

Cómo no hacer las cosas

Para entender las nuevas caras duras de la nueva casa en Bélmez, es
necesario hacer un poco de historia de la estrecha sociedad que han
establecido la SEIP y el Ayuntamiento de Bélmez de la Moraleda.

Las "caras de Bélmez" han provocado una derrama económica nada despreciable
aunque desconocida en Bélmez de la Moraleda, pueblo aislado en la sierra,
con apenas 2 mil habitantes y, hasta la invención de este "misterio", sin
casi nada que ofrecer a los visitantes.

Se entiende, pues, que los políticos del ayuntamiento actuaran no movidos
por el interés de explicar lo que acontece o no con las caras, sino por el
interés de potenciar este atractivo turístico. Eso no los hace menos
desvergonzados, pero al menos es una explicación razonable y hasta
semidefendible de los desfiguros en los que han caído.

La SEIP (es decir, Pedro Amorós Sogorb) nunca se interesó por estudiar cómo
se formaban las caras, qué elementos físicos y químicos daban por resultado
los cambios de coloración en el hormigón, cuáles eran las posibles
explicaciones a la aparición de tales figuras, reales o sugeridas.
Tratándose de una organización "parapsicológica", sólo acepta explicaciones
"parapsicológicas" y luego lanza proclamas exigiendo que se "demuestre" que
el fenómeno es un fraude.

En el mundo de la ciencia, las cosas funcionan al revés: es la SEIP el que
debería demostrar que las caras tienen "un origen paranormal", porque quien
hace la afirmación debe probarla.

Es decir, debieron llevar a cabo una enorme batería de pruebas de todo tipo,
con expertos reales en hormigón y cemento, ingenieros y técnicos altamente
calificados para excluir, en primer lugar, cualquier explicación "natural" o
humana (caras pintadas con aceite, hollín, nitrato de plata, tinta china o
cualquier otro material, caras sugeridas por manchas de humedad que pueden
darse en cualquier lugar fuera de la casa misteriosa, etc.) antes de
siquiera proponerse una explicación paranormal.

Nada de esto se hizo. En una ocasión alguien llevó unos trozos de hormigón
sacados de quién sabe dónde con quién sabe qué sistema a analizar al CSIC,
pero el desaseo en la toma de muestras hace inútil el resultado, sea cual
sea.

¿Qué porosidad tenía el hormigón afectado? No se sabe. ¿Qué porcentaje de
arena contra cemento tiene y qué tipo de cemento lo conforma? Nunca se ha
averiguado. ¿Están o no presentes los agentes conocidos que cambian la
coloración de ese tipo de hormigón? Lo ignoramos.

Una vez que se hubiera descartado más allá de toda duda la procedencia
natural de las caras, el siguiente paso hubiera sido como para darle vértigo
al más experimentado y más desvergonzado parapsicólogo: demostrar cuál es el
procedimiento parapsicológico, paranormal, extrasensorial, psíquico o
preternatural del fenómeno y, después, hacer experimentos para demostrar que
la explicación paranormal es válida.

La SEIP formuló algunas hipótesis extravagantes pero nunca se ocupó en
probarlas. Achacaban las caras posiblemente a un osario descubierto bajo la
casa (pero hay miles de casas construidas sobre cementerios, camposantos y
osarios en todo el mundo sin que por eso aparezcan caras en el piso), o bien
a que María Gómez era una especie de "intermediario psíquico" a través de la
cual aparecían las caras (pero a nadie se le ocurrió llevar a María a otro
pueblo en una casa de suelo de cemento y ver si en ésta pasaba lo mismo). En
lugar de investigaciones, inventaron, para designar a las caras, voquibles
como "teleplastias" (que quiere decir "figuras formadas a distancia", con lo
cual ya presuponían un agente "lejano" y dejaban sin tocar la posibilidad de
que alguien estuviera haciendo las caras de cerca y con las manos) cuando no
algo tan abigarrado como un "radio-enlace triangular", que en realidad no
significa nada.

Pero para bandas como el SEIP, "investigar" no representa estudiar,
experimentar, agotar posibilidades, sino inventar palabras rimbombantes,
hipótesis descabelladas, conclusiones obtenidas antes de ver los fenómenos y
la atención de los medios, todo lo cual permite, como es evidente, escribir
rentables artículos y libros.

Y, por supuesto, el que no se haya aparecido por allá ni un científico de
verdad, y el que la SEIP mantuviera el monopolio de la casa en connivencia
con la dueña y la alcaldesa nunca obstó para que se publicaran mentiras de
grueso calibre como la que asegura que la casa: "ha sido estudiada por los
más prestigiosos científicos, sin que nadie haya podido resolver el
misterio".

¿Nombre de alguno de los "más prestigiosos científicos" en cuestión? No lo
hay. Es otro bulo de la SEIP.

Un "fenómeno paranormal" de lo más oportuno

María Gómez Cámara murió el 3 de febrero de 2004 y los acontecimientos ya
casi olvidados empezaron a desarrollarse a toda velocidad. De inmediato, el
Ayuntamiento (encabezado por María Rodríguez Arias) nombró a María Gómez
Cámara "hija predilecta del pueblo" y la calle Real donde está su casa de
caras fue rebautizada a toda pastilla como "Calle María Gómez Cámara".

El 7 de febrero, según informa la propia SEIP, la alcaldesa Rodríguez Arias
propuso crear "un museo" y se tomaron acuerdos entre los familiares de María
Gómez, el ayuntamiento y la SEIP (nadie podía explicar por qué esta
organización formar parte de un tripartita así, más tarde el asunto
parecería más claro) para volver a abrir la casa a los visitantes y, con
ello, el grifo de los ingresos turísticos.

En mayo, otra "parapsicóloga" con ansias de fama, anunció que las caras
estaban desapareciendo. Y tal cosa sería lógica si fuera cierta la nunca
probada afirmación de que la "causa" de las caras era la fallecida María
Gómez Cámara por algún medio mágico (o "psíquico", que para el caso es lo
mismo).

La otra María, la alcaldesa, entró en pánico, llamó a todos los medios de
información el 21 de mayo para desmentir "tajantemente" que las caras
estuvieran desapareciendo. En la mente de la alcaldesa, seguramente,
apareció aquella vieja imagen de cómic con billetes dotados de alitas,
volando hacia la lejanía.

Para hacer el "museo", la alcaldesa ofreció a los cinco hermanos legatarios
de la dueña original que el ayuntamiento compraría la casa en seis o siete
millones de pesetas (entre 36 mil y 42 mil euros). En julio de 2004, los
hermanos reviraron con una contrapropuesta asombrosa: cien millones de
pesetas (600 mil euros).

Una cifra así habría reventado el presupuesto del pequeño ayuntamiento.

Urgía otra casa con un fenómeno paranormal igualmente asombroso o incluso
más, y que no costara lo que un piso de lujo en el barrio de Salamanca en
Madrid.

Y entonces, coincidencia coincidental, casualidad casual, azar azaroso,
afortunada fortuna, el 25 de septiembre Pedro Amorós descubre un montón de
caras en otra casa, aquélla en la que nació María Gómez.

Esta vez no fue la familia la que pudo decir que se sintió "aterrada" por la
aparición de las caras. Éstas se presentaron en función de gala exclusiva
para ni más ni menos que uno de los miembros del tripartita antes
mencionado.

En esta ocasión, ya con la experiencia obtenida en el pasado, tampoco se
hizo ningún experimento, estudio, análisis o investigación. Las supuestas
caras fueron declaradas "de origen paranormal" por obra y gracia de Pedro
Amorós Sogorb. Y, curiosamente, el precio del nuevo inmueble declarado
"misterioso" por decreto sí está al alcance del Ayuntamiento, y se inicia el
proceso de compraventa correspondiente.

¡Habrá museo! ¡Habrá visitantes cargados de euros y de inocencia! ¡Habrá
nuevos libros, reediciones de los anteriores, gloria, congresos, artículos y
cosas así para los "expertos"! ¡Se reelegirá la alcaldesa! ¡Todos contentos,
todos felices! Vaya, hasta los hermanos de la fallecida podrán seguir
sacando su tajadita dejando ver la casa "original", a ver si en algunos años
consiguen juntar sus seiscientos mil euros.

¿Alguna objeción?

Objeciones

Pues sí: mientras no se demuestre que esto es un cuento, no es razonable
pensar en otra cosa que es un cuento.

Francisco Máñez, otro investigador de lo preternatural pero menos proclive a
la fantochada y con un interés más honesto en las cuestiones "misteriosas",
había ido el mismo día 25 de septiembre a la "nueva" casa de las caras (que
aún no lo era) para enseñarle a Amorós y a sus adeptos de la SEIP un sistema
que él conocía para hacer dibujos en el hormigón. La coincidencia, por
supuesto, es asombrosa: Máñez enseña a hacer caras y ese mismo día aparecen
21 rostros en la casa.

¿Qué hacían todos en la casa nueva? La explicación "oficial" de la SEIP es
que una parienta de María Gómez Cámara los invitó a practicar un ritual de
psicofonía en esa casa. ¿Por qué haría eso esa persona y por qué la SEIP le
daría tanta credibilidad como para ir a hacerlo? No lo explican.

Máñez publicó la historia y fue, por supuesto, blanco de las furias de
Amorós, quien le exigió "explicaciones" cuando, ciertamente, es Amorós quien
debe darlas, y en cantidad notable.

