Volver

Volver



Descargar en .txt  
Imprimir  
Descargar en .pdf  

Buscar por números

Búsquedas

 

Número: 13 Año: 2008
 


EL ESCÉPTICO DIGITAL

Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la Pseudociencia
© 2000-2004 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
http://www.arp-sapc.org/

Edición 2008 - Número 13


SUMARIO

EDITORIAL
Por: Redacción El Escéptico Digital
Tema:
Editorial
ENERO 2008: OVNIS EN LA UNIVERSIDAD MALAGUEÑA... PERO ASÍ NO
Por: Guido J. Paul
Tema:
Ufología
FEBRERO 2008: EL ERROR DE THOMAS BELL
Por: Adela Torres Calatayud
Tema:
Creacionismo
MARZO 2008: CARTA A EL PAÍS
Por: Serafín Senosiáin
Tema:
Televisión
ABRIL 2008: GALLINAS RURALES
Por: Juan Paricio
Tema:
Alimentación
MAYO 2008: PUEDE QUE UN DÍA
Por: Carlos Chorda
Tema:
Pseudociencia
JUNIO 2008: SOBRE LA NECESIDAD DE UN COMITÉ NACIONAL CONTRA EL FRAUDE EN SALUD
Por: Fernando García Ortega
Tema:
Medicina
JULIO 2008: PSEUDOCIENCIA EN RECURSOS HUMANOS (II)
Por: Ricardo Fernández Díez de la Lastra
Tema:
Pseudociencia
AGOSTO 2008: CARTA ABIERTA SOBRE EL II CONGRESO SOBRE MEDICINA Y SALUD NATURAL
Por: Aula Cultural de Divulgación Científica de la Univ
Tema:
Medicina
SEPTIEMBRE 2008: EL SANTO GRIAL, VALENCIA Y OTROS ALUCINES
Por: Ricardo de Castro
Tema:
Religión
OCTUBRE 2008: UN LIBRO DE UN PERIODISTA, QUE LOS PERIODISTAS IGNORAN
Por: Toño del Barrio
Tema:
Periodismo
NOVIEMBRE 2008: HOMEOPATÍA EN LA SEMANA DE LA CIENCIA
Por: José Antonio Herranz Romero
Tema:
Homeopatía
DICIEMBRE 2008: QUIEN CANTA...
Por: Adela Torres Calatayud
Tema:
Genética
ENLACES
Por: Redacción El Escéptico Digital
Tema:
Internet


EDITORIAL
Redacción El Escéptico Digital
TEMA: Editorial

A unas horas (y un segundo más) de la llegada de 2009, toca hacer balance de lo que ha dado 2008 y de lo que nos deparará el año nuevo. Por un lado, tenemos una crisis económica que ha hecho que muchas cosas que dábamos por sentadas se tambaleen, mientras que en el horizonte aún no termina de verse el momento de la recuperación. Por otro lado, 2009 llega para ser el año de Darwin y el de la Astronomía. Científico y ciencia que han cambiado profundamente la concepción que del mundo tenemos. Veremos qué nos deparan los próximos doce meses, pero mientras, desde "El Escéptico Digital" sólo queda desearles un feliz año 2009 y unos prósperos carnavales. Aquí les dejamos una recopilación de doce artículos, uno por cada mes del año que pronto terminará. Es una muestra de lo que ha dado de sí 2008 en este boletín, gracias a la colaboración desinteresada de tantas personas que con sus aportaciones, sus críticas y sus comentarios han contribuido a hacer una publicación más útil y, en definitiva, mejor. Para ellos, nuestra más sincera gratitud, y el deseo de que sigan al pie del cañón.



ENERO 2008: OVNIS EN LA UNIVERSIDAD MALAGUEÑA... PERO ASÍ NO
Guido J. Paul
TEMA: Ufología

Los platillos volantes han llegado a la universidad malagueña, aunque sea por la puerta falsa de unas charlas organizadas por el Vicerrectorado de Cultura y Relaciones Institucionales, dentro de la 17ª Semana Internacional de Cine Fantástico, celebrada en nuestra ciudad del 8 al 16 de Noviembre de 2007.

El motivo de esa “invasión alienígena” fue el sextuagésimo aniversario del nacimiento del mito platillista; en sí misma no puede considerarse negativa sino todo lo contrario. Meses atrás, la Universidad del País Vasco había organizado en Bilbao una jornada de conferencias sobre ovnis que resultaron muy interesantes dada la calidad y relevancia de los ponentes. Va siendo hora de que la universidad española preste atención a la mitología extraterrestre desde disciplinas como la Sociología o la Psicología, pero también (¿por qué no?) desde la Física o la Astronomía.

Siempre es interesante promover la aproximación de la Universidad a los fenómenos relacionados con la temática ovni y que a partir de ese interés comiencen a proliferar tesinas y tesis doctorales que aborden sus diferentes facetas, como viene ocurriendo en otros países (véase el libro del antropólogo español Ignacio Cabria, Ovnis y ciencias humanas: un estudio temático de la bibliografía (1947-2000). Santander: Fundación Anomalía, 2003. Precisamente su tesis de licenciatura versó sobre el grupo platillista español Aztlán).

Por eso, el anuncio del ciclo de conferencias me ilusionaba. Pero el escepticismo –ese que nos debe mantener con la guardia alta– me llevó a esperar el momento con cierto recelo; desgraciadamente, esos temores se vieron confirmados. En vez de tratar temas (tan oportunos dentro del marco propuesto) como la imagen del alienígena en los medios de comunicación, o las posibilidades de vida extraterrestre a la luz de los recientes hallazgos científicos, la universidad malagueña abdicó de sus responsabilidades como fuente del saber y se convirtió en cajón de resonancia para los charlatanes, alucinados y frívolos de siempre.

Pasemos revista a los ponentes:

El sábado, con una entrada media, se inauguró el ciclo con la charla de Loles Silva. Se la presentó como profesora universitaria que imparte clases sobre ufología. Una rápida búsqueda en Internet no localizó ningún publicación suya sobre el tema. Hasta, finalmente, comprobar que presta servicios en una universidad privada madrileña, la “Francisco de Villena”, donde dirige la asignatura “Diseño y Producción de Programas en TV II”. “Quizá enseñe a sus alumnos a divulgar patrañas”, comentó –no sin razón– un colega.

No me consta que la señora Silva tenga alguna experiencia en la investigación ufológica, pero su metodología parece –a priori– poco prometedora. Consiste (al menos, durante la conferencia) en apelar al argumento de autoridad, en este caso, al libro de su padre (ya fallecido) José Antonio Silva, piloto de Iberia y periodista que, tras ver un supuesto OVNI sobre Madrid en 1979, quedó tan fascinado por el tema que llegó a publicar un libro bajo el sugerente título de Mística y misterio de los ovnis (Barcelona, 1987). Buscando en su bibliografía, encontré otro libro interesante: Cómo asesinar con un avión (Barcelona, 1981), dónde quizá predijo lo de las torres gemelas....

Siguiendo las pautas del primer libro, asistimos una vez más a las habituales especulaciones infundadas sobre ese gran best seller que casi nadie ha leído: la Biblia. La ponente repitió varias veces su extrañeza porque en los relatos bíblicos nadie se asustase con los ángeles y estos fueran descritos como personas normales, sin alas. Y defendió una tesis contradictoria y peculiar: Dios, nuestro creador, oculta un gran secreto, y cada vez que el Hombre pretende acercarse a él, casi nos destruye. Así, expulsó a Adán y Eva del Paraíso, derribó la Torre de Babel confundiendo nuestras lenguas y nos mandó el Diluvio. No faltó la inevitable referencia a la avanzada tecnología de la Atlántida, tragada por las aguas, ni tampoco a los constructores de pirámides (fuesen egipcios o mayas)... y ya más recientemente los ovnis.

Si acaso, hay que agradecer que la señora Silva mantuvo una apariencia de racionalidad, negándose a aceptar como reales la mayor parte de los llamados encuentros con ocupantes, negando los casos de abducción y contactismo... detalle que, como se puso en evidencia a la hora de las preguntas, pasó completamente desapercibido para los asistentes, pues fueron varios los que empezaron a contar sus historias de encuentros y mensajes extraterrestres…

A toda la charla y el debate posterior asistió con su sonrisa beatífica, la vicerrectora Mercedes Vico Monteoliva, catedrática de Teoría e Historia de la Educación, quien se mostró fascinada por una conocida anécdota sobre José Antonio Silva. En la versión de su hija, durante la retransmisión de uno de los viajes a la Luna, Silva actuaba como reportero en la estación espacial de Robledo de Chavela. En cierto momento, uno de los astronautas dijo: "Ya están aquí otra vez". Y entonces se pidió a todos los periodistas que estaban en la estación a salir de la sala de control durante unos minutos. Se dice que en la retrasmisión así censurada, los astronautas habrían descrito gigantescos humanoides y naves espaciales. La existencia de esos minutos censurados fue confirmada por varios miembros del público, quienes aseguraron haberlos escuchado gracias a la grabación clandestina realizada por algunos radioaficionados. Aunque ya sabemos que los de la NASA han resultado bastante chapuceros (recordemos el desastre del Challenger) tales acusaciones de ocultamiento incompetente resultan ridículas, como se pone de manifiesto, por ejemplo, aquí: ¿Ovnis en la Luna?.

Sobre la anécdota del piloto Silva, Luís Ruiz de Gopegui, por entonces el máximo responsable de la estación, ha comentado en diversas ocasiones la explicación correcta: la realidad es que lo que estaban ahí otra vez eran unos molestos retortijones de barriga, debidos a gases o diarrea del astronauta en cuestión. Pero, claro, a sueldo de la NASA, ¿qué otra cosa iba a decir?

Lo más preocupante de aquella primera jornada fue cuando la Vicerrectora aseguró que, presupuestos mediante, tenía la intención de impulsar la creación de una asignatura sobre Ufología en la universidad malagueña. Eso, considerando los antecedentes, constituiría un grosero disparate.

La segunda charla del ciclo fue anunciada como el relato de unos testigos profesionales (pilotos civiles) que habrían visto ovnis de cerca, e incluso ¡habrían estado a punto de desaparecer en el Triángulo de las Bermudas! Sólo tengo datos sobre el conferenciante que figuraba en el folleto previo: Cecilio Yusta. Este señor era el radiotelegrafista a bordo de un reactor de Iberia que el 15 de mayo de 1968 se tropezó con un ovni durante su vuelo inaugural a la capital francesa. El ovni habría sido captado por el radar y filmado por uno de los pasajeros. Pero la película, incautada a su llegada a París, jamás apareció. Durante el proceso de desclasificación de los archivos del Ejército del Aire, analistas de prestigio como Vicente-Juan Ballester Olmos y Joan Plana Crivillén lograron determinar que el supuesto ovni –muy probablemente– había sido un globo estratosférico lanzado desde Francia por el CNES. Por detalles como éste, conmigo no funcionó el reclamo y al final no pude asistir a la charla en cuestión. Podría dar cualquier excusa, pero, en realidad, preferí ver ficción de calidad en mi televisión: la serie del detective “Monk”.