Mientras el Ayuntamiento de Bélmez no dedique dinero y esfuerzos para hacer
una investigación real con técnicos calificados, no podrá sacudirse la
sospecha de haber actuado en connivencia con una organización sin ninguna
relevancia, prestigio ni seriedad, encabezada por un mentiroso comprobado,
con el único objeto de obtener ingresos de los visitantes que lleguen a su
pueblo buscando un misterio que no se ha demostrado que lo sea.

Mientras el trasfondo siga siendo el interés económico o promocional de un
puñado de personajes de demostrada incapacidad para realizar la más
elemental investigación y de comprender los fundamentos del método
experimental, los controles de variables y la honestidad, no es posible sino
concluir que esto es un engaño. Toca a ellos demostrar que no lo es, pero no
con "psicofonías", sino con estudios a profundidad de las características
físicoquímicas de las "caras de Bélmez", con datos y hechos que no han
podido aportar en más de tres décadas.

En el engaño, participan los miembros del SEIP y otros promotores del
ocultismo que en diversos foros repiten la mentira de que el "fenómeno" ha
sido "estudiado" por "científicos" (algunos incluso se dejan llevar por la
fantasía y hablan de "científicos de todo el mundo") y que nadie ha
encontrado una "explicación racional".

Participan también los autores de distintos libros. Dos miembros del SEIP
han publicado un volumen sobre las caras. Íker Jiménez, furibundo promotor
de este caso, también ha publicado el libro correspondiente con su propia
hipótesis alterna sobre el origen de las manchas (acepta, claro, la
explicación "paranormal", pero la atribuye a fusilamientos durante la Guerra
Civil española, en lo que no puede sino considerarse una ofensa al trabajo
de organizaciones serias como la Asociación para la recuperación de la
memoria histórica (http://www.memoriahistorica.org/), que ha promovido la
exhumación digna de las víctimas de la barbarie sin poder acudir, claro, a
manifestaciones paranormales, sino echando mano de la memoria y la dignidad
de los herederos de las víctimas.

Participa la gente del pueblo, pero no toda, porque en distintos foros ha
habido quienes han denunciado que todos saben que esto es un embuste.

Participan los políticos de Bélmez de todos los partidos, obligados a
mantener una fuente de ingresos cuya importancia para el pueblo no se ha
podido conocer con claridad.

Participan medios informativos que consideran que este tipo de informaciones
no merecen ser tratadas con la misma seriedad, equidad, cuidado y
responsabilidad que se otorgan a la información sobre política, economía,
fútbol o asuntos del corazón.

Participan, según últimos informes, cada vez más vecinos de Bélmez: más de
una decena ya ha "encontrado" en sus casas las correspondientes
"teleplastias". Habrá más.

Las verdaderas víctimas, como siempre, son y seguirán siendo las personas
interesadas en cuestiones "maravillosas" a las que se les alimentan
afirmaciones descabelladas, a las que se convence de la compra de libros,
afiliaciones a organizaciones, revistas, discos CD, fotografías de las caras
y otros productos. Y es víctima el público en general, sometido a la
presentación de información sin contrastar y sin voces discordantes.

Pero lo más grave no es la exacción económica derivada de esta historia,
sino el daño que se hace a la capacidad crítica de la ciudadanía y a su
derecho a saber al ofrecerle "misterios" convenientes cuya "paranormalidad"
es una conclusión a la que se llega por decreto de unos personajes que
quieren sentirse "expertos" e "investigadores" sin serlo, y cuyo historial
de mentiras arroja aún más dudas sobre la sinceridad, seriedad, honradez y
aseo de su manejo monopólico de este "enigma" y de otros muchos, con
declaraciones tronantes, promoviendo el miedo y dándose importancia a costa
de la buena fe del público en general.




OTRA VISIÓN (A ESTAS ALTURAS NUBLADA) SOBRE LAS CARAS DE BÉLMEZ
Juan Anguita
TEMA: Caras de Bélmez


Por Juan Anguita Acosta

Han pasado ya varios meses desde que esbocé un punto de vista sobre el caso
Bélmez que a mí me pareció que podría dar algo de luz sobre el asunto. Por
supuesto mi pretensión fue un fracaso, al menos en lo que respecta al sector
que explota el "misterio", se ve que el "kit de investigador" incluye,
además del chaleco tipo "safari", unas buenas gafas de sol...

En estos meses los acontecimientos se han ido desarrollando como si tal
cosa: que si se quiere montar un "museo", que las caras desaparecen, que
quién dice eso, que se quiere vender la casa por ¡100 millones (de pesetas,
imagino)!, que las "caras" se mudan (?)... Por supuesto, todo esto "bien"
comentado por los maestros de ceremonias habituales: especialistas en todo
(y en nada), que utilizan métodos y técnicas de investigación "estándar":
descalificación de opiniones enfrentadas usando argumentos ad hominem,
pruebas circunstanciales que justifican cualquier cosa y, sobre todo, muchas
fotos (a ser posible que salga el investigador en plena faena) sacadas con
misteriosos criterios. Bueno, se me olvidaba, también hay análisis
realizados en laboratorios supersecretos (¿por qué otro motivo no se iban a
identificar?, ¿por vergüenza?). En definitiva, no hay más que fijarse un
poco para darse cuenta de que Bélmez es un ejemplo de ciencia de vanguardia,
lejos de los dogmas y estrechez de miras de la ciencia oficial... perdonen
la broma, en realidad no es más que un fraude de investigación y si
prefieren seguir denominándola de tal manera permítanme un pequeño cambio en
la terminología: una "imbestigación".

Pasemos a los hechos y si me lo permiten, comenzaré por el final.

El último "resurgir" de Bélmez comienza con un ejemplo de mal periodismo
realizado por la mayor parte de los medios de comunicación españoles que se
hacen eco, reproduciendo de una manera acrítica, de un comunicado de la
SEIP. Para que nadie se moleste he de aclarar que defino "mal periodismo"
según el criterio de la propia SEIP que, en un artículo de su web titulado:
¡Europa Press se pone en contacto con la SEIP!", expone que la
profesionalidad de un medio consiste en acudir a diferentes organismos antes
de difundir una noticia. Para que vean que no estoy en contra totalmente de
sus opiniones y criterios, otra cosa es que ellos mismo sean consecuentes
con sus criterios...

Así, esta peligrosa costumbre de reproducir un comunicado, sin contrastarlo,
lleva a dar por ciertas afirmaciones que no lo son en absoluto prolongando
de manera injustificada e infundamentada una leyenda que, por otra parte,
proporciona unos ingresos nada despreciables a algunos personajes. Entre las
afirmaciones del citado comunicado más llamativas estarían:

1) "[...] descubrieron [...] más de una veintena de nuevos rostros,
conocidos con el nombre de "teleplastias" en el argot parapsicológico".
Hasta la fecha (incluidas las originarias caras) no hay pruebas que indiquen
la existencia de teleplastias, en cualquier caso ¿podrían explicarnos, al
menos, por qué estas lo son? Recomiendo para entender el concepto de
teleplastia que visiten "Las caras de Ordesa" de Arturo Bosque
(http://es.geocities.com/catijornet/CarasOrdesa).
2) "[...] la casa permanecerá cerrada mientras se realizan los últimos
exámenes y experimentos [...]". ¿Quién? ¿Qué criterios ha seguido el
Ayuntamiento (si es que la decisión es de éste) para asignar el estudio a
este grupo? A mi me huele a compadreo. Además, ¿qué pretenden hacernos ver?,
¿qué nadie va a entrar para manipular nada?, ¿se aleja a los que tienen
intereses creados en el asunto? Me recuerda a lo de la zorra en el
gallinero.
3) Refiriéndose a los orígenes del "misterio" afirman: "[...] se hicieron
eco [...] el Consejo Superior de Investigaciones Científicas [...]." El
"eco" consistió en analizar una "muestra" que alguien les envío, por cierto
que en unas condiciones de protección contra contaminaciones digna de un CSI
de los Morancos: en un sobrecito de azúcar de los de las cafeterías (sobre
esto recomiendo la lectura del artículo de Fernando Frías "Los caras de
Bélmez" en la web de ARP-SAPC. Aunque la frase, tal y como se expresa da a
entender que el CSIC nombró una comisión que estuvo estudiando el caso, nada
hay más lejos de la realidad...
4) "[...] a pesar de sufrir una campaña de desprestigio orquestada por las
autoridades franquistas [...]". Otra leyenda, ¿a alguien le parece lógico
que en plena dictadura se mantenga durante tantos meses en los medios de
comunicación un "acontecimiento" que se pretendía desprestigiar? Realmente,
durante el franquismo, los únicos fenómenos paranormales que no se toleraban
eran los que eran abiertamente contrarios a los dogmas de la Iglesia
Católica. Para conocer de una manera más exacta lo publicado durante la
época y el ambiente en que se desarrolla es imprescindible el libro
"Sociología del Milagro" de Manuel Martín Serrano, es un libro difícil de
encontrar pero posible en algunas librerías de antiguo.

Entrando de lleno en la "imbestigación". Todo ocurre de la manera más
normal, el grupo de los chalecos tipo "safari" entra en una casa a grabar
psicofonías (no es raro que con tanta grabación algún cric-crac suene a
mensaje de ultratumba) y otros análisis (no se sabe si de orina o de sangre,
o sintáctico...) de manera que "casualmente" aparecen rostros, imagino la
sorpresa de la propietaria de la nueva casa: "si no llegan a venir
ustedes..."

A todo esto, el hallazgo coincide con la visita de Francisco Máñez que,
casualmente, estaba allí para explicar un método de formación de imágenes en
el cemento de una manera nada paranormal (se podía ver en
http://www.editorialbitacora.com/bitacora). Decía "casualmente" porque las
caras aparecieron después de la visita, sería muy cutre pensar que a alguien
se le ocurre pintar las caras después de la visita del señor Máñez, pero
quien sabe... Por supuesto el siguiente paso de la "imbestigación" consiste
en desacreditar a Francisco Máñez, no vaya a ser que la gente lo crea y se
acabe el "chow", además que "lo único que busca es publicidad y notoriedad"
no como otros que están ahí por amor a la verdad. Por supuesto y, para ser
justos, habría que conocer algo del currículum de la gente de la SEIP no
vaya a ser que siguiendo la coherencia de la "imbestigación" el señor Pedro
Amorós Sogorb o alguno de sus colegas resulte poco fiable y digno de
(des)crédito, en este sentido hay algunos datos muy esclarecedores en los
archivos de http://charlatanes.blogspot.com de Mauricio Schwartz.

Pero no nos despistemos, todo esto tiene grandes ventajas ya que gracias a
este hallazgo se puede poner en marcha un mecanismo de libre mercado
(enhorabuena liberales): más oferta para atender más demanda con la
pervivencia del cuento: ¿dónde ponemos ahora el museo?, ¿también cuesta esta
casa 100 millones o con el aumento de la oferta se reduce incluso el precio
de la antigua? Al menos nos quedará el consuelo de que la competencia
mejorará la calidad, o eso dicen...

Por cierto, e intentado regresar a una metodología de investigación seria:
¿por qué se "imbestiga" esta casa? ¿se está "imbestigando" en otras sin
resultados? Por favor, señores "imbestigadores" se echan de menos hipótesis,
controles y criterios de falsación. En definitiva, por favor sustenten sus
afirmaciones, si es que pueden... Porque tantas vueltas, tantas
imbestigaciones, tantas no-explicaciones a lo único a lo que conducen es a
hacer pensar que en Bélmez ocurre "algo" que no se puede explicar y, para mi
gusto, resulta presuntuoso que lo que estos señores no puedan, sepan o
quieran explicar se etiquete de "misterio inexplicable", no quiero pensar
cómo me hubiera ido en la facultad si ante un problema que yo no supiera
resolver hubiera respondido que es irresoluble para la Física conocida...
Así, es más que cómico que personajes que utilizan unos métodos tan sui
generis se erijan en representantes de la Ciencia para manifestar la
incapacidad de ésta para explicar lo que ocurre en Bélmez.

Este dominio del método científico es tal que hacen afirmaciones tan
tremendas como que se han "reproducido las condiciones climáticas" de la
casa en un laboratorio: en primera lectura suena grandioso, tan grandioso
que es bobo. A ver, la humedad del cemento no procede sólo del "clima"
(Ejercicio: búsquese el término clima en un diccionario en inténtese
explicar cómo se puede reproducir en un laboratorio, más aún si ni siquiera
se admite que se reproduce de forma aproximada), procede "también" del
subsuelo y quizá influya más esta humedad que el hecho de que haya huesos
enterrados debajo ¿algún estudio geológico, realizado por geólogos (no basta
con el autotítulo de experto)? Y otra cosa, dudo (por no decir que estoy
seguro de que mienten) que en unas placas de hormigón sometidas a
condiciones de humedad no haya aparecido nada semejante a una cara (o a un
pingüino, me da igual): estadísticamente, y de acuerdo con sus elásticos
criterios de definición de cara es simplemente imposible, ya que en Bélmez
se llama cara a dos puntitos con una raya.

No quisiera cerrar este artículo sin hacer mención a lo aparecido en el
Diario Ideal de Jaén el pasado 11 de noviembre (justo cuando termino de
redactar estas líneas): Una quincena de vecinos de Bélmez dice tener
teleplastias en sus casas, es normal: hay que repartir el pastel aunque en
realidad lo que empieza es ya a tomar unos tintes de pitorreo y abuso
impresionantes, más que nunca por ahí se están buscando aquello de "Los
caras de Bélmez", pero lo peor, se me pone el vello de punta, es el
subtítulo: la SEIP asegura que se investigarán todos los casos con el máximo
rigor. Si rigor es lo expuesto en estas líneas y en mi anterior escrito
vamos listos. Habla el experto Don Pedro Amorós Sogorb de causas gestálticas
en el origen de las caras y ahí ya si que no puedo dejar de reírme, lástima
que falleciese Luis Carandell y no hay completado su Celtiberia Show con
estos personajes. En cualquier caso, el final del artículo de J. E. Poveda
me parece muy bien traído a cuento y de una gran lucidez, será porque
coincide con una de las tesis expresadas más arriba: "poca oferta para la
enorme demanda que existe".

Mucho me temo que por mucho que se estudie, explique y se investigue vaya a
dar igual. Aunque se les pillase con las manos en la masa (en el cemento)
daría igual, esta gente está tan acostumbrada a las medias verdades y al
absurdo que sacarían provecho incluso de eso, recuerden si no el caso de los
círculos en campos de cereales: salieron los responsables, explicaron cómo
se hacían y, sin embargo, el circo sigue funcionando.

La cuestión, así, estriba en que por mucho que se diga, por mucho que se
afirme sobre una historia que lleva 20 años acabada, aunque removida
constantemente, siempre queda la "duda" que lleva a pensar a la gente que,
efectivamente, en Bélmez hay algo misterioso cuando es rigurosamente falso,
todo está clarísimo: es un montaje gracias al cual un pueblecito perdido de
Jaén se hizo popular, recibiendo numerosos visitantes que algo ayudan a que
estas buenas gentes puedan vivir un poco más desahogadamente. Personalmente,
yo no diría a los turistas que dejen de visitar el pueblo sino todo lo
contrario visiten Jaén, Sierra Mágina, las Sierras de Cazorla, Segura y las
Villas, el patrimonio minero de Linares, las magníficas ciudades Patrimonio
de la Humanidad de Úbeda y Baeza, incluso Bélmez, . tenemos unos paisajes
fantásticos y el entorno serrano de Bélmez bien merece una visita donde
descansar y olvidarse del estrés, además hay habitantes con unas aficiones
plásticas poco comunes (¿por qué no monta el Ayuntamiento talleres para
fabricar caras en lugar del dichoso museo?), en fin no pido que se renuncie
a un medio de vida pido que, por lo menos, seamos sinceros, honrados y
honestos con los visitantes: que no hace falta vivir del cuento para que nos
aprecien fuera de la provincia.



LAS CARAS DE ORDESA
Arturo Bosque
TEMA: Caras de Bélmez


Animados por las noticias que llegan recientemente sobre las nuevas
apariciones de caras en Bélmez de la Moraleda, mi mujer y yo nos animamos a
investigar en el Valle de Ordesa. Estábamos convencidos de encontrar
"teleplastias".

Ordesa está dentro del Triángulo de Huesca, así llamado en ciertos papeles
de los servicios secretos españoles. Sus vértices son: San Juan de la Peña
con sus misterios de templarios, Santo Grial y energías emergentes; los
Cañones de Guara, llenos de oquedades y sombras permanentes donde se
localizan la mayor concentración de fuentes energéticas (positivas y
negativas) y fenómenos poltergeist controlados hasta ahora; y el inquietante
Monte Perdido, que posee un centro de atracción de energía que actúa como un
agujero negro para toda radiación inferior a 15 REM/ hora. Según
estadísticas realizadas por una Universidad madrileña y a las que tuvo
acceso un miembro de S.E.I.P.U. (Sociedad Española para la Investigación de
lo Paranormal y Ufológico), la mayor concentración de abducciones por
extraterrestres, fenómenos parapsicológicos y efectos de psicofonías se
producen en esta zona. Nadie tiene explicación científica a este hecho y,
además, existe una confabulación de silencio en los medios de comunicación
para que no trascienda.

Conocedores de estos datos y estando situado el Valle de Ordesa al pie del
Monte Perdido, uno de los vértices, no dudamos ni un momento que íbamos a
tener éxito en nuestra expedición. Cámara fotográfica en ristre y un
detector de psicofonías, nos adentramos en los hayedos y pinares del valle.
Las sombras, las luces que se colaban entre las ramas, las decenas de
colores otoñales y el silencio, sólo roto por el murmullo lejano del río que
cae de cascada en cascada, pusieron más magia a nuestra investigación.

El mundo de las psicoimágenes no se hizo esperar. Pronto nos dimos cuenta,
ya dentro del bosque, que unos ojos nos miraban. Tenía forma de buco con su
barba apuntando hacia adelante. No nos cabía la menor duda. Era la
"teleplastia" de El Maligno. Un escalofrío recorrió nuestro cuerpo. Tomé la
foto, empecé la grabación de psicofonías y desaparecimos de la zona.

Seguimos sintiendo que estábamos rodeados de miradas sin verlas. No tardó
mucho en aparecer lo que nosotros estábamos convencidos de que era una
"teleplastia" de uno de los extraterrestres que realizan esas abducciones
que tanto proliferan en el Triángulo de Huesca. Estaba en la corteza de un
enorme pino. No sabemos si lloraba o simplemente si algo descendía de su ojo
derecho. También llevaba una especie de respirador, creemos que para evitar
que nuestro peligroso oxígeno dañara al alienígena. Éste no estaba solo. Más
adelante y muy cerca capté con la cámara otro alienígena al que llamamos El
Blas por su sonrisa rectilínea y cabeza ovalada. Más interesante era el que
parecía un caballito de mar. No nos apartaba la vista, como si quisiera
controlarnos. Las extremidades superiores eran extrañas, sin brazos, como si
la protuberancia se enrollara sobre sí misma. Sólo tenía una extremidad
inferior con unos primitivos dedos.