Sin embargo, aunque sólo fuese por nostalgia, no podía perderme la tercera charla, la del ingeniero químico José Antonio Gallardo. Y parece que no fui el único: la sala estaba llena a rebosar de cincuentones y otros representantes de la tercera edad (quizá el único atisbo de esperanza resulte ser que la juventud pasó bastante del tema). Dadas sus calificaciones profesionales, el no iniciado quizá creyese que iba a aprender detalles novedosos sobre el dossier ovni. Esa esperanza empezaría a desmoronarse cuando fue presentado como acupuntor, y se vino totalmente abajo cuando se informó que fue uno de los fundadores del (ya extinto) Centro de Investigación de Ciencias Especiales (CICE), uno de esos grupos que proliferaron como setas en los setenta en pos del contacto con lo desconocido mediante el expeditivo trámite de pasar noches a la intemperie armados con la más moderna tecnología (de la época) para inmortalizar el momento... que nunca llegó.

Gallardo inició su charla pasando revista a los tópicos “Astronautas en la Antigüedad” que tan de moda estuvieron en aquellos años: el “dios marciano” de Tassili, el “astronauta” de Palenque, el “ovni” de Ezequiel (en la interpretación tecnológica de Joseph Blumrich)… ¡etcétera! Cierto que no se mostró abiertamente partidario de la hipótesis extraterrestre, y que se citaron las réplicas escépticas (pero sólo para mayor escarnio, como hablar de simples mazorcas de maíz en el caso de Palenque). Típica ufología trasnochada. A continuación le dio por detenerse en el arte medieval y asistimos a toda una colección de supuestos ovnis pintados en cuadros y frescos religiosos, donde no podía faltar el supuesto Sputnik de Montalcino. Por suerte, con Internet, cualquiera puede enterarse de la versión especializada de los expertos en arte y decidir por sí mismo: http://sprezzatura.it/Arte/Arte_UFO_eng.htm

El conferenciante, quizá por su avanzada edad, cometió multitud de errores al hablar de casos y testigos. Rechazó que el accidente del capitán Mantell (que situó erróneamente también sobre el monte Rainier, como en el caso fundacional de Arnold) fuera debido a una confusión con Venus, lo que es cierto... pero porque la explicación es un globo estratosférico Skyhook y en la actualidad es aceptada hasta por los extraterrestristas más acérrimos. También comentó el caso del anciano argentino Ventura Maceiras, quien en 1972 habría visto a un ovni y sus tripulantes (el conferenciante mezcló sus detalles con los de otro caso famoso pero en Norteamérica, el de Joe Simonton) quedándole una extraña secuela: ¡le habría vuelto a nacer una dentadura completa! Lamentablemente (incluso para el testigo) como explica R. Banchs: “el mejoramiento físico que se refiere a la salida de nuevas piezas dentarias se debe a la afloración de raíces y callosidades propias de la edad madura” Los ovnis y sus ocupantes (Buenos Aires, 1980) p. 118.

El resto de la conferencia fue un verdadero ejercicio de psicología gelstat, sólo que en lugar de utilizar las conocidas manchas Roscharch, se usaban fotos de supuestos ovnis (más bien, manchas luminosas de todo tipo). Ciertamente algunas de ellas eran misteriosas, si eran exactos y precisos los datos mencionados casi treinta años después de los hechos, pero resulta sorprendente sobre cuán débil “evidencia” se sustenta una creencia durante tanto tiempo. Las imágenes captadas por el CICE estaban a años-luz de esas otras aeronaves extraterrestres captadas por Adamski o Billy Meier (ambos fueron mencionados en la charla como fidedignos, menospreciando las investigaciones críticas) y casi diría que podían ser cualquier cosa excepto una nave extraterrestre tripulada. El propio Gallardo acabó reconociendo su desconcierto.

El único atisbo de esperanza fue ofrecido por el patrono de la Fundación Anomalía, Luis R. González, conocido investigador escéptico, quien donó para la biblioteca de la Universidad varias de las publicaciones de la Fundación, como por ejemplo el Diccionario Temático de Ufología. Esperemos que la Vicerrectora se lo lea y descubra las cosas interesantes que hay en la Ufología, si se practica con rigor y método científico.



FEBRERO 2008: EL ERROR DE THOMAS BELL
Adela Torres Calatayud
TEMA: Creacionismo

Burlington House, en el área de Piccadilly, Londres. Es mayo de 1859, y hace un día nublado y desapacible. De vez en cuando una llovizna fría moja el patio empedrado que da acceso al impresionante edificio.

La Linnean Society tiene su sede en el ala oeste. Thomas Bell, el presidente, se dispone a impartir su conferencia anual, en la que pasa revista a lo más destacado que ha tenido lugar durante el año. La luz que se cuela por las altas ventanas de la sala es gris y mortecina, y los miembros de la sociedad, adormilados, dan suaves cabezadas o piensan con nostalgia en una buena taza de té.

La verdad es que Thomas Bell no consigue transmitir mucho entusiasmo con su discurso: “El año que acaba de pasar no ha estado, en verdad, marcado por ninguno de esos descubrimientos espectaculares que revolucionan, por así decir, el ámbito de la ciencia en el que se encuentran ”. Los presentes, taxónomos de renombre en su mayoría, no mueven una ceja.

Por la mente de Bell no pasa en ningún momento la sesión del 1 de julio del año anterior, en la que se presentaron dos artículos y el extracto de una carta bajo el plúmbeo título de Sobre la tendencia de las especies a formar variedades; y sobre la perpetuación de variedades y especies por medios de selección naturales. La presentación agrupaba un artículo de un tal Alfred Wallace, un extracto de un trabajo de inminente publicación sobre el origen de las especies, de un tal Charles Darwin, y un extracto de una carta del mismo Darwin a Asa Gray, un importante botánico estadounidense. Bell, que al parecer no estaba de acuerdo con las ideas expuestas en la presentación, no las consideró de suficiente envergadura para, diez meses después, eliminar de su discurso la frase del párrafo anterior.

Ha llovido bastante desde entonces. Hoy, recordando aquella escena desde del siglo XXI, inmerso por completo en las consecuencias del descubrimiento de Darwin, esto parece tan asombroso como si, respecto a la llegada del hombre a la luna, alguien dijera que el 20 de julio de 1969 “no pasó nada de importancia en el mundo”. Pero aquí la palabra clave es parece. Que la presentación de Darwin y Wallace “no revolucionara, por así decir, el ámbito de la ciencia en el que se encuentra” se debe a la inercia de cualquier grupo organizado, que siempre tarda en absorber y asimilar ideas nuevas, y también al tamaño de la idea presentada, tan grande que englobaba al mundo entero, como el aire; nadie pudo darse cuenta enseguida de lo revolucionaria que era. Thomas Bell tampoco.

Pero poco a poco la idea se fue abriendo camino y socavando los frágiles cimientos de los modelos que hasta entonces intentaban explicar la diversidad de los seres vivos. El modelo de Darwin (y Wallace) lo logró por completo. Fue sometido a la crítica más feroz posible, por supuesto, y fue cambiando a medida que se descubrían cosas nuevas. Pero en su esencia, el modelo aguanta. Finalmente toda la comunidad académica digna de tal nombre aceptó la idea y se lanzó con entusiasmo a explorarla hasta el fondo, abriendo nuevos territorios y descubriendo cómo ramas científicas que parecían dispares empezaban a solaparse con suma elegancia cuando se las estudiaba a la luz de la teoría de evolución de las especies.

Sí, claro, hubo burlas. Y hubo caricaturas y ataques feroces y parodias y malas interpretaciones y malos usos. Pero los hechos seguían allí, tercos, para todo el que quisiera verlos, y poco a poco la teoría pasó a ser la mejor explicación disponible para la diversidad de seres vivos. Y lo sigue siendo.

Hoy día, la llamada Teoría Sintética de la Evolución es el resultado de los descubrimientos de Darwin más todas las modificaciones, correcciones y ampliaciones que han aportado la genética, la bioquímica, la paleontología, y muchas otras ramas científicas. El resultado es una de las teorías mejor probadas de todo el saber humano.

Pero esto no lo sabía Thomas Bell cuando en su discurso de 1859 olvidó mencionar el descubrimiento más revolucionario de toda la historia de la biología. Se le puede disculpar: la teoría estaba en sus inicios, y aunque el corpus de datos era excelente (el propio Bell se encargaría de demostrar que las tortugas de las Galápagos eran autóctonas, y no llevadas por bucaneros), era difícil darse cuenta de todas las implicaciones de las ideas de Darwin y Wallace. Era demasiado pronto.

Hoy ya no es demasiado pronto. La Teoría Sintética, que en esencia es la idea de Darwin, inevitablemente modificada por los años, se ha ido robusteciendo. Su influencia va más allá de la biología; se extiende también a la paleontología, la medicina, la ecología, incluso la física. Entender toda su complejidad requiere años de estudio, pero el concepto es relativamente sencillo. Existe abundante literatura que explica la teoría, en todos sus niveles, a cualquier sector del público que lo desee. Los datos que la respaldan (que son legión) se obtienen muy fácilmente en cualquier biblioteca científica o a través de internet.

Dicho brevemente: quien no entiende al menos la base de la Teoría Sintética de la Evolución es porque no quiere.

Y lo sorprendente es el número de gente que no quiere. Gente cegada por la religión, que se pone la Biblia por orejeras y es capaz de aceptar sin problemas la existencia de serpientes que hablan, pero no de la selección natural. Gente que lleva a extremos ridículos el argumento de incredulidad personal , lo llama “Diseño Inteligente”, y desperdicia la vida buscando rebuscados ejemplos con los que espera, ingenuamente, derribar toda la Teoría Sintética, con el inútil entusiasmo de niños queriendo echar abajo una montaña a escupitajos. Gente que neecesita, por algún mecanismo mental que se me escapa, que la Teoría Sintética incluya alguna cláusula que deje claro que nosotros somos especiales, somos diferentes, somos mejores que el resto de especies; que en algún punto de nuestra evolución se nos insufló el consabido hálito divino, o cualquier otra invención destinada a separarnos del resto de criaturas con las que compartimos los ancestros comunes cuyas huellas están por todas partes.