Pero no fueron las únicas "teleplastias" halladas. Encontramos La Muerte, El
Calvo, El Cerdo, El Rizos, El Perrito, La Oveja, El Mico, El Perillas, El
Ciervo, El Mostachos, El Narigón, El Simio, El Tristón. Íbamos dando nombres
según la impresión que nos causaba: El Ciego, El Cocodrilo, El Elefante
cansado, El Estirao, El Hoplita-Síndone, El Manolo, El Media Luna, El
Peluche, El Cachorro o El Cordero, El Tuerto, El Viejo, El Elefante y La
Mujer-Elefante. Todas pueden verse en esta página web:
http://es.geocities.com/catijornet/CarasOrdesa/

También investigamos en las aguas transparentes y frías del río Arazas.
Desde el fondo nos miraba El Subacuático. Hasta que salimos del bosque
notamos las miradas de seres ocultos o, si se quieren llamarlos de otra
forma, de energías puras estatificadas. Como punto final ponemos las
imágenes de estos dos Vigilantes que desde dos puntos de vista diferentes
nos controlaron hasta que desaparecimos.

Las psicofonías todavía no han sido investigadas pero no será extraño que
sean tan interesantes como estas imágenes. Hemos querido acercar estas
primicias para que los suscriptores de El Escéptico Digital conozcan de
primera mano estos fenómenos difícilmente explicables.

Nota final

Amable lector: si has llegado hasta aquí y te has creído algo de lo arriba
dicho, debes reaccionar, olvidarlo todo y echar el artículo a la basura
(aunque no lo creo dada la característica de esta revista; mi intención es
que salga publicado en algún periódico generalista). Es una burda imitación
del lenguaje pseudocientífico usado por amantes de lo "paranormal" y que
viven del cuento y de la credulidad ajena. "Teleplastias" (¡vaya nombre!)
las puedes ver en las nubes, en cualquier pared, en los suelos sean o no de
cemento, en todos los troncos de los árboles, en los perfiles de las
montañas... Basta un poco de imaginación. Luego, los "inbestigadores" de
asuntos "para anormales" sacan tajada y "hacen caja". Por favor, si eres de
los que se creen estas basuras, ¡revisa tu sistema de creencias! Evitarás
que te tomen el pelo.

Arturo Bosque



POR EL DERECHO A UNA INFORMACIÓN CRÍTICA
Varios autores
TEMA: Manifiestos
URL: http://www.ipetitions.com/campaigns/belmez2004

POR EL DERECHO A UNA INFORMACIÓN CRÍTICA EN TEMAS CIENTÍFICOS

Desde principios de octubre, los medios informativos españoles han dedicado
gran cantidad de tiempo a difundir como un hecho la afirmación de que
ciertas manchas presentes en una casa en Bélmez de la Moraleda, Jaén, son
rostros humanos producidos de forma paranormal, afirmación que se extiende a
la primera casa en la que se pueden ver estas caras desde 1971.

La única fuente informativa citada en todos los casos es una asociación
relacionada con la explotación económica del fenómeno durante los últimos
años y que carece de toda representatividad y rigor científico, y que no
está acreditada en modo alguno, llamada SEIP, Sociedad Española de
Investigaciones Parapsicológicas, a cuyos integrantes se ha presentado como
"científicos" sin serlo y "expertos" sin sustentarlo.

Los medios no han mostrado interés alguno en acudir a otras fuentes para
contrastar estas extravagantes afirmaciones. Desde hace 31 años, al
publicitarse por primera vez este caso, se han ofrecido explicaciones al
fenómeno y éstas han sido difundidas por organizaciones como ARP-SAPC
(Alternativa Racional a las Pseudociencias-Sociedad para el Avance del
Pensamiento Crítico) que reúne, entre otros, a destacados científicos y
miembros del mundo académico español. Numerosos sitios en Internet,
publicaciones, análisis, estudios críticos y otras fuentes ponen en duda
tanto la explicación paranormal de las caras de Bélmez como la seriedad y
credibilidad de la SEIP y de sus dirigentes.

Quienes suscribimos la presente consideramos que esta situación vulnera lo
dispuesto en el artículo 20.1.d) de la Constitución Española, que garantiza
el derecho A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier
medio de difusión, ya que la información al respecto ha sido tendenciosa,
sesgada, sin contrastar y en general desaseada y amarillista, en modo alguno
veraz.

Igualmente consideramos que la presentación de esta información
seudocientífica sin contrastarla y sin dar espacio a una visión equilibrada
de tal información propicia la difusión de las supersticiones, promueve el
ocultismo, va a contracorriente de los esfuerzos educativos esenciales para
la sociedad española y se opone al pensamiento crítico que es la esencia de
toda sociedad libre y democrática.

Por ello, de manera atenta pero enérgica solicitamos que se tenga en
consideración el dossier que se ha preparado sobre el caso, que resume la
visión crítica sobre el siempre sospechoso caso de las caras de Bélmez, y
esperamos que se le dé una difusión similar, en cuanto a atención, espacio y
tiempo, a la que se le concedió en las semanas anteriores a la publicidad de
la SEIP y del Ayuntamiento de Bélmez de la Moraleda.

Atentamente



LAS NUEVAS CARAS DE BÉLMEZ NO SON DE ORIGEN PARANORMAL

TEMA: Caras de Bélmez
URL: http://www.editorialbitacora.com/bitacora/masias/masias.htm

Por Francisco Máñez
(Artículo publicado originalmente en "Editorial Bitácora")

Aunque las "caras de Bélmez" nunca fue un tema que me interesó demasiado,
por las aparentes casualidades de esta vida, ha sido un asunto que parece
perseguirme en los últimos tiempos.

Desde que era un chaval he oído hablar de ellas. Como fenómeno paranormal
resultaba llamativo, así que procuraba ver las fotos de las caras y leía
algunos de los artículos que aparecían en las revistas. Incluso publiqué en
Bitácora Las caras de Bélmez de Manuel Gómez Ruiz.

Siempre reclamó mi atención los análisis que intentaban descubrir qué
colorante se había usado para dibujarlas. Desde el veterano libro de
Martínez Romero hasta la investigación de Juan Anguita siempre se hablaba de
diferentes productos. Esto precisamente fue lo que me tenía confundido.

Durante la comida del SEIP de Navidad de 2003 Pedro Amorós y Pedro
Fernández, incluso los que dieron las charlas, no hablaron, que yo recuerde,
sobre la terrible humedad que sufría la casa. El tres de julio del año
siguiente, en la otra comida organizada en Valencia, Pedro Fernández fue el
primero en hablarme sobre la humedad del suelo, y Pedro Amorós me explicó
por encima las pruebas que habían realizado creando planchas de cemento.
Pese a todo seguía sin entender bien cómo se formaban las caras, aunque en
el fondo el tema de las caras, de alguna manera, comenzó a serme familiar.
Yo había visto aquello en otro lugar y no sabía dónde.

Durante un fin de semana que pasamos mi mujer y yo en Murcia, en casa de
Joaquín Abenza y María José García, tuve la oportunidad de observar los
datos que habían reunido, resultando el conjunto de lo más esclarecedor.
Viendo todo el material que habían reunido y que me grabaron, gracias a la
cual pude examinarlo con detenimiento en casa, recordé dónde había visto
algo similar a las "caras de Bélmez". Desde luego Joaquín es un investigador
impresionante, pese a todo lo que podía creer o suponer, tomó los datos como
se debe hacer. No sé si yo podría haber sido tan imparcial a la hora de
recopilar la información.

Como tantos otros niños de los años sesenta, cuando era pequeño jugaba con
mis amigos en la calle. Existía un paseo al que llamábamos "Colón" (en
realidad el final de la calle Francisco Cubells de Valencia) dividido en dos
por una acera central. Allí había una fuente del ayuntamiento y una toma de
agua para "la tía gorda" (el camión que regaba las calles). Esta toma de
agua era un tubo metálico bastante alto (no recuerdo la altura en concreto
yo tendría menos de diez años) al que al final se le acoplaba una manguera
de goma, que al ser elástica permitía a los hombres del camión ajustarla
para rellenar la enorme cisterna.

Los operarios del camión lo dejaban cargando y solían ponerse a hablar con
los policías municipales que estaban en una comisaría situada delante de la
toma. Casi siempre el agua terminaba saliéndose de la cisterna produciendo
un charco, momento en el que se acercaban y cortaban el agua. Aquel trozo de
la acera quedaba todo mojado alrededor del charco. Era verano y el sol se
encargaba de dejar manchas de agua en las baldosas y especialmente donde
éstas habían sido arrancadas.

Aquella manguera era nuestra principal atracción. Nos colgábamos de ella,
pisoteábamos el charco etc., lo que nos costo más de una reprimenda de los
policías y más de una bronca en casa al llegar mojados. Pero, en los
momentos que nos tranquilizábamos jugábamos a una cosa: mirábamos las
manchas de humedad buscando caras o figuras y para que el resto de los
amigos vieran lo que estabas viendo, las remarcábamos con la propia agua del
charco. Usábamos los dedos, las camisetas en ocasiones (los que no temían lo
que les esperaba en casa) aunque en especial las espigas que arrancábamos de
los solares cercanos.

Solíamos dibujar los personajes de los tebeos que leíamos, en especial los
de Pumby. Las figuras remarcadas permanecían al menos durante horas, y tengo
la impresión, aunque no lo puedo asegurar pues han pasado por lo menos 35
años, que al día siguiente algunas todavía eran visibles.

Al mojar más una zona concreta, el agua que se encontraba bajo el paseo las
"alimentaba" impidiendo que se secaran con rapidez, el Sol secaba el resto
de la mancha y dejaba el dibujo, aunque éste, claro, sufría modificaciones.

El 17 de julio preparé tres bandejas para reproducir la experiencia. Se
trataban de tres escurrideras para vasos. Coloque un trapo en las rejillas y
esparcí en cada una de ellas una capa de cemento. Cuando el cemento se secó
por completo lo humedecí con una esponja para producir manchas de humedad, y
añadí agua a las bandejas inferiores. Al secarse no tardaron en aparecer las
manchas que esperaba.

Al día siguiente realicé algunas pruebas, pero fue Ana, mi mujer la que vio
la primera cara. Se trataba de la que bautizamos como "el elfo de Masias".
Procedió mojando las partes que a ella le recordaban el rostro de un elfo.
Este primer resultado, aunque muy primitivo, me convenció de estar en buen
camino.

Tras realizar diversos intentos a finales de mes ya disponía de numerosas
caras realizadas con este sistema: Humedecer el cemento, dejarlo secar para
que se produzcan las manchas, buscar las caras y mojar aquellas partes que a
mí me parecían ojos, orejas, nariz, boca, etc.

Llegué a pensar en sustituir el agua por alguno de los ingredientes
descubiertos en los análisis de Bélmez; tales como el vinagre, la ceniza o
el aceite, pero quise ser fiel a mi idea original y sólo usar agua. Sin
ningún tipo de duda el aceite, por ejemplo, hubiera dejado un mejor rastro
mucho más duradero.

Paralelamente, otra investigadora, Pilar Verdú, comenzó a realizar diversas
pruebas en un suelo de cemento, obteniendo el mismo resultado. Al usar
productos de limpieza las caras resultaron todavía más visibles, además de
crear una capa "protectora" que permitía su conservación.

El 25 de septiembre un grupo de investigación viajamos hasta Bélmez para
comprobar, entre otras cosas, si mi idea se podía llevar a cabo en el suelo
de la famosa casa de las caras. En el pueblo nos esperaban Pedro Fernández y
Pedro Amorós. El primero había intentado realizar una prueba dibujando unas
letras con mi técnica y los resultados habían sido negativos. Esto se debía
a que no la había comprendido, pues intentaba simplemente dibujar con agua.

En el suelo de la casa, encima de las caras, existía una capa similar a la
producida por Pilar en su experimento. Al ser impermeable impedía realizar
la prueba. En el caso de que las caras fueran en su día creadas con el
sistema del agua ya no se podía comprobar sin hacer saltar la superficie.

Por suerte la sobrina de la difunta María, la dueña de la "casa de las
caras" nos llamó para que viéramos la casa en donde vivió María hasta su
juventud. Al final de la vivienda se encontraba un trozo de suelo similar al
de la famosa casa de las caras, formado por hormigón y sin ninguna capa
protectora. Realizar allí la prueba no sólo resultaba fácil; era el sitio
ideal.

Pedro Amorós mojó el suelo con una fregona y esperamos que se secara. Como
era de esperar aparecieron manchas que recordaban a rostros. Tomé un pincel
y humedecí las zonas que yo veía como parte de rostros para que los demás
pudieran ver las caras. Incluso una de nuestras acompañantes llevó a cabo
una prueba mojando las manchas que le parecían parte de una cara. Pese a que
fue una demostración rápida y sencilla, quedó claro cómo crear "caras de
Bélmez" de forma artificial.

El 18 de octubre el diario El mundo publicaba: Surgen 21 rostros nuevos en
otra vivienda. Las "caras de Bélmez" de mudanza.

Y en el artículo se decía: «Según relata el presidente de la SEIP, Pedro
Amorós, los investigadores visitaron el inmueble el pasado 25 de septiembre
y mientras preparaban los equipos de grabación descubrieron una teleplastia
en formación en una esquina de la cuarta planta. Entonces comenzaron a
buscar rostros similares a las que conforman el fenómeno parapsicológico de
la "casa de las caras".

»Para localizar nuevas teleplastias, los miembros de la organización
arrojaron agua sobre el suelo de la cuarta planta y a consecuencia de la
humedad 'afloraron un total de 21 rostros' que más tarde desaparecieron al
mantenerse el tratamiento con agua.

Finalmente, "el suelo fue desecado por completo hasta que las 21
teleplastias reaparecieron" y quedaron fijadas en los materiales, tal y como
constató la SEIP en un examen posterior realizado el 6 de octubre. Este
descubrimiento, a juicio de Amorós, prueba el vínculo existente entre este
fenómeno paranormal y la "humedad relativa del aire"»

Aunque ya había llegado a mis oídos la noticia de la aparición de nuevas
caras, ver que habían aparecido usando mi sistema, me dejó, por decirlo de
un modo suave, boquiabierto. A Pedro Fernández y Pedro Amorós les enseñé un
método para fabricar falsas teleplastias, lo usaron y obtuvieron lo que se
esperaba: rostros semejantes a los de "la casa de las caras". Cuando veo las
caras en las noticias de televisión siento una extraña sensación que me
recorre la columna vertebral, todo el país está viendo mi trabajo y lo han
tomado por un fenómeno paranormal.

Las nuevas caras de Bélmez no son de origen paranormal. Si usted quiere
crearlas en su propia casa sólo tiene que seguir mis consejos. Busque
manchas que a le recuerden caras, humedezca (si lo hace con aceite se
quedaran fijas para siempre) las zonas que le parecen barbillas, ojos, pelo,
nariz, etc. Y dispondrá de "auténticas caras de Bélmez" para enseñar a sus
amigos. Además, se sorprenderá, pues aunque no sea un artista los resultados
son increíbles.



CUESTIONA LA AUTENTICIDAD DE LAS 21 NUEVAS 'CARAS DE
Europa Press
TEMA: Caras de Bélmez
URL: http://www.europapress.es/europa2003/noticia.aspx?cod=20041021181142&tabID=1

UN INVESTIGADOR CUESTIONA LA AUTENTICIDAD DE LAS 21 NUEVAS 'CARAS DE
BÉLMEZ'(JAÉN) APARECIDAS RECIENTEMENTE
(Artículo publicado originalmente en "Europa Press")

BELMEZ DE LA MORALEDA (JAEN), 21 Oct. (EUROPA PRESS)

Un investigador de fenómenos parapsicológicos cuestionó hoy la autenticidad
de las 21 nuevas 'caras de Bélmez' descubiertas en la casa donde nació la
propietaria de la célebre 'casa de las caras' de Bélmez de la Moraleda
(Jaén).

En declaraciones a Europa Press, el investigador Francisco Máñez explicó que
él mismo formó parte del grupo de investigadores que el pasado 25 de
septiembre visitó la casa donde nació María Gómez Cámara con el fin de
grabar allí las psicofonías que, según la propietaria del inmueble, se
podían oír por las noches.

Máñez relató además que estuvo presente en el descubrimiento de una
teleplastia en formación en una esquina de la casa y admitió que allí había
aparecido "una cosa que parece una cara" pero que, en su opinión, se
diferencia de las teleplastias originales porque en la casa de María Gómez
Cámara "sí se ve una cara" y en el nuevo emplazamiento "parece" una cara.

En ese sentido, aseguró que las imágenes descubiertas en el suelo de este
nuevo inmueble pueden reproducirse mediante una "técnica casera" que
consiste en "esparcir una capa de cemento sobre una superficie", humedecerla
levemente con agua y "sobre las machas de humedad" realizar trazos para
formar la figura deseada para luego dejar secar la superficie.

De hecho, el investigador afirmó que, con las herramientas necesarias, el
experimento se puede realizar "en minutos" y las figuras quedan impresas en
el hormigón "en cuestión de horas".

Por eso, Francisco Máñez evitó pronunciarse sobre la autenticidad del
fenómeno paranormal descubierto en la casa donde vivió María Rodríguez
Cámara pero cuestionó el carácter parapsicológico de este nuevo hallazgo.
Asimismo, precisó que el método de humedecer y desecar la superficie
utilizado por los investigadores para descubrir las 21 teleplastias es
"similar" a su "técnica casera", lo que, en su opinión, prueba su tesis.

La Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológica (SEIP) tiene
previsto realizar mañana una valoración del hallazgo realizado el pasado 25
de septiembre en la casa donde nació María Rodríguez Cámara y que ahora
pertenece a una de sus sobrinas.

El 23 de agosto de 1971 apareció en la vivienda de María Gómez Cámara la
primera de las teleplastias que a lo largo de los años han conformado el
fenómeno paranormal de las caras de Bélmez. El pasado 3 de febrero, la dueña
falleció a los 85 años dejando en manos de sus cinco hijos la célebre casa.



OS ROSTOS DE BÉLMEZ

TEMA: Caras de Bélmez
URL: http://www.oepnet.hpg.ig.com.br/os_rostos_de_belmez.htm


Por Antonio Elegido
(Artículo publicado originalmente en la Revista de Parapsicología nº21)

Bélmez de Moraleda es un pueblecito situado en España a 40 Km. de Jaén. En
ese pueblo, a 23 de agosto de 1971, comenzaron a ocurrir hechos
"misteriosos" en la casa de Juan y Maria Pereira localizada en el n° 5 de la
calle Rodrigues da Costa.