Recientemente, como se ha comentado en otros artículos de este mismo número, en España hemos asistido a una iniciativa de los proponentes del Diseño Inteligente para introducir sus ideas en ámbitos académicos. Dejando aparte el melodrama ocasionado por la inexistente censura de la que acusaban a algunas universidades públicas, no deja de ser curiosa la tenacidad de quienes se empeñan en vendernos básicamente, por mucho que lo quieran disimular, humo.

Decía antes que el Diseño Inteligente es la expresión extrema del llamado argumento de incredulidad personal. En este caso, se podría resumir como: “No entiendo el mecanismo de la evolución, o no me creo que el proceso funcione como me dicen, y por tanto la evolución debe ser falsa”. Su máximo exponente , Michael Behe, ha dedicado un libro entero a buscar y rebuscar ejemplos de órganos que muestren lo que él denominó “complejidad irreducible”: estructuras que para ser funcionales necesitan de todas sus partes funcionando perfectamente, de modo que si una de ellas falla todo el sistema falla.

El Diseño Inteligente no merece siquiera el nombre de “teoría”, porque no es más que un intento bastante burdo de refutar la Teoría Sintética de la Evolución, sin proponer ningún mecanismo alternativo más allá de la existencia de un convenientemente indeterminado “Diseñador Inteligente”. Los varios ejemplos elegidos por Behe (el flagelo bacteriano, el ojo) han sido consistente y contundentemente desmontados con los años. En un toque irónico, el deseo de probar que el flagelo bacteriano no exige “complejidad irreducible” ha llevado a encontrar una elegante ruta evolutiva que explica su aparición.

No es este el lugar para hablar más del Diseño Inteligente ni de su refutación; hay excelentes libros que tratan esta cuestión y no menos excelentes recursos en internet para quien esté interesado en profundizar en este peculiar y fascinante ejemplo de pereza intelectual vestida de palabrería pseudocientífica.

Pero este fenómeno, que nació como un desesperado intento del movimiento creacionista por colar a Dios en el temario de ciencias, es muy sintomática de la actitud actual frente a la teoría de Darwin.

Ha pasado siglo y medio y la distancia recorrida desde la publicación de El Origen de las Especies ha sido enorme. Entender el origen común de toda la vida ha abierto campos entonces insospechados y ha posibilitado avances científicos y médicos que nadie hubiera podido imaginar aquella mañana de mayo de 1859. Pocos descubrimientos han revolucionado nuestras vidas de tal modo, y el de Darwin es, además, uno de los más hermosos.

Y aun así, siglo y medio después, la resistencia al descubrimiento más importante de las ciencias de la vida es mayor (y más incomprensible) que en el momento de su publicación. Cada 12 de febrero, unos pocos celebramos el aniversario de Charles Darwin y rendimos homenaje al hombre que nos brindó una nueva visión de la vida y de nuestro lugar en ella. Y cada año, ese aniversario nos encuentra peleándonos contra creacionistas de todo tipo y pelaje, que no sólo no quieren entender a Darwin, sino que pretenden que nadie quiera. Gente dispuesta a poner orejeras mentales a toda una generación de alumnos, porque la idea de que hemos evolucionado, igual que el resto de especies del planeta, les resulta molesta.

Cada año, celebrar el Día de Darwin se hace un poco más deprimente, un poco más triste, un poco más descorazonador, al ver la increíble cantidad de tonterías que se dicen con voz campanuda, desdeñando los hechos a favor de argumentos emocionales, falaces y manipuladores. Cada año parece que disminuye el sentido común y las ganas de informarse antes de opinar, y que la tendencia general es a defender acríticamente cualquier idea que esté de acuerdo con los propios prejuicios, independientemente de su validez científica.

Por eso el 12 de febrero es cada vez más importante y merece cada vez más atención. Cada 12 de febrero hay que enmendar el error de Thomas Bell y decir, bien alto y claro, que el año 1859 “ha estado, en verdad, marcado por uno de esos descubrimientos espectaculares que revolucionan, por así decir, el ámbito de la ciencia en el que se encuentran”.

El descubrimiento fue la teoría de evolución de las especies por selección natural. El descubridor fue Charles Darwin, junto a Alfred Wallace. El ámbito de la biología quedó totalmente revolucionado. Y hoy, más que nunca, es importante que se sepa, y que se entienda, y que los numerosos intentos de ofrecer pseudociencia en vez de ciencia queden desenmascarados como lo que son. Todos ganaremos con ello.

Feliz Día de Darwin.



MARZO 2008: CARTA A EL PAÍS
Serafín Senosiáin
TEMA: Televisión

27 de enero de 2008

Estimado Sr. Director,

Deseo transmitirle —y estoy seguro de que muchos lectores de EL PAÍS sienten hoy lo mismo
que yo— mi profunda decepción por el hecho de que su periódico (que siento mío también pues lo
leo desde su primer número) avale con su prestigio una colección de libros y DVD tan lamentable como
Cuarto Milenio.

Hasta ahora, EL PAÍS nos había ofrecido excelentes enciclopedias y atlas, magníficas y cuidadas
colecciones de literatura, de cine y de arte. Pero nunca nos había tratado de vender una colección
como ésta. Que EL PAÍS, heredero del pensamiento de Ortega y Gasset y portavoz de una España
moderna y laica, avale este “asombroso viaje por el ocultismo” es algo que a muchos lectores nos ha
dejado estupefactos. Es más, y quiero medir bien mis palabras: nos ha avergonzado.

No se trata, como querríamos pensar, de un simple “producto comercial” elaborado por un
departamento ajeno a EL PAÍS. La colección Cuarto Milenio, como dice su director Íker Jiménez en la
página 9 del libreto que acompaña al DVD, ha logrado “unirse en singular aventura a uno de los
medios más respetados e influyentes del mundo”. ¡Y tan singular! En el siguiente párrafo, el satisfecho
periodista afirma que “Cuarto Milenio y EL PAÍS” nos invitan a una “maravillosa travesía”.

Esa “travesía”, a juzgar por la entrega de hoy, es deleznable desde el punto de vista periodístico.
Es más, cualquiera de esos reportajes no pasaría ningún control de su periódico, por lo que el
hecho de avalar esta colección oscurantista mina la credibilidad de EL PAÍS, no le quepa duda.
Es una broma afirmar, como dice su publicidad publicada a doble página a lo largo de esta
semana, que “esta colección trata de dar una explicación científica, si la hay”. Muy al contrario, trata
de no darla (¡la explicación acabaría con “el misterio”!); y cuando la da, la tergiversa.

El programa sobre “El niño embrujado de La Seca”, recogido en el DVD de hoy, es un buen
ejemplo. A principios de la década de 1970, una mujer trató de matar a su hijo recién nacido en un
pobre pueblo castellano clavándole agujas por todo el cuerpo. El médico forense José Cabrera, presente
en el plató del programa, nos ofrece una explicación muy plausible: la madre sufrió una “psicosis
puerperal”, una crisis similar a la esquizofrenia, una “enajenación mental” transitoria, como dice la
sentencia. La madre fue internada en el psiquiátrico de Valladolid y dada de alta un año después. El
niño se recuperó, pues ninguna de las agujas consiguió acabar con su vida, y actualmente hace una
vida normal, al igual que su madre.

¿Dónde está el “misterio”?

¿Cómo es posible titular ese programa “El niño embrujado de La Seca”?

¿Cómo es posible que este triste suceso sea calificado como “enigmático caso”?

“No es extraño —dice el Sr. Jiménez— que los diarios hablaran de brujería. No era descabellado
pensar que la madre había actuado siguiendo instrucciones concretas, un manual que le indicara los
puntos exactos en los que se debía intervenir a través de las agujas...”

¿Esto es periodismo? ¿Periodismo de investigación? ¿Esto es buscar una explicación científica?

El Caso o el diario Pueblo se interesaron por el asunto. En la página 43 del libreto se reproduce
una página de la sección de Sucesos de Pueblo. Allí puede leerse en un antetítulo: El niño “embrujado”
de La Seca. “Embrujado” entre comillas, antes de que se investigara el caso, antes de que la sentencia
declarara que los hechos se debían a la enajenación mental de la madre.

Pues bien, treinta años después, el periodismo “de investigación” del Sr Jiménez, que trata de
dar una explicación científica de los hechos (si la hay), se olvida de las comillas y desde el títular del
DVD deja las cosas claras: “El niño embrujado de La Seca”.

Estamos en las antípodas de cualquier investigación periodística seria, y desde luego muy lejos
de la ciencia, muy lejos de la razón, muy lejos del espíritu de la Ilustración. En esta serie hay oscurantismo,
periodismo engañoso, ocultismo, creencias sin pruebas, temores, espectáculo y, sobre todo,
parece ser, negocio. Es triste que “El País” avale semejante producto, aunque lo vinieran haciendo ya
otras empresas de su grupo, como Canal 4, la SER o Aguilar. — Pero... ¡EL PAÍS!

Soy director de Editorial Laetoli y publico, en colaboración con la Sociedad para el Avance del
Pensamiento Crítico (SAPC), la colección ¡Vaya timo!, dirigida por Javier Armentia. Hasta el momento
hemos publicado cinco títulos: El creacionismo ¡vaya timo!, Los ovnis ¡vaya timo!, La sábana santa
¡vaya timo!, El yeti y otros bichos ¡vaya timo! y La parapsicología ¡vaya timo! Dos más aparecerán en
breve: Las abducciones ¡vaya timo! y El psicoanálisis ¡vaya timo! Están en preparación casi una docena:
la astrología, la homeopatía, el feng shui, el más allá...

Quiero copiarle aquí un párrafo de Javier Armentia que reproducimos en la contraportada de
todos los libros de la colección:

Vivimos rodeados de supercherías que se repiten y venden como ciertas. Algunas llegan a
alcanzar notoriedad gracias a los medios de comunicación, que nos transmiten misterios
aparentemente sobrenaturales o afirmaciones pseudocientíficas sin establecer antes un
mínimo criterio de veracidad. Así, astrólogos, homeópatas, creacionistas, tarotistas, curanderos
y muchos otros timadores parecen disfrutar de completa impunidad para vendernos
sus productos. En la más reivindicadora tradición ilustrada, esta colección de libros se dirige
a ese crédulo que llevamos dentro y nos muestra por qué los ovnis, la sábana santa, el
feng shui, la astrología y otras modas son verdaderos timos: creencias falsas, vanas ilusiones
que nos quitan tiempo y dinero (y a veces la salud). En esta colección el lector encontrará
argumentos contundentes —y a la vez sabrosos— para pensar críticamente. En definitiva,
para pensar: la herramienta más útil que tenemos para librarnos de los timos.

En la colección de Íker Jímenez, por el contrario, el lector no encontrará más que oscurantismo,
creencias sin pruebas, temores, la España de El Caso y de la Inquisición. Que este “retorno a la
oscuridad” venga con el sello de EL PAÍS resulta increíble. Dejo por escrito mi protesta.