En la cocina, en el suelo junto al fogón, apareció una extraña mancha sin
nada que la justificase. Un tiempo después se percibía el contorno de un
rostro humano dibujado en el cemento.

La familia, intentando poner fin al dramático acontecimiento, borró este
primer rostro picando. Todo en vano, pues, pasados algunos días, otro diseño
apareció. Los propietarios de la casa mandaron retirar el cemento de la
pared y lo colocaron en un nicho protegido con un cristal, a la derecha del
fogón. La apertura fue sellada con cemento y en los días siguientes nuevas
caras empezaron a dibujarse, apareciendo no uno, sino varios rostros. El 28
de enero de 1972, existían 8 caras en el local.

Dado el rumbo que iban tomando los acontecimientos, se cavó un pozo de 2,80
Mts. de profundidad, en presencia del alcalde Sr. Rodríguez Rivas y
aparecieron algunos fragmentos de huesos humanos en la excavación.

No faltaron hipótesis para el esclarecimiento de las apariciones de los
rostros en la pared de cemento. Desde un milagro, relacionado con un
crucifijo quemado durante la guerra, etc. Pero, con el paso del tiempo,
estas interpretaciones fueron abandonadas por la versión que
responsabilizaba a espíritus de muertos por las apariciones .Esta hipótesis
surgió por estar la casa construida encima de un antiguo cementerio (y todas
las casas vecinas también...pero nadie se acordaba de eso). La idea fue del
agrado de ciertos sectores de la población por la tradición que allí existe:
"En Bélmez, hay un profundo culto a los muertos".

La repercusión fue muy grande y después todos comentaban el suceso...Y más
después de que aparecieran grabaciones, hechas por otras personas de pueblo,
de voces de mujeres y niños que se decían que eran de ser dos
espíritus...Más propaganda y más repercusión... Hasta algunos "sabios"
extranjeros fueron estudiar el tema al pueblo y también favorecieron la
hipótesis de los que los espíritus eran los responsables.

Otros innumerables acontecimientos nos muestran un panorama que nos recuerda
la famosa frase de Petronio: "Mundus vult decipi; ergo decipiatur" ("El
mundo quiere ser engañado, pues que sea engañado")

La parapsicología científica, de tantos y brillantes renombrados científicos
tales como Tyrrel, Rhine, Quevedo, Roll, Thouless, etc. así como centros de
investigación tales como o CLAP en São Paulo, a Duke University (USA),
Universidad Real de Utrecht (Holanda), Cambridge, etc. fueron colocando
argumentos y pruebas no solo demostrando que los fenómenos parapsicológicos
son de este mundo, de los vivos, sino también que es totalmente imposible la
intervención de los muertos o entidades espirituales en este mundo.

La verdadera historia

Todo comenzó tras una matanza de cerdos. Nadie duda de que, como en
cualquier cocina del mundo, debido a los diferentes ingredientes (vinagre,
grasa, etc. ) y a la acción continua del fuego, el fogón de cemento poroso
se deteriorase.

Aparecieron manchas sugestivas, como pueden aparecer en las nubes, en la
madera, etc., dando ocasión a que los niños se entreguen a dejar volar la
imaginación. Imaginando, algunas personas comenzaron a decir:
-"Mira, parece un rostro!" En los días siguientes, después de las
sugestiones, apareció la "figura sugerida" retocada con cal.

Otros casos concretos según los testigos:
-"Mira, este contorno del rostro debe pasar por aquí." Y al día siguiente,
apareció retocado con hollín.

En un pueblo vecino, se celebraba esos días una "Feria Agrícola". Los
periodistas que cubrían la feria escucharon hablar de las "Caras de Belmez"
y comenzó el "Boom."

Los primeros informes locales del tema fueron ofrecidos por los periódicos
de Jaén y Granada. Empezaron a llegar curiosos de toda la región...
-"Mira, parece que tiene dientes". Y al día siguiente aparecen los dientes
raspados con un tenedor, un cuchillo, o cualquier otro objeto apto.

Un hijo de la familia Pereira se opone al rumbo que estaban tomando las
cosas y discordó plenamente, amenazando revelar toda a verdad que ya pasaba
de broma inocente; pero nadie a esas alturas, era capaz de silenciar los
acontecimientos y optó finalmente, por continuar manteniendo silencio.

Un fotógrafo de Huelma, el pueblo vecino, hizo unas fotografías de las caras
e hizo 400 copias dándoselas de regalo a los propietarios de la casa para
que las vendiesen a los visitantes. El fotógrafo impuso una condición:
cuando se acabasen las fotografías regaladas, él llevaría el 50% del precio
en las siguientes.

Así, no cobraban la entrada a la casa, sino las fotografías. Al principio
costaban 5 pesetas por foto, después 10, y finalmente 15 pesetas.

Lógicamente, si los visitantes no querían encontrar dificultades para entrar
y ver las caras, deberían comprar unas cuantas fotos. Entonces todo eran
sonrisas y entrada libre...

El negocio fue aumentando. Antonio Casado, enviado especial del diario
"Pueblo" de 21-02-72, cita que e un fin de semana había aproximadamente
10.000 personas con intención de entrar en la casa.

Se anunció para los días 12 e 13 de octubre de 1974, el II Congreso Nacional
de Parapsicogía, en Barcelona. Fue entonces que el Sr. Gérman de Argumosa
decidió llevar "Caras de Belmez" como asunto para el Congreso. Asistentes
serios del Congreso no dudaron en declarar la "Operación Belmez" como
manifiesta auto-promoción personal del Sr. Argumosa.

Posteriormente, el periódico que lanzó el Boom, se retractó. Pero el tema
calló en las manos del Sr. Argumosa. Incansable, rico, organizado, buen
conversador.

Nombres y pruebas - El Sr. Ramos Pereira, Presidente da Sociedad Española de
Parapsicología, descubrió que los negativos de las fotografías de las "Caras
de Belmez" presentados por el Sr. Argumosa estaban retocados. Por tanto no
sólo retoques en las caras de la cocina, sino también en los negativos de
las fotografías.

Verificaciones del parapsicólogo Francisco G. Fontanet: se descubrieron
caras que habían sido retocadas simplemente con hollín utilizando un
disolvente casero. En otras caras existen evidencias de haber sido hechas
con cal y silicato sódico, produciendo efecto en el cemento.

El Dr. José Luís Jordán Peña, psicólogo y parapsicólogo visitó las caras de
Bélmez y analizó pedazos de cemento: "Todo no pasa de ser un burdo fraude".
Tuvo por bien advertir que "Doña Maria, propietaria de la casa, descubrió
las facciones en cuanto lavaba la costra de hollín que impregnaba la cocina"
y se descubrió que una de las figuras estaba hecha con hollín del mismo
fogón, utilizando un disolvente casero (vinagre).

Confirmación del fraude

Sobre este detalle del hollín, tenemos u dato interesante, publicado por el
diario "Pueblo" (22,02,72): "El marido de una de las profesoras de la
localidad fue a ver una de las caras que tenían alterado el pueblo a
mediados de septiembre". La cara estaba en la pared y protegida con un
cristal, detalle que también se debe tener en cuenta, principalmente cuando
las personas de la casa no querían ni oír hablar de que el cristal fuese
retirado. "Este señor pasó el dedo por los trazos que formaban el bigote, o
lo que fuese, de esa cara. Y su dedo se manchó de hollín y tiza.


El diario "Pueblo" que había lanzado el "Boom" publicitario, decidió
investigar seriamente.

Análisis efectuados:
-Detección radioactiva (En la "Asamblea de Energía Nuclear" fue sometido al
análisis químico-isotópico, que consiste en bombardear con neutrones las
muestras)
-Análisis de elementos que forman os trazos.
-Examen de microscopio
-Estudio con rayo X
-Análisis químico-cualitativa
-Análisis orgánico
-Pruebas acústicas
-Impresión de placas radiográficas y fotográficas
-Investigación en el archivo municipal y parroquial
-Estudio psicológico de los protagonistas
-Fotografías con rayos infrarrojos y ultravioletas.

La conclusión de "La investigación de Pueblo": el fenómeno es un truco.

Y llamaba la atención sobre los sospechosos codazos que los familiares de la
casa se daban.

Se realizaron varios análisis químicos de muestras recogidas de las caras
aparecidos en el fogón. Entre algunos de estos análisis podemos citar el
realizado por el químico Dr. Ángel Viñas que concluyó que en los diseños
intervienen el nitrato de plata y el cloro, sometido a la luz ultravioleta.

El nitrato de plata reacciona con los fotones, apareciendo los diseños y sus
modificaciones, meses o incluso años después de ser tratados así.

Tomaremos en consideración el hecho de que durante un mes se cerró la cocina
y se taparon las caras con plástico, apareciendo, posteriormente nuevas
figuras. La aparición de las caras así tratadas solo depende de la cantidad
de mezcla efectuada. Es una simple cuestión de tiempo, luz, y cantidad de
sales de plata empleados en cada cara o en cada detalle de ellas. Nada
impide lacrar la puerta y poner plástico sobre los dibujos.

Un grupo de investigadores de "Eridani" (investigaciones cosmológicas),
entre los cuales se encontraban especialistas de Agromán (firmas bien
conocidas en toda España) tuvieron oportunidad de investigar en el mismo
lugar de los acontecimientos y realizaron también análisis químicos. Su
conclusión: todo no es más que una burda falsificación.

El colegio Malagueño "Cerrado de Calcedón" organizó la demostración delante
de 400 personas, entre las cuales, se encontraba la alcaldesa de Bélmez y un
grupo de vecinos del pueblo; compareció el Dr. Vicente España García,
miembro del Centro de Investigaciones de Ciencias Especiales", acompañado
del Dr. Rafael Liébana. Presentaron ante el "tribunal", dos rectángulos de
cemento, pidiendo que fuesen examinados por varias personas, cuyos nombres
fueron anotados; verificaron que sobre los referidos rectángulos no había
pintura ni dibujo alguno.

Hora y media después, aproximadamente, fueron examinados de nuevo, y con
sorpresa general, se vio que en ellas había unas caras similares a las que
se ven en Bélmez, a pesar de que las piezas habían permanecido a la vista
del público, sobre una mesa y sin que nadie las tocase. Explicaron entonces,
que con anterioridad, habían dibujado esas caras con una solución de un
gramo de nitrato de plata e nueve gramos de amoníaco.

El amoníaco después se volatiza enteramente, sin dejar vestigio. La solución
penetra en las porosidades del cemento y desaparece cualquier rastro de
dibujo. Pero aparece después, sin que pueda ser limpiada por proceso alguno.
Estos señores repetirían la experiencia en el cemento de la Avenida Dr.
Marañón. También se verificó el proceso de desaparición de los dibujos que
aparecerían después.

Finalmente, Quevedo, cuando fue preguntado al respecto de las "Caras de
Belmez" en TV española dijo taxativamente: "Las Caras de Belmez tal como son
presentadas, son imposibles en parapsicología. Por tanto, exageración o
fraude". Sabía lo que decía: las dos cosas clara y repetidamente
demostradas: exageraciones y fraude.

Y las psicofonías- "La calle donde está la casa de las caras, reúne
condiciones acústicas especiales. Hablando normalmente en la calle, se
perciben los ecos producidos por la propia conversación. De la misma forma,
la cocina donde se encontraban las caras, presenta idénticas propiedades
acústicas. La diversidad de objetos de cristal y porcelana que se
encontraban en la habitación, contribuyen para deformar los ecos de las
voces emitidas normalmente."

El vicario de Belmez, Antonio, después de estas noticias sobre las voces
grabadas por Argumosa, realizó unos experimentos por su propia cuenta. Su
grabadora era de la misma marca que la del citado señor; registró murmullos
y voces deformadas que no eran otra cosa sino los murmullos de las personas
que habitan en las casas vecinas.

Los miembros de la sociedad española de parapsicología se habían reunido a
principios del año 1975, con la participación del Padre Quevedo (con la
ausencia del Sr. Argumosa, expulsado de la sociedad), para dar un juicio
crítico sobre estas voces. Por unanimidad, se llegó à conclusión de que a
paranormalidad de las voces e murmullos no pasaba de ser fruto de la
imaginación del Sr. Argumosa y que esas grabaciones no podían siquiera ser
consideradas psicofonías.

Es totalmente falso que el fenómeno de la psicofonía (incluso, admitiendo
que fuese cierto) implique la autenticidad de las caras. Un fenómeno no
implica otro, en ninguna circunstancia. En Parapsicología no existe ley que
afirme tal relación.

En este artículo, nuestra intención no es negar la pneumografia, sino
llamar la atención justamente hacia los fenómenos auténticos y alertar
contra fenómenos falsos como las "Caras de Belmez", capaces de empañar la
visión objetiva de esta nueva ciencia que, por su relación con los fenómenos
denominados ocultos, necesita más que cualquier otra de rigurosa metodología
contra posibles fraudes.



MÁS CARAS
Fernando Frías Sánchez
TEMA: Caras de Bélmez


Supongo que se habrán enterado de la noticia, porque durante toda esta
semana ha saltado a todos los medios de comunicación: en Bélmez han
aparecido nuevas "caras". La información ha llegado, cómo no, de la mano de
nuestro paisano Pedro Amorós, presidente de la Sociedad Española de
Investigaciones Parapsicológicas (SEIP) y que, entre otros muchos méritos,
es miembro del Instituto SETI de la NASA y asesor de la BBC. O por lo menos
eso es lo que dice él, porque los responsables de esas instituciones
aseguran que no conocen de nada a este señor, pero que sus servicios
jurídicos sí que tienen muchas ganas de conocerle...

Amorós y otros miembros de la SEIP (o, como dicen ellos, de "el" SEIP,
porque utilizan la gramática con el mismo desparpajo que emplean con la
metodología científica o el rigor en la investigación) aseguran solemnemente
haber encontrado nada menos que veintiuna nuevas "caras" que han aparecido
en la casa natal de María Gómez Cámara. Un descubrimiento que forma parte
del ambicioso programa de investigación que la asociación lleva a cabo en
Bélmez y que, entre otras cosas, les ha permitido demostrar algo tan
extraordinario como que, al mojar un trozo de cemento, aparecen en él
manchas de humedad. Me explico: hace algunos meses, Amorós se paseó por
varias televisiones mostrando lo que él llama la "Cara de Alicante", una
reproducción de las "caras" de Bélmez obtenida en los "laboratorios" de la
SEIP por el sencillo método de preparar unas losetas de cemento y empaparlas
con agua hasta que aparecieron manchas en su superficie; luego, echándole
unas amplias dosis de imaginación y buena voluntad, los investigadores
escudriñaron las manchas hasta dar con algunas que recordaban vagamente
rostros humanos.

El método no es nuevo: todos hemos creído reconocer rostros humanos más o
menos deformes en las nubes, en los suelos de terrazo y, por supuesto, en
las manchas de humedad que nos dejó el vecino de arriba aquella vez que se
olvidó de cerrar el grifo de la bañera. Los psicólogos llaman "ilusión
autoinducida" o "pareidolia" a esta curiosa propiedad de nuestro cerebro
para intentar encontrar patrones conocidos en donde realmente no los hay. La
única aportación de la SEIP, en este sentido, es marcar con un rotulador
esas formas que ellos creen ver para que los demás también podamos
apreciarlas.

Pero el caso de las nuevas "caras de Bélmez" es distinto: lo que ha
aparecido en la casa no son simples manchas de humedad que los miembros de
la SEIP interpretan como rostros humanos y que algún gracioso ha conseguido
redibujar como "los gatos de Bélmez". Las nuevas "caras" son eso, "caras".
Muy mal dibujadas, ciertamente, pero reconocibles como intentos de plasmar
deliberadamente un rostro humano.

¿Se trata de un fenómeno genuinamente paranormal? Pudiera ser. A lo mejor la
pobre María Gómez, como ha llegado a decir algún miembro de su familia, se
ha manifestado desde su tumba para acreditar que las "caras" son auténticas
y, de paso, para que los mil turistas que las nuevas "caras" han llevado a
Bélmez no hayan hecho el viaje en balde. Y también, puestos a especular,
pudieran ser obra de los espíritus de fallecidos en la Guerra Civil a los
que algunos atribuyen las "caras" originales, o de los difuntos enterrados
en el viejo cementerio de Bélmez. O de las hadas, los pitufos o el ratoncito
Pérez.

Pero también pudiera ser que tuviera razón otro investigador de lo
paranormal, el valenciano Francisco Máñez. Cuenta Máñez que, a finales de
septiembre, visitó con Pedro Amorós y el resto de "investigadores" de la
SEIP la casa natal de María Gómez, y allí les explicó cómo pensaba él que
habían sido pintadas las "caras" originales: mojando el suelo de cemento,
buscando alguna mancha que recuerde vagamente a una cara, y luego
remarcándola con el dedo mojado. Si se hace sólo con agua, la "cara"
resultante reaparece una vez seco el suelo y permanece durante horas; si se
añade un poco de aceite, la "cara" se queda allí indefinidamente.

Y, ¡oh, casualidad!, resulta que por esas mismas fechas los investigadores
de la SEIP descubren en esa casa las nuevas "caras". Unas "caras" igualitas,
igualitas que las que Francisco Máñez elaboró como demostración práctica de
su método. Método que pueden ustedes aprender leyendo la explicación de
Máñez... o la que dio la SEIP cuando explicó cómo encontró las nuevas
"caras", en una dramática demostración de que la candidez humana no tiene
límites.

Porque no los tiene, ya ven. A estas alturas, aún hay gente dispuesta a
creerse que, en Bélmez, aparecen "caras" en el cemento. A pesar de que basta
con informarse un poquito para descubrir que en realidad en todo esto lo que
hay es simplemente "caras" de cemento. De cemento armado.



TRATAMIENTO EQUITATIVO DE LO "PARANORMAL"
Ricardo Campo
TEMA: Caras de Bélmez
URL: http://mihteriohdelasiensia.blogalia.com/


(Artículo publicado originalmente en "Mihterioh de la ciencia)

Lo paranormal, los ovnis y demás cosas raras parecen estar exentos del
tratamiento normal que en los medios de comunicación se dispensa a otros
aspectos de la actividad humana. Y digo humana, sí, tratándose de
paranormalidades y de ovnis. Ese tratamiento normal es el que presenta las
dos caras de la moneda, los pros y los contra, el que le da un espacio
equivalente a los que están a favor y a los que están en contra, en
particular en programas informativos como los telediarios. Recientemente
tuvimos en enésimo ejemplo de tratamiento, no ya desigual, sino en sí mismo
partidista, incompleto y desinformativo con la tontería esa de las caras de
Bélmez, que mira que han ordeñado la cosa desde 1971. Me ahorraré contarles
la historia, pues ya está perfectamente detallada en otros blogs como este y
este.