Le envío varios ejemplares de la colección ¡Vaya timo! y confío en que le interesen. Le envío
también un ejemplar de un título reciente, Reivindicación de la Ilustración, del filósofo Stephen
Bronner.

Tal vez más adelante, cuando llevemos unos 25 títulos, contacte con su departamento comercial
para tratar de llegar a un acuerdo y ofrecer los títulos de ¡Vaya timo! con la edición dominical de
EL PAÍS. Tal vez ganemos todos menos dinero, pero sin duda haremos un mejor servicio al país y a la
educación de las nuevas generaciones.

Un cordial saludo,

Serafín Senosiáin



ABRIL 2008: GALLINAS RURALES
Juan Paricio
TEMA: Alimentación

n el supermercado del barrio venden huevos de gallinas “rurales”. Por lo visto los que veníamos friéndonos hasta ahora debían ser de gallinas urbanas.

Empezaron con lo ecológico, siguieron con lo biológico y lo orgánico, como la democracia de Franco; después con lo prebiótico y lo probiótico, el ácido omega tres, el Lactobacillus y no sé cuantas cosas más. Lo más difícil para mí es lo de las grasas saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas. A este paso para ir a la tienda vamos a tener que sacarnos una licenciatura en biología.

Los fabricantes son conscientes de que casi nadie sabe con certeza qué significa cada cosa, pero procuran sacar nuevos productos que se puedan definir con vocablos raros y que parezcan relacionados, aunque sea de lejos, con la naturaleza y con la ciencia. También es importante la forma de presentación en los anuncios de la tele. Así, muestran la leche como si estuviera recién ordeñada por el abuelo de Heidi y promocionan los laxantes con alegres mujeres tocándose la tripita y diciendo no sé qué de ir como un reloj, como los chistes infantiles de culo, caca, pedo y pis. Ah, y es muy importante que todos los productos hayan sido “testados”, nada de probados o ensayados. En la misma línea, algunas cremas no es que dejen la piel tersa, no, la “decontracturan”. En fin, así hasta la saciedad.

Yo me fío de los comerciantes que dicen las cosas claras: al pan, pan y al laxante, laxante. Y como consejo general, lo de siempre, una alimentación variada y no exponerse mucho al sol; y si andas escaso de alguna vitamina, ácido, mineral o cosa, al médico.



MAYO 2008: PUEDE QUE UN DÍA
Carlos Chorda
TEMA: Pseudociencia

“¿Quién sabe? Puede que un día la ciencia descubra…” Esta reflexión puede parecer acertada, pero lo cierto es que no siempre lo es. No tanto por las limitaciones de la ciencia, que las tiene, sino por la naturaleza de lo que pueda venir tras los puntos suspensivos. La frase hace referencia a la probabilidad: “puede”. Lo que sucede es que, en algunos casos, podemos confiar en que así será, en que la ciencia tarde o temprano resolverá determinada cuestión, mientras que en otros la probabilidad se acerca mucho a cero o incluso se transforma irrevocablemente en imposibilidad.
Desde luego, no hay forma de saber lo que se va a descubrir en el futuro, sobre todo si lo que se tiene en mente son descubrimientos de tal calado que alcanzan la categoría de revolución científica: antes de Einstein, nadie sospechaba que el universo pudiera comportarse como predice su teoría de la relatividad. Sin embargo, si atendemos al estado actual de la ciencia, podemos suponer que se van a producir avances –importantes, me atrevo a añadir- en campos tan dispares como física de partículas, genética, nanotecnología, o en la comprensión de la historia evolutiva de nuestra especie aunque, claro está, desconozcamos cuáles van a ser esos avances. Por desgracia, me temo que otras cuestiones a las que muchos técnicos y científicos dedican sus esfuerzos no van a darnos muchas alegrías, principalmente por motivos económicos y políticos, si es que no son los mismos; estoy pensando en el calentamiento global.
Por el contrario, hay asuntos que la ciencia no aborda, ya que se apoyan en el absurdo. Podríamos decir que son intentos de llegar a territorios situados al norte del Polo Norte. Es imposible que un día la ciencia permita alcanzar una temperatura más baja que el cero absoluto, o que se descubra un elemento químico entre el carbono y el nitrógeno. Quien plantee la construcción de una máquina de movimiento perpetuo estará haciendo patente su profundo desconocimiento de las inexorables leyes de la termodinámica.
Sin embargo, existen ciertos “campos del saber” aparentemente (pero solo aparentemente) intermedios entre los anteriores, que pueden dar lugar a confusiones, sobre todo si uno no está lo suficientemente informado. No son territorios al norte del Polo Norte, pero… Lo cierto es que la comunidad científica no se los plantea seriamente. Algunos de ellos porque, tras años de investigaciones, jamás se han podido no ya probar, sino siquiera mantener dudas sobre su existencia. Las capacidades paranormales pertenecerían a esta categoría: percepción extrasensorial, telepatía, precognición… El fenómeno ovni, interpretado como una manifestación asociada a la inteligencia extraterrestre también debe incluirse en esta categoría.
Finalmente, otros pretendidos conocimientos no es que no reciban la atención de la ciencia, sino que ésta ha probado contundentemente lo absurdo de sus planteamientos. Es el caso de la “teoría de la Tierra plana” (no es broma), a la que unos iluminados dedican sus desvelos. O la astrología, que pretende que los movimientos de los planetas, el Sol y la Luna a través de las constelaciones zodiacales rigen nuestros destinos, o la grafología, que relaciona la escritura con el carácter, el equilibrio mental, el tipo de inteligencia e incluso con el estado de salud de quien escribe. O...
Puede que un día la ciencia descubra… Quizá, siempre y cuando “eso” esté ahí.



JUNIO 2008: SOBRE LA NECESIDAD DE UN COMITÉ NACIONAL CONTRA EL FRAUDE EN SALUD
Fernando García Ortega
TEMA: Medicina

¿Por qué nace la idea?

Colombia es una nación afectada por una problemática social creciente,
en buena medida gracias al modelo económico instaurado desde hace casi
tres lustros, que evidencia serias dudas respecto a sus bondades y que
ha sumido en la pobreza al 67% de la población, según los informes más
optimistas del DANE.

Los delitos contra la vida, honra y bienes de las personas se perpetran
a diario en forma impresionante, ante la indolencia de autoridades y de
los propios afectados.

Seguro de la existencia en nuestra patria de una abrumadora mayoría de
personas de incuestionable honorabilidad, me he propuesto aglutinarnos,
sin distingos políticos, de raza, sexo, condición social, género, ó
credo religioso, en procura de rescatar la dignidad del ejercicio
médico, de las profesiones del sector salud y primordialmente, de
preservar los ingresos y la salud de los colombianos.

Consagrada en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre desde
1.948, la salud es amenazada seriamente por un conflicto fratricida,
absurdo y paradójicamente, por el gobierno que delegando lo indelegable,
viene entregando enormes recursos del presupuesto nacional a
intermediarios, que atentando frecuentemente contra la ética y
anteponiendo intereses económicos, han construido emporios financieros y
monopolios de poder intolerables, que van desde el suministro de
medicamentos hasta la venta de servicios funerarios. Hoy manejan los
hilos del poder político y para nadie es un secreto que las normas del
Ministerio de Protección Social, salen con el consentimiento previo de
ACEMI. Vergonzoso pero cierto.

Es deplorable el deterioro global de la salud pública del país, cuyos
recursos se han dedicado a ciertos fines para los cuales no habían sido
destinados, desde el sostenimiento de grupos al margen de la ley hasta
el financiamiento de campañas electorales en todos los niveles, citando
solo dos ejemplos de público conocimiento, sin que los organismos de
control estatal tomen cartas al respecto, puesto que el mismo Estado
inventó y legalizó este negocio.

Para completar, el Ministerio de Educación ha permitido la proliferación
indiscriminada de facultades de ciencias de la salud, sin una verdadera
planificación, garantizando así, mano de obra regalada para un sistema
de salud con tintes fascistas, al cual poco le importa el futuro
desempleo de estos profesionales, la investigación científica, la
docencia universitaria, ni mucho menos la calidad, elementos básicos si
una nación aspira a mejorar sus condiciones generales de vida, una digna
atención en salud, optimizar los servicios médicos, disminuir las altas
tasas de mortalidad de la tuberculosis, la malaria o a disminuír la
miseria creciente, que anula por completo cualquier actividad de
prevención o protección específica.

Pero a la par del modelo de seguridad social, con un Ministerio de Salud
venido a menos, reducido a segundo plano, de poco valor para un gobierno
complaciente, existe un problema enorme, silente, generado por miles de
inescrupulosos y embaucadores, diseminados a lo largo y ancho de todo el
país, que diariamente, desde la madrugada, promocionan en emisoras de
radio y en los canales de televisión, la curación de múltiples
enfermedades, mediante el uso de seudociencias, aparatos y medicaciones
inverosímiles, carentes de cualquier respaldo científico, aprovechándose
de la desesperación y la buena fe de personas portadoras de alguna
afección crónica e incurable, con el tácito visto bueno del Ministerio
de Comunicaciones, el de Educación, en fin, de los encargados de vigilar
y controlar, pues nadie hace algo al respecto.

Se anuncian en prensa, radio, televisión, vallas, cines, revistas, los
múltiples “tónicos maravillosos”, medicinas “naturales” para calvicie,
impotencia sexual, vitiligo; para elongar el tamaño del pene, como para
reducir o agrandar los senos. Tratamientos prodigiosos para desaparecer
frigidez, anhedonia, eyaculación precoz, las várices o la diabetes.
Panaceas para curar cualquier cáncer y revertir el envejecimiento(
cartílagos de tiburón, frutas de la Polinesia, uñas de gatos, conchas y
babas de caracol, células de embriones de pato canadiense, de trucha
finlandesa o de corderos argentinos); y las mismas para curar artritis o
el Ahlzeimer.

Hay tratamientos para adelgazar mediante fajas( plásticas, de yeso, de
lycra, de velcro, con yerbas, combinadas), dietas (de Atkins, de Berger
y de otros cien timadores nacionales y extranjeros), ungüentos, cremas,
geles reductores y múltiples aparatos eléctricos o mecánicos, que
desafían la lógica, las leyes de la física y la química, el sentido
común, que comparten una sola característica: son fraudulentos, los
pacientes no adelgazan; los incautos y desilusionados pacientes se dan
cuenta tarde, que perdieron únicamente tiempo y dinero, en cantidades
nada despreciables..

No faltan los bebedizos pare atraer al ser amado en tres días, así como
los métodos infalibles para ganarse la lotería ó el chance, ni los
astrólogos de cabecera tan de moda en altas esferas del gobierno….

Todo este arsenal de “recursos terapéuticos”, son promocionados en cine,
radio, televisión y prensa, por modelos, físiculturistas, artistas,
peluqueros, reinas y cosmetólogas, que por dinero, contribuyen
diariamente a robar a millares de compatriotas ingenuos, procedentes en
su mayoría de niveles socioeconómicos bajos( la élite tampoco se salva,
ya que la ignorancia y la enfermedad les afecta igual) sin que el Estado
haga algo por impedirlo.

Abusando del fervor religioso, abundan curas(verdaderos y falsos),
mediums de José Gregorio Hernández, iluminados de Jesucristo, enviados
de la Virgen Santísima, obispos de la oración fuerte al Espíritu Santo,
sanadores Reiki, tocadores milagrosos, pastores y toda suerte de líderes
espirituales, negociantes insuperables que pululan en todas partes,
creando iglesias y cultos en cuanto garaje se atraviese, vociferando sin
parar cánticos y alabanzas seudomilagrosas, con las cuales se mantiene
enajenado al vulgo magistralmente.

Abundan parapsicólogos, radiestesistas, yogas, reflexólogos, terapistas
ortomoleculares, ayurvéudicos, magnetoterapeutas, que usando una
prodigiosa imaginación y toda suerte de aparatos inservibles, tales como
imanes, fotos Kirlian, talismanes, cuarzos, pulseras, dermatrones,
biotrones, “diagnóstico por computador,” cámaras orgónicas,
electroacupuntores de Vohl, mencionando solo unos cuantos, quienes
abusan del candor de las gentes, en franca violación de las leyes para
el ejercicio profesional médico, de las normas establecidas en la Ley 14
de 1962 y en la Ley 23 de 1.981 y sus decretos reglamentarios y de todos
los postulados del ejercicio profesional ético.

Aunque existe un número creciente de profesionales de la salud dedicados
a toda esta charlatanería, por razones y circunstancias muy
particulares, la mayoría de estas prácticas fraudulentas son realizadas
por individuos inescrupulosos, de temeridad y atrevimiento
impresionantes, analfabetas en muchas oportunidades.

Los países desarrollados, que tampoco escapan a esta realidad, ya han
calculado los gastos en este tipo de seudomedicinas, de terapias
alternativas, por demás inútiles: ¡veintisiete mil millones de dólares
en el año 1.997, hablando de EE.UU! solamente, sin avalar costos en años
de vida saludable perdidos, ni las secuelas irremediables.

Las normas para controlar este fenómeno en todo el orbe son laxas, por
desgracia; hay presiones de todo orden por parte de mercaderes, que han
constituido verdaderos emporios financieros, logrando infiltrar la
burocracia gubernamental, evadir medidas sanitarias escasas y pagar
multas irrisorias, burlando a los organismos de vigilancia y control
inoperantes, que en vez de velar por una atención en salud en
condiciones óptimas, como merecen los ciudadanos, prefieren hacerse los
de la vista gorda y en una actitud inmoral, intolerable, inadmisible,
ven hasta conveniente que estos métodos alternativos, disminuyen las
personas por las cuales preocuparse.

Por tal razón, es necesario convocar a todos los ciudadanos que hemos
cultivado el intelecto, en cualquiera de las ramas del conocimiento,
personas apegados a la ética y al método científico, para conformar EL
COMITÉ NACIONAL CONTRA EL FRAUDE EN SALUD, en defensa de una población,
inerme e ingenua, caldo de cultivo perfecto para que embuste y farsa
florezcan, cuando la desesperación por la enfermedad nos torna más
vulnerables.

Es obligación de los profesionales de la salud, por normas recientes y
antiguas, combatir la pseudociencia. Está escrito en múltiples códigos,
en todos los textos deontológicos. No se puede permitir el engaño
impune, pues sus tentáculos crecen aún en los entes de vigilancia,
infiltrados por la política absurda y protegiendo oscuros intereses
económicos, se tornan en cómplices de delincuentes disfrazados de
seudocientíficos delirantes. Y se hace indispensable que todos los
estamentos de la sociedad contribuyan en esta responsabilidad moral.

Por ese motivo, les invito respetados colegas, conciudadanos,
compatriotas, a ser partícipes en este proyecto, una labor que se torna
difícil, casi imposible, incluso peligrosa, pero a la vez interesante;
solo con la información pùblica veraz y una legislación estricta,
podremos contrarrestar los efectos nocivos de los múltiples mitos con
los cuales, ciertos individuos se las ingenian para vivir a costa de los
menos favorecidos económica e intelectualmente.

Su conocimiento, su pericia en la profesión que han desempeñado a través
de los años, es un arma invaluable para fortalecer este comité; un
equipo multidisciplinario de profesionales y científicos, pero por
encima de todo, de soñadores, empeñados en hacer las cosas bien, obrar
correctamente, aunque parezca exótico; conformemos este selecto grupo
para quienes la honestidad no se catalogue como ejemplar en vía de
extinción.

Les invito a reunirnos, a compartir experiencias, en pro de adquirir la
fuerza necesaria para contrarrestar ese enorme trecho de ventaja que nos
llevan el timo y la charlatanería.



JULIO 2008: PSEUDOCIENCIA EN RECURSOS HUMANOS (II)
Ricardo Fernández Díez de la Lastra
TEMA: Pseudociencia

En un anterior artículo repasaba algunos magufos que se han ido instalando en el campo de la psicología aplicada a la empresa, en el área de los Recursos Humanos. Trataba sobre tres muy populares en selección y formación: la morfopsicología o caracteriología, la grafología y el más que esotérico Eneagrama. Y dejaba para otros artículos al psicoanálisis y al polígrafo.
Hoy le quiero dar un repaso al polígrafo. Éste ya ha superado su fase tomatera en la telebasura de TV y comienza a ser habitual que nos lo encontremos en artículos pretendidamente serios en revistas del mundo de la empresa y de los Recursos Humanos.
Primeramente, habría que recordar que el polígrafo, como todo “aparato científico”, no sirve para nada si los datos que se extraen de él no están en relación con hechos comprobables; en este caso con las conductas observables o inferidas del sujeto examinado. Y en esto, el polígrafo, entra de lleno en la pseudociencia por su halo de pretendida exactitud biomédica y palabrería pseudocientífica.
Pero antes de continuar expliquemos qué es un polígrafo. El polígrafo o “detector de mentiras” es, en palabras de los poligrafistas, “un instrumento de gran sensibilidad y precisión, capaz de registrar de forma continua en un gráfico las variables fisiológicas que se producen en el organismo de un individuo estimulado psicológicamente mediante determinadas preguntas.” Decir esto y nada es lo mismo, pues con este criterio un análisis de sangre o un escáner serían también un “detector de mentiras”.

En realidad, un polígrafo consiste en un registrador fisiológico que determina tres indicadores del sistema autonómo: la presión del corazón, la respiración, y la conductividad de la piel. El índice y la profundidad de la respiración son medidos por los neumógrafos con cintas que envuelven el pecho. La actividad cardiovascular es determinada por la presión arterial. La conductividad de la piel o respuesta electrodérmica (RED) se mide por electrodos en las yemas de los dedos.

Así visto, en realidad el polígrafo es básicamente un sistema de biofeedback camuflado de todo aquello que el electromiografo (EMG), el electroencefalograma (EEG) o el electrocardiograma (ECG) registran; como es la actividad eléctrica generada por el músculo estriado, o el estudio funcional del sistema nervioso periférico (SNP), de la placa motriz y del músculo esquelético, la frecuencia cardiaca, la actividad cerebral… tanto en condiciones normales como patológicas. Esto, en cuanto a sus variantes diagnósticas.

En su variante terapéutica, los diversos sistemas de biofeedback, se utilizan para enseñar a los pacientes a controlar aquellas actividades que dependen del sistema nervioso autónomo (SNA) y de las que sólo somos conscientes de su funcionamiento cuando sufren alguna alteración, que se manifiesta en forma de arritmias, taquicardias, ansiedad, cefaleas o migrañas, ataques de pánico, sudoración excesiva, alteraciones intestinales…

El origen de la biofeedback está en el neuropsicólogo Neal Miller, quien a finales de los años 60 aplicó a humanos las posibilidades de control que había observado en conducta animal en el laboratorio, sobre la tasa de ritmo cardiaco y temperatura corporal en ratas.

Miller construyó un aparato en que la información recogida por los electrodos se mostraba en una pantalla, de modo los sujetos podían ver la temperatura de la piel, y les enseño a relajarse y concentrarse de forma que éstos relajaran la musculación lisa de los vasos sanguíneos periféricos y con ello descendiera la temperatura de la piel.

Pero la denominación de biofeedback se debe a la Dra. Barbara Brown, una de las fundadoras de Biofeedback Research Society, hoy transformada en la Association for Applied Psychophsiology and Biofeedback.

Los aparatos de biofeedback, en cualquiera de sus variantes (EMG, EEG, ECG…) sí que recogen datos exactos de un sujeto, con “gran sensibilidad y precisión, (registrando) de forma continua en un gráfico las variables fisiológicas que se producen en el organismo de un individuo”, pero en absoluto tienen nada que ver esas respuestas con que se diga la verdad o se mienta, o se le estimule al sujeto con preguntas pretendidamente comprometidas o críticas.

El poligrafista confunde la exactitud con la fiabilidad y ésta con la validez. Es innegable que un polígrafo recoge información fisiológica y ésta se muestra en gráficas, pero de ahí a que esa información muestre alguna relación con la verdad o falsedad consciente de las expresiones verbales de un sujeto hay un abismo.

Aunque aún tímidamente se ha empezado a utilizar el polígrafo como sistema de selección, hay ya una serie de artículos en revistas del mundo de la empresa y Recursos Humanos que “avalan” su calidad como sistema de selección de candidatos. Para ello ha bastado que su aparición en TV lo haya popularizado y que los sujetos sometidos a su escrutinio fuesen lo suficientemente populares como para que sus opiniones, tildadas por el polígrafo, de verdad o mentira, y “contrastadas” por la “sabiduría popular” sobre el sujeto examinado haya convertido al detector de mentiras en un icono de la fiabilidad personal.

En Otelo, Desdémona recibe con un gesto la sospecha de infidelidad que Otelo le lanza a la cara. Este gesto es interpretado como una prueba cierta de la semilla de los celos que Yago había puesto en Otelo. El gesto de Desdémona, que se debería interpretar como de dolor por lo que le supone de perdida de confianza en quien había depositado su amor, Otelo lo toma como confirmación de sus celos, pérfidamente alimentados por un amigo traidor. Otelo dedujo de su particular “detector de mentiras” que el gesto de dolor de Desdémona confirmaba sus sospechas y que dicho gesto era prueba innegable de haber sido pillada en el engaño. Establecía una relación directa entre gesto y engaño. El gesto era observable, luego el engaño era cierto. No se admitía otra alternativa.

Aquí, como en el polígrafo, una reacción involuntaria es interpretada como confirmación de lo que esperamos escuchar. Como bien señala Leonard Saxe, la idea de conocer la veracidad de un sujeto viendo los cambios psicofisiológicos en una hoja de papel es un mito. Incluso el término "detector de mentiras," referido al polígrafo, es un sin sentido. Ya que la "detección de la mentira" implica deducir el engaño con el análisis de las respuestas fisiológicas estructuradas a una serie de preguntas pretendidamente relevantes.

Para “ajustar la exactitud” del detector a cada concreto, los poligrafistas han elaborado un protocolo que, a la vez que les dota de un mayor halo de cientificidad, les cubra de la malicia del sujeto examinado. Así, comienzan con una serie de preguntas de control o “prueba del estímulo” como criterio de la exactitud del instrumento en la detección del engaño. Estas preguntas se hacen, según los poligrafistas, para “controlar” el efecto amenazador que se le suponen a las preguntas “relevantes”, p.e: ¿Fue usted el que decidió separarse de…? frente a preguntas de control del tipo ¿Le gusta la tortilla? ¿Se llama usted…?

Con estas preguntas, y otras similares, se establece el “criterio de normalidad” para diferenciarlo de las “alteraciones fisiológicas” que se produzcan en el sujeto cuando se le hagan las preguntas “relevantes” o comprometidas.

Y la pregunta es, ¿si hay una línea base con las preguntas “inocentes” y con las preguntas “comprometidas” se altera esa línea, indica esto que se está mintiendo? En absoluto. Cualquier cambio en la tasa cardiaca, sudoración o cualquier otro índice puede tener decenas de motivos sin que ninguno esté asociado a la mentira o la verdad. Basta que la pregunta sea considerada como socialmente inadecuada por el sujeto para que se activen respuestas psicofisiológicas de ansiedad, sin que ello sea indicador de nada que tenga que ver con la verosimilitud o falsedad de la respuesta.

En muchos casos las respuestas “mentirosas” sólo son indicador del nivel de ansiedad del sujeto examinado a fallar en la prueba, de tal manera que lo que se toma como respuesta mentirosa no es más que ansiedad a no saber responder como se espera de él.

Los poligrafistas ignoran, o lo que es peor, no tienen en cuenta que existen “artefactos” en los procesamientos de datos que distorsionan la percepción de éstos. De modo que toman un hecho como la sudoración como un indicador “positivo” en la dirección que desean establecer como “verdad” o “mentira” en la respuesta del sujeto; sin considerar la variabilidad individual en las reacciones del organismo (personalidad), y sin poder asegurar que un sujeto sude igual que otro puesto en las mismas circunstancias, ni que su tasa cardiaca sea la misma.

Cuando un sujeto suda sólo podemos saber eso: que suda. Cualquier otra conclusión será aventurada.

Los defensores del polígrafo suponen que como estamos educados por nuestros padres, profesores, familiares a decir la verdad, cualquier respuesta que se apartara de la verdad que como sujetos conocemos nos activaría una respuesta psicofisiológica involuntaria e incontrolable que nos delataría. Y esta suposición, más formal que real, choca con la experiencia diaria que desde niños observamos a nuestro alrededor; cuando nos hacemos “cómplices” de mentiras socio-familiares sobre lo que se puede decir o admitir ante terceros. Incluso hay un cierto nivel de mentira social que estaría bien vista; como cuando le decimos a un enfermo de cáncer que le vemos muy bien o alabamos la gracia y belleza de un bebe ajeno, aunque sea más feo que Picio.

Y esto en sujetos “normales”, pero qué pasa cuando nos enfrentamos a psicópatas en que la norma social-moral es inexistente si no cuadra con la que ellos establecen. O qué pasa con los que se han entrenado a pasar la prueba, como ya ha ocurrido con agentes de los servicios de espionaje.

En la película “Los padres de ella” Ben Stiller -el novio-, es sometido por el padre su novia -Robert de Niro, agente de la CIA-, a pasar por el polígrafo para demostrar que no es lo suficientemente bueno para su hija Pam –Teri Polo-. Las preguntas son hechas en un ambiente tal de tensión por parte del padre al novio, que no hay pregunta que no sea motivo de sospecha de ocultación de la verdad.

Hay que decirlo claramente: el polígrafo no detecta ni la verdad ni la mentira, sólo detecta cambios psicofisiológicos. En un informe de 2002 la Nacional Academy of Sciences de Estados Unidos advierte que la “investigación en psicología científica y fisiología proporciona pocas bases a la esperanza de que la prueba del polígrafo pueda tener un muy alto nivel de aciertos”. Pero esto no desanima a los poligrafistas que siguen insistiendo en la bondad de la máquina de marras y en presentar tasas de acierto del 90 % como mínimo.

El problema para los poligrafistas es que no pueden demostrar que exista un único patrón de respuestas psicofisiológicas asociadas a la respuesta dada con intención de engañar.

La psicología fisiológica cuenta con una consolidad tradición científica, que se remonta a finales del XIX con Wundt y Galton, pero en ningún caso se puede basar la medición de datos psicofisiológicos en argumentos de verosimilitud de las respuestas de un sujeto. No es eso lo que defiende el método científico.

Sería conveniente que los profesionales de Recursos Humanos tuvieran en cuenta que en ciencias sociales ni la exactitud ni la eficacia viene determinada por el uso de medios técnicos o científicos, que el mito de la infalibilidad de la técnica es eso: un mito.



AGOSTO 2008: CARTA ABIERTA SOBRE EL II CONGRESO SOBRE MEDICINA Y SALUD NATURAL
Aula Cultural de Divulgación Científica de la Univ
TEMA: Medicina

Hace más o menos un año, un grupo de profesores de la Universidad de La
Laguna publicó una carta abierta, con motivo de la celebración del
“Primer Congreso de Medicina y Salud Natural”. En estas fechas, en las
que recientemente se ha celebrado la segunda edición de tal evento, el
Aula Cultural de Divulgación Científica de la Universidad de La Laguna
toma el testigo de la iniciativa y presenta una nueva versión del
manifiesto original, al entender que sus planteamientos siguen siendo
tan válidos ahora como hace doce meses:

El próximo lunes, 23 de julio de 2007, arrancará en La Laguna el Primer
Congreso de Medicina y Salud Natural, organizado bajo los auspicios de
diversas instituciones públicas, entre las que destacan el Cabildo
Insular de Tenerife y la Universidad de La Laguna. Su objetivo, según
destacan en la página oficial, no es otro que tratar sobre las
principales terapias complementarias, desde terapias occidentales como
la Homeopatía y la Osteopatía, a medicinas ancestrales como Ayurveda de
la India, Medicina Tradicional China y Shiatsu desde Japón, con los
objetivos de favorecer la adquisición de una visión general en las
diferentes terapias médicas no convencionales, su evolución histórica,
estado actual y perspectivas de futuro; obtener conocimientos en
aspectos científicos y socioculturales relacionados con la salud y las
terapias; promover un espíritu de colaboración entre profesionales e
investigadores, con el objetivo de mejorar la salud de la población.

El congreso, por lo que parece, intenta establecer nexos de unión y
colaboración entre una serie de terapias alternativas, englobadas todas
ellas bajo el siempre socorrido cuño del carácter “natural”. Entre el
grupo de ponentes hay destacados nombres vinculados a la investigación y
a la docencia en la Universidad de La Laguna, con una trayectoria
intachable. Precisamente por esto, y por contar con la bendición de una
de las dos instituciones académicas superiores del archipiélago, es por
lo que resulta preocupante que, bajo el paraguas que dan éstas y
aquéllos, se sitúen una serie de pretendidas terapias que sólo pueden
ser etiquetadas como pseudomedicinas.

El congreso pretende facilitar la obtención de conocimientos científicos
vinculados a la salud, pero se da la paradoja de que ninguna de las
terapias mentadas ha conseguido aportar pruebas fiables de su eficacia
mediante el empleo del método científico.

En el caso de la terapia occidental más popular, la homeopatía, en
agosto de 2005, la revista médica The Lancet publicó un profundo
metaestudio de numerosas pruebas clínicas a las que se han sometido las
terapias homeopáticas, determinando de manera clara que la homeopatía no
tiene una eficacia superior a la de cualquier placebo. Los practicantes
de esta terapia no han aportado investigaciones, hallazgos,
descubrimientos ni terapias originales, niegan de forma dogmática la
existencia de organismos patógenos microscópicos, como serían las
bacterias y virus, además de realizar afirmaciones sobre el "espíritu
curativo" de ciertas sustancias que no han conseguido probar.
Igualmente, niegan los conocimientos que tenemos sobre la química al
enseñar que los efectos de una sustancia son mayores cuanto menor sea su
cantidad, cuando es fácilmente demostrable que en el mundo real sucede
exactamente lo contrario. La doctrina homeopática contradice buena parte
de los conocimientos que nos han aportado disciplinas como la física, la
química, la biología o la medicina (la medicina real), conocimientos que
han supuesto una gran mejora de la salud y el bienestar de los
ciudadanos. Lo que acontece con esta pseudoterapia puede hacerse
extensivo a cualquiera de las mencionadas en el programa del congreso.

Más allá de la tradicional (y falaz) distinción entre medicina “oficial”
y medicinas “alternativas”, la filosofía del evento parece incidir en el
ámbito de la complementariedad, sobre la base de que las segundas son
una buena herramienta para afianzar la eficacia de la primera, idea ésta
que choca con el problema ya citado: no han logrado demostrar su
eficacia en condiciones objetivas. Como se preguntara Alfonso López
Borgoñoz, (miembro de ARP-Sociedad para el avance del pensamiento
crítico y artífice del manifiesto por una sanidad que proteja nuestra
salud sólo mediante terapias de eficacia comprobada) respecto del
polémico decreto catalán sobre medicinas alternativas, ¿cómo puede ser
beneficioso para las instituciones sanitarias acoger bajo su manto unas
prácticas ineficaces? ¿No será más bien un grave riesgo para la salud
pública el proporcionar autoridad a una serie de personas poco
preparadas que usan una serie de técnicas terapéuticas que jamás han
demostrado que sirvan para nada?

Lo que importa a la salud pública, en realidad, es que hay terapias que
curan y terapias que no curan. No hay terapias oficiales y alternativas.
Y todas las que se demuestra que curan son siempre incorporadas por la
medicina que se ha dado en llamar oficial. Y sólo se sabe si unas curan
de verdad o no lo hacen, exigiendo a las mismas que cumplan una serie de
protocolos y comprobando su eficacia mediante una serie de ensayos
clínicos controlados lo más objetivos posibles. Lo que será del mayor
interés social no será tanto el defender un tipo de medicina en sí u
otra, o situarlas –como se plantea en el congreso- en una armónica
relación colaboradora, sino potenciar tan sólo aquellas terapias que
hayan podido demostrar de forma clara que realmente proporcionan
beneficios para la salud pública, más allá de la fe de los que las
ejercen o de los que las reciben, o de sus comentarios particulares, sin
relevancia estadística. No podemos olvidar que los recursos públicos son
limitados, por lo que no entendemos lógico que se malgasten financiando
terapias de eficacia no contrastada.

No nos negamos a las novedades. La ciencia es eso, novedad continua. No
nos negamos a nuevas terapias curativas, la medicina basada en la
ciencia es precisamente eso. No se trata de defender privilegios ni de
defender ningún tipo de medicina en concreto, sino sólo aquella cuya
aplicación esté acreditado que cura, y por acreditado nos referimos a
estudios realizados en las condiciones debidas y que sean contrastables
por otros equipos de investigación. De hecho, como ya hemos dicho, se
debe pensar que la medicina actual ‘oficial’, se basa en la búsqueda y
demostración continua de mejores terapias, de fármacos con más
posibilidades de actuación. No es un conocimiento estancado, fosilizado,
como el de las terapias alternativas que se enumeran en el programa del
congreso. Criterios como la antigüedad de una terapia o la autoridad
moral de quien primero la hizo servir, han sido felizmente retirados de
la praxis médica en muchos países desde hace mucho tiempo, lo cual ha
significado un notable crecimiento en la mejora de la calidad de vida de
miles de millones de personas de forma objetiva y demostrable, así como
un incremento notable en la esperanza de vida de la población de la
mayor parte de países.

Por todo ello, manifestamos nuestra sincera preocupación por el hecho de
que, bajo el paraguas institucional y junto a los representantes de la
ciencia, se sitúen actividades que contradicen formalmente los
principios que rigen lo primero (destacando sobremanera el interés
social) y frontalmente los métodos y resultados propios de la segunda.
No existen medicinas oficiales y alternativas, sólo una, la que cura. Y,
como se ha dicho tantas veces, su única alternativa es una medicina mejor.

Si quiere usted adherirse a la presente carta, sólo tiene que remitir un
mensaje con su nombre, DNI y profesión a la dirección acdcull@gmail.com



SEPTIEMBRE 2008: EL SANTO GRIAL, VALENCIA Y OTROS ALUCINES
Ricardo de Castro
TEMA: Religión

(Artículo cedido por cortesía del autor)

En noviembre de este 2008, concretamente los días 7, 8 y 9, se va a celebrar en
la ciudad de Valencia un congreso surrealista, el I Congreso Internacional del
Santo Cáliz con el subtitulo más increíble todavía de Valencia: la ciudad del
Santo Grial. Este congreso está organizado por el Arzobispado de Valencia, el
Cabildo Metropolitano de la Catedral, la Universidad Católica de Valencia, la
Cofradía del Santo Caliz y el Centro Español de Sindonología (del estudio de la
sabana santa).

Resulta que en la Catedral de Valencia dicen que se encuentra nada más y nada
menos que el cáliz, ¡¡el vaso que supuestamente usó Jesucristo en la última
cena!!
¡Sin anestesia ni nada!

Una copa de una piedra semi preciosa, ágata o cornalina, que a lo largo del
tiempo ha sido adornada con todo tipo de joyas y materiales preciosos, para darle
más valor simbólico y real.

¿Y como dicen que llegó a Valencia? Todo un galimatías...

Pues nada. San Pedro se lo llevó a Roma. De ahí hasta el año 258 d. C. (dos
siglos y medio de nada) que el papa Sixto II antes de morir se lo da para que lo
guarde a su diácono Lorenzo (que muere asado a la parrilla cuatro días después
que el Papa). El que sería después San Lorenzo resulta que era de Huesca y se lo
envía con una carta a sus padres, Orencio y Paciencia para más señas. Qué pena
que no guardaran una copia de la carta...

Aquí en Huesca, dice la leyenda, estuvo otros 450 años, hasta que llega en el
siglo XI al monasterio de San Juan de la Peña, en Huesca también.

Qué curioso que fuera en plena edad media cuando la industria de falsificación
de reliquias estaba en pleno apogeo ya que eran una fuente importantísima de
ingresos y poder.

Bueno pues aquí estuvo hasta 1399, en que Martín el Humano con el apoyo del
Papa Luna, Benedicto XIII (el antipapa aragonés) les dio el cambiazo a los monjes
por uno de oro macizo. En 1414 su sobrino nieto Alfonso el Magnánimo, al que le
encantaba Valencia, se lo lleva a esta ciudad, depositándolo en la Catedral.

Y allí ha estado en hasta la actualidad el presunto santo grial, como siguen
estando otras reliquias falsas como el mantel de la última cena en Coria
(Caceres), un tarrito con leche de la virgen María en la catedral de Oviedo o una
pluma del arcángel Gabriel en el Monasterio de San Miguel en Liria (Valencia).

Lo que es increíble es que se presten a esta verbena una serie de entidades,
entre ellas una presunta Universidad (porque más acientífico no se puede ser),
profesores de medio pelo... y que cobren 50 euros por internet a cualquiera
interesado en inscribirse.

Para terminar los despropósitos Jorge M. Rodríguez, el presidente del Centro
Español de Sindonología y profesor de esa "universidad" católica de Valencia,
organizador del encuentro, ya tiene preparadas las conclusiones de ese congreso
que se celebrará en noviembre, pudiendo leerse en la web del mismo
Resumen de las principales conclusiones obtenidas en el Congreso:

La tradición que vincula el Cáliz de valencia con el Santo Grial de la última
cena es coherente desde el punto de vista histórico y arqueológico. No hay
ninguno otro que pueda ser y además este puede ser perfectamente. Hay que dejar
rejuzgar con prejuicios.

Seguramente San Agustín, como hizo en el s. V, volvería a denunciar a los
impostores vestidos de monjes que vendían reliquias falsas.



OCTUBRE 2008: UN LIBRO DE UN PERIODISTA, QUE LOS PERIODISTAS IGNORAN
Toño del Barrio
TEMA: Periodismo

(Artículo cedido por cortesía del autor)

¿Por qué los medios de comunicación están boicoteando el libro de un
periodista?

Hace ya varios meses que se editó la obra “La razón estrangulada”, de Carlos
Elías. El libro es riguroso, el autor es un periodista reconocido, actualmente es
profesor en la Universidad Carlos III, y la editorial (“Debate”) es prestigiosa.
¿Por qué apenas he encontrado una entrevista con el autor en “Público” y dos
breves reseñas en otro par de medios?

La razón es que Elías analiza el declive actual de la ciencia, o para ser más
precisos, de la imagen social de la ciencia, y lo achaca sobre todo a la
influencia de los medios de comunicación. La prensa, pero principalmente los
medios audiovisuales, transmiten una imagen completamente distorsionada de la
investigación científica, del carácter de los científicos, de la importancia
relativa de los nuevos descubrimientos. No se trata de la presentación de los
periodistas dedicados a la información científica o tecnológica en los
periódicos, que suelen encontrarse entre los más rigurosos en todo el periódico
(a pesar de que puedan cometer numerosos errores, por la naturaleza de la
información que manejan). Tampoco se trata de un problema de la información
científica concreta.

Se trata sobre todo de algo más sutil: los medios no saben distinguir entre
teorías y resultados experimentales, no conocen nociones como incertidumbre de
medida, revisión por pares, comprobación o falsabilidad. Y en parte por una razón
muy comprensible: ellos tienen otra prioridad y otra manera de trabajo, cuya
interacción con la ciencia es difícil. A veces yo comparo la divulgación
científica con la justicia militar o el consumo responsable: son un oxímoron
necesario.

Estamos en el mundo de la imagen, la información rápida, el dato pasajero,
lugares donde la ciencia no puede progresar socialmente. Puede hacerlo en su
gueto, claro está, y nadie puede negar que allí se desenvuelve bien, obtiene
buenos resultados, ha creado una sociedad peculiar, donde cada individuo dispone
del prestigio que le da su trabajo, su esfuerzo o su genio (o su habilidad para
la autopromoción). Pero es en la comunicación exterior donde todo falla. En la
sociedad general ni se entiende ni se aprecia intelectualmente el resultado. No
digo que no se aprecie en la teoría, porque es cierto que cualquier opinión que
se vista de científica se considera mejor en el debate público. Pero luego el
medio de comunicación o el ciudadano se guiarán en realidad por pseudociencias,
explicaciones paranormales, dictados religiosos, en lugar de por datos
científicos u opiniones bien fundadas. Y – esta es una conclusión mía, no del
autor – ello es peor para la sociedad que para la ciencia, porque los resultados
para esta sociedad puede ser mucho más graves de lo que se supone.

Estoy tan de acuerdo con casi todo lo que dice, que me atrevo a decir que es el
libro que yo habría querido escribir desde hace tiempo, pero no hubiera podido.
Carlos Elías puede, porque conoce los dos lados de la barrera: es químico y
periodista. Ejerció como químico, publicó y dio clases en un instituto, y luego
se pasó al periodismo, donde ha ejercido como responsable de la información
científica en “El Mundo”, y luego como profesor en la Facultad de Periodismo de
la Universidad Carlos III. Escribe claro y fluido, como un periodista, da
referencias precisas, como un académico, y establece hipótesis y busca pruebas,
como un científico.

No sólo estoy de acuerdo con lo que plantea Elías, sino que, es más, él
desarrolla temas que yo mismo había pensado más de una vez. Él lo hace con más
claridad, y con datos. Como ejemplo, me voy a permitir añadir unas
consideraciones a tres de los temas que él comenta.

1. La visión de las ciencias en la cultura popular

Decía antes que las personas de letras no deberían sentirse atacadas. Y añado
ahora que esto es así especialmente en el caso de los periodistas. Se ve en el
libro un aprecio por su labor, complementado con un lamento por el hecho de que
en su formación esté completamente ausente la ciencia. Aunque sea como ejemplo,
creo que si los estudiantes de periodismo estudiasen un poco de matemática o de
física sabrían como traducir los números cuando reciben un despacho de una
agencia anglosajona.

Pero es en el caso de la ficción donde el problema es más evidente y más agudo.
Para nadie es un descubrimiento el hacer notar que cuando en una película o serie
de televisión aparece un científico o un matemático, casi siempre es un
excéntrico, está loco o es un malvado. Elías lo ilustra con numerosos ejemplos y
apunta acertadamente que incluso cuando el autor quiere que no aparezca con
características negativas, se puede concluir que es aburrido y no tiene vida
privada. En una serie de periodistas, todo el mundo se lía con todo el mundo. En
una de científicos, sólo se dedican a ver quién es el asesino. No es el mejor
incentivo cuando un estudiante se plantea qué carrera estudiar.

Voy a hacer una pequeña prueba para ver si ese estereotipo de científico serio
y aburrido es más fuerte que la realidad. Dentro de un par de meses se estrenará
la nueva versión de la película “The Day the Earth Stood Still”, con Keanu Reeves
y Jennifer Connelly. Contaba el astrónomo Seth Shostak, que ha actuado como
asesor científico, que, cuando revisó el guion, en el momento cumbre en que
descubren que un objeto se dirige a la Tierra, el texto original representaba a
los científicos dando inmediatamente datos fríos y estableciendo hipótesis. Según
su experiencia, un científico diría en la realidad algo así como “Mira, ese
pedrusco viene directo pa’cá”, y sugirió que humanizaran el diálogo. ¿Le habrán
hecho caso los guionistas o habrá triunfado el estereotipo?

2. Necrológicas como indicador de importancia cultural

Se dice a veces que la longitud, la posición y la calidad de un artículo
necrológico en un periódico es un buen indicador de la importancia que el medio
da al personaje. Elías menciona este hecho en su libro y considera algún ejemplo.

Yo lo tenía claro desde octubre de 1984. El día 21 de ese mes falleció François
Truffaut. Las personas de mediana edad saben perfectamente quién fue: uno de los
más carismáticos directores de cine franceses, uno de los teorizadores y
principales representantes de la Nouvelle Vague.

Al día siguiente “El País” le dedicaba parte de la portada, y tres artículos
amplios, que ocupaban, creo recordar, tres páginas. El día posterior todavía se
le dedicaban tres artículos más.

El día anterior, 20, había fallecido Paul Dirac. Quizás, y eso sería la mejor
prueba de lo que estoy diciendo, muchos no conozcan quién fue Dirac. Se trata de
uno de los físicos más brillantes de toda la historia. Su contribución más
conocida, y no la única, la que debería haber hecho que toda persona culta
conociera su nombre, es que fue la persona que inventó la antimateria. Y digo
“inventar” porque no se trató de un descubrimiento de laboratorio. Descubrió su
existencia a partir de la elaboración de un modelo teórico, cuando se dio cuenta
de que su teoría funcionaba también para partículas que tuvieran algunas
características cambiadas frente a las conocidas. Su golpe de genialidad,
simplificando un poco, fue pensar qué pasaría si se tomase el valor negativo al
hacer la raíz cuadrada. Sólo unos años después se descubrieron las partículas. No
se puede realzar lo suficiente el descubrimiento de Dirac. Incluso en la cultura
popular, cuánto juego ha dado la antimateria. Pero es que tecnológicamente, en
medicina y muchos otros campos la antimateria se emplea ya de forma cotidiana.

Y ese es sólo uno de los méritos de Dirac. Se cuentan cientos de anécdotas
sobre su brillantez. No hay más que decir que aún hoy es la segunda persona más
joven en haber recibido el Premio Nobel, a los 31 años. Pero es que además se
puede decir que era un artista, cuyo arte eran las matemáticas: es característica
su frase de que lo más importante de una teoría científica es que sea bella.

Pues bien, como decía, Paul Dirac falleció el 20 de octubre de 1984. La noticia
el “El País” apareció el día 24, y se limitaba a un párrafo. Es verdad que dos
semanas después aparecía un segundo artículo, bastante soso, por cierto.

Pero la desproporción es tan colosal, que incluso una carta al director de un
lector lo hacía notar unos días después.

No voy a despreciar la contribución cultural de Truffaut. Yo mismo recuerdo
varias de sus películas, aunque me da la impresión de que ya ha pasado su tiempo,
y que las nuevas generaciones no le conocen; sus filmes se emiten en horas o
lugares de cinéfilos. Sin embargo, la ecuación de Dirac se recordará dentro de
muchos, muchos años, incluso cuando la gente no recuerde ni lo que era el cine, y
mucho menos el cine francés de los 70.

3. El factor fama

Hay otro punto que Elías menciona, y sobre el que yo también había
reflexionado. Se trata de la razón por la que tantos estudiantes deciden estudiar
periodismo, en vez de, por ejemplo, carreras de ciencias.

Hay una razón evidente: la mayor facilidad de los estudios. Elías lo describe
en uno de los apartados más duros de su libro, cuando cuantifica la diferencia
entre el esfuerzo que le llevó terminar sus dos carreras: Química es 23 veces más
difícil que Periodismo, considerando no sólo las horas de estudio, de prácticas,
el esfuerzo durante las clases y las notas obtenidas. Digo que es duro, porque
cuando uno echa la vista atrás, y ve el trabajo dedicado, para que al final el
diploma valga lo mismo, uno se plantea qué aconsejar a los estudiantes actuales.

Pero hay un segundo factor más interesante, que explica por qué también los
alumnos brillantes eligen Periodismo. Se trata del factor fama, que ya hace unos
cuantos años contaron Mercedes Odina (también periodista) y Gabriel Halevi. Ser
famoso conlleva un importante conjunto de ventajas, no sólo materiales, y
trabajar en un medio de comunicación es una buena forma de llegar a serlo.

Una de las ventajas, por poner un ejemplo llamativo, es encontrar pareja
poderosa. En Francia hay varios casos de líderes políticos emparejados o con
relación cercana a periodistas (Hollande, Kouchner, Strauss-Kahn, Borloo,
incluso, según se decía, Sarkozy). En España se conoce el caso de Rodrigo Rato.
Y, sobre todo, España es el mejor ejemplo de cómo una periodista puede encontrar
su príncipe azul, en sentido literal.

Recuerdo haberme preguntado cómo aumentaría la matrícula en periodismo tras el
compromiso de los príncipes españoles, y ahora Carlos Elías da unos datos que
incluso a mí me han sorprendido. Es lo que él llama el efecto Letizia.
Letras y ciencias

El libro puede dar la impresión, y así ha sido interpretado en algunos de los
pocos blogs que lo han comentado, como una escaramuza más de la eterna guerra
entre letras y ciencias. No lo creo así.

Elías no critica a las disciplinas de letras en general. De hecho, menciona en
un par de ocasiones a la filología o la historia, como dos disciplinas en las que
se pueden alcanzar resultados rigurosos. Cito estas dos porque son dos temas que
a mí particularmente me resultan interesantes (creo que les ocurre a muchas más
personas de ciencias), y he tenido ocasión de encontrarme numerosos artículos y
libros cuyo nivel es irreprochable. La metodología puede ser distinta de la que
se usa en física, pero cuando se ve que el autor se ha pasado tanto tiempo en el
archivo o en campo como un químico en los laboratorios, nadie va a negar el valor
de las conclusiones.

En cualquier caso, insisto en que las personas de letras no deberían tomar este
libro como un ataque a su disciplina. De hecho, todos los que lamentamos la
batalla de las dos culturas es porque pensamos ¡que no hay dos culturas! Yo mismo
que, como se habrá adivinado ya a estas alturas, he estudiado ciencias, bromeo a
veces en que soy de letras.

El problema lo tiene Elías, lo tengo yo, y lo tienen casi todas las personas
inclinadas a las ciencias, con esas disciplinas donde uno nunca tiene claro si le
están dando gato por liebre. Psicología, pedagogía, crítica, alguna corriente de
la filosofía moderna. En este sentido, el asunto Sokal ha sido un punto de
inflexión. Lo importante no es que Sokal haya acrecentado la desconfianza de los
científicos hacia esas corrientes, sino, sobre todo, les ha dado el valor para
criticarlas abiertamente.

En este tema, por cierto, se encuentra mi principal discrepancia con Elías. Él
critica a varios filósofos de la ciencia, partidarios del relativismo filosófico.
Yo no soy experto en este tema, pero tengo la sospecha de que malinterpreta a
Popper. A Popper se le puede criticar y yo mismo lo he hecho en otra entrada,
pero creo que es erróneo incluirle en el mismo saco que Kuhn o Feyerabend.

Por otra parte, Elías no se priva en criticar a los propios científicos de gran
parte de los males por él mencionados. Su crítica al la dictadura de “Nature” y
“Science” han sido una revelación para mí, y merece su propio comentario. Y el
desinterés de los científicos españoles por la divulgación es algo que también yo
considero desgraciado.

Conclusión

Para terminar, diré que yo soy más optimista que el autor. Creo que hay un
importante interés por la ciencia en la sociedad, mucho más del que reflejan los
medios de comunicación. Si uno se acerca a una Feria de la Ciencia, se ve que se
llena. Los museos de ciencias suelen estar muy concurridos. Yo he visto atascos
un sábado por la mañana en la Ciudad Universitaria de Madrid cuando se ha
convocado un Concurso de Matemáticas para jóvenes.

Pero a la vez el optimismo se desvanece cuando uno ve que la cola más grande en
la Feria del Libro se encuentra en la caseta de Íker Jiménez, o que los libros de
Punset se consideran científicos. Es como si hubiese dos sociedades aparte, que
no se comunican entre sí. Y que los medios se vuelcan sólo en una de ellas.

Si ello continúa así, vamos a tener unos cuantos problemas. Por un lado, si
continúa disminuyendo de esta manera el número de estudiantes de ciencias, este
país va a seguir teniendo un serio problema de desarrollo tecnológico. Pero
también, si sigue sin entenderse la naturaleza de la ciencia, la sociedad va a
ser incapaz de controlar el desarrollo científico cuando éste no responda a
necesidades sociales evidentes: por poner un ejemplo, se puede (se debe) poner
pegas a la energía nuclear o a los organismos modificados genéticamente, pero hay
que conocer antes los verdaderos pros y contras de ambas tecnologías, y no fiarse
de meras intuiciones o eslóganes.

Y, finalmente, si continúa esta ignorancia, una importante parte de la sociedad
se está perdiendo una fuente de placer y conocimiento fundamental.

En definitiva, recomiendo encarecidamente el libro. Se lee muy bien, y el tema
que trata es de la mayor importancia para la sociedad. No se merece el vacío que
se le está haciendo.



NOVIEMBRE 2008: HOMEOPATÍA EN LA SEMANA DE LA CIENCIA
José Antonio Herranz Romero
TEMA: Homeopatía

ESCRITO A LOS ORGANIZADORES DE LA SEMANA DE LA CIENCIA

Estimados señores:

Una vez más, compruebo con decepción que la homeopatía se ha introducido en la Semana de la Ciencia; concretamente, en un curso programado para el día 22 de noviembre. Su título, algo tan aparentemente inofensivo como "pediatría para padres".

La empresa que patrocina dicha actividad, Dhu ibérica laboratorios, es la filial de una multinacional alemana, cuya actividad consiste en la fabricación y comercialización de productos homeopáticos. Además