La asepsia informativa no es habitual; lo frecuente es que lo paranormal o
cualquier invento criptozoológico, platillesco o de embrutecimiento, perdón,
de cambio de la conciencia para jóvenes y entidades cándidas que se
administran su dosis de basurrilla mensual en papel cuché multicolor
aparezca como Pedro por su casa en los medios de comunicación, sin que al
reportero de turno parezca sonarle raro lo que está oyendo, como si lo que
le está contando el patán acientífico de turno fuera un género en sí mismo,
una perspectiva, una posibilidad, de tal forma que alguien, imbuido de una
versión fallida del concepto de libertad de expresión podría llegar a ver
con malos ojos la crítica o la refutación de la parida misteriófila que
acaba de escuchar. Esto es lo que permite que cosas tan chuscas como los
caretos de Bélmez aparecieran en los telediarios con el mismo mimo, tiempo y
relevancia que si se hubiese ajustado al 100% la causa de la extinción de
los dinosaurios. Y si en este caso es de suponer que los científicos
hablarían de posibilidades confirmadas (los pros) y muy
probablemente -habría sido lo correcto- habrían entrevistado a voces
críticas de la explicación total (los contras), en el caso de Bélmez no
ocurrió así: el paquete va entero, sin voces discordantes, sin "quisiera
apuntar otras posibilidades menos fantásticas que las de los
paranormalistas", sin que los periodistas televisivos se preguntaran en
ningún momento si no estarían colándole un gol a la audiencia, es decir
engañándola con una absurda representación en la que un señor con un boli en
la mano y rodeado de una penumbra ad hoc señalaba algo en el piso, mientras
desbarraba un rato sobre los acojonantes misterios que rodean el pueblo
jiennense. Me pareció estar viendo una parodia de los Simpson...

Para remediar un poco la situación ventajista de que los señores del
misterio industrial gozan en los medios de comunicación se está gestando una
iniciativa hasta donde sé pionera en España, surgida de la lista de correo
electrónico Charlatanes y promovida inicialmente por Mauricio José Schwarz.
El próximo día 20 de noviembre se difundirá a todos los medios nacionales y
extranjeros acreditados en España un dossier crítico sobre Bélmez, con el
que se espera conseguir que los periodistas adquieran la sana e ineludible
costumbre de consultar a fuentes opuestas sobre los temas paranormales y
misteriosillos, platillos volantes estrellados, luces populares (¿se
referirán a las de las verbenas?), Yetis, vírgenes que lloran sangre y otros
efectos especiales, viajes astrales y un laaaaaargo etcétera, además de, por
supuesto, las pinturas belmecianas en el cemento.

¿Qué podemos hacer mientras? Podemos firmar antes del día 20 el breve texto
que acompañará el dossier citado, que reproduzco a continuación. Para firmar
debe ir a esta dirección web y cumplimentar las casillas que aparecen en la
parte inferior.



LAS CARAS DE BÉLMEZ

TEMA: Caras de Bélmez
URL: http://www.sevillametropolitana.com/archivos/4/pdf/1078944754_LACORNISA42.pdf

Por Carlos Roque Sánchez
(Artículo publicado originalmente en "La Cornisa de Aljarafe")

Al decir de Doña María Gómez -fallecida el pasado día 3- todo comenzó en el
suelo de cemento de la cocina de su casa, en Bélmez de la Moraleda. Sin
saber porqué ni cómo, comenzaron a salir en el suelo unas manchas difusas,
con forma de rostros humanos. Unos trazos inquietantes que atemorizaron a
toda la familia. Tanto, que picaron el suelo para hacerlas desaparecer. Fue
en vano. Esa misma noche volvieron a salir sobre el renovado cemento y, lo
que es peor, con los rasgos más acusados, mejor definidos. Algo que
provocó -contaba doña Maria- un auténtico terror en todos ellos.

Para entonces el diario "Ideal" ya había dado la noticia y la casa comenzó a
ser visitada por curiosos, crédulos de todo lo que suene a insólito,
buscadores de experiencias místicas y, por supuesto, por los "investigadores
paranormales". Unos "estudiosos" a los que les faltó tiempo para postular el
carácter inexplicable y la importancia del fenómeno. Como aquel alemán que
se desplazó a España, dijo que aquello era lo más de lo más de la
parasicología mundial. Y no volvió nunca más, ni a Bélmez, ni a investigar,
ni a pronunciarse al respecto.

Para todos tuvo doña María la puerta abierta y el trato amable, y nunca
pidió nada a cambio, aunque, eso sí, jamás rechazó "la voluntad pecuniaria".
No se sabe la causa, he aquí un misterio, pero, el inicial terror de la
familia a las caras desapareció. Es lo que tiene la cosa ésta de lo
esotérico, que al principio asusta pero después, si resulta "gratificante",
uno lo acaba sobrellevando. Y no fue el miedo de la familia lo único que se
perdió con las visitas a las caras, también el pueblo perdió identidad. Ya
era conocida como Bélmez, la de las caras.

Tan sólo seis meses después, en el diario "Pueblo", se desmontaba el enigma.
Unos químicos duplicaron en unos minutos las caras, utilizando para ello
nitrato y cloruro de plata. Nada, por tanto, de sobrenatural teleplastia.
Cualquiera con unos conocimientos mínimos lo podría haber hecho. Un químico,
un fotógrafo, cualquiera que se informara. Como es lógico, los amantes de lo
oculto -y del negocio que se crea a su alrededor ignoraron a la ciencia y
rechazaron las pruebas. Propusieron varias y disparatadas ideas sobre el
origen de las caras, aunque ninguna -como siempre- con confirmación
experimental.

Para entonces, a Bélmez, llegaban cientos de personas todos los días; hasta
diez mil algún fin de semana que otro. El negocio familiar y local estaba
montado. A las propinas voluntarias de "los estudiosos" y curiosos varios,
había que sumar el negociete que un fotógrafo (¿?) se montó con el marido de
María. Vendían fotografías de las caras a 15 ptas la unidad; diez para él y
cinco para el profesional. A comienzos de 1972, habían vendido unas 10 000 y
se cifraban los ingresos familiares en más de 250.000 pesetas. Súmese a eso
el dinero que dejaban los visitantes en los comercios locales y se entenderá
por qué el fenómeno, aunque fraudulento, era defendido por todo el pueblo.

No en vano, en las localidades de los alrededores la llamaban ya Bélmez, la
de los caras. Ahora en masculino. Cada vez que la afluencia de clientes
aflojaba, y el negocio se resentía, mistéricas energías síquicas hacían que
se formaran nuevas caras. Así nacieron, en el más infantil estilo naïf: "El
pelao", "La mujer con camisón", "La pava", "La dama de la escalera", "La
mujer desnuda", llegando al ridículo con las caras parecidas a Franco y a
Isabel Preysler. Pero ni por esas. El negocio dejó de serlo.

Para entonces la buena mujer -ya viuda- pedía dinero a todo el que quería
entrar a ver las caras, y un extra si las fotografiaban. El canal energético
del más allá se había agotado. Todo parecía acabado para la familia y demás
vividores de la necesidad y la ignorancia humana. Ahora, con la muerte de la
canalizadora síquica, dicen que las manchas desaparecerán. No lo creo así.
Al menos por ahora. Seguro que hacen a la buena señora Hija Predilecta del
pueblo, organizan un congreso de parapsicología (al que asistirán como
ponentes invitados, cobrando no lo dude, los estudiosos de siempre, los
mismos que escriben en las revistas del rollete del enigma y del más allá),
reconvierten la casa en un museo de las caras, etc. Cuando todo esto deje de
dar dinero, entonces, sólo entonces, empezarán a difuminarse las caras. Lo
que no significa que, por eso... ¡Señor, Señor, estos ganapanes siempre
igual!



ENLACES RECOMENDADOS SOBRE BÉLMEZ
Redacción El Escéptico Digital
TEMA: Caras de Bélmez

1.- LOS GATOS DE BÉLMEZ. ¿Qué le ocurrió a esos pobres mininos? Descúbralo
en
http://www.arp-sapc.org/articulos/gatosBelmez.html

2.- EL ROSTRO PETRIFICADO: las cutreces de Bélmez
http://www.bajoelvolcan.blogalia.com/historias/22349

3.- PROGRAMA MÁS SOBRE BÉLMEZ con Francisco Máñez y Pilar Verdú:
En formato Real:
http://www.adimensional.info/programas/Adimensional05112004-8956.zip
En formato Windows:
http://www.adimensional.info/programas/Adimensional05112004-wma.zip

4.- EL EXPERIMENTO HISTÉRICO (Digoo, histórico) de la SEIP, si después de
leerlo sigue usted creyendo que el misterio es real, visite a un psiquiatra
:-D
http://80.37.43.91/nukeseip/modules.php?name=Sections&op=viewarticle&artid=64

5.- LAS MISTERIOSAS VOCES DEL PASADO... DE PEDRO AMORÓS
http://charlatanes.blogspot.com/2004/08/las-misteriosas-voces-del-pasado-de.html

6.- LAS ANDANZAS DE PEDRO AMORÓS SOGORB
http://www.elistas.net/lista/el_esceptico/archivo/indice/121/msg/150/

7.- OTRO PUNTO DE VISTA SOBRE LAS CARAS DE BÉLMEZ
http://digital.el-esceptico.org/leer.php?id=1792&autor=651&tema=31


 

 
   

 
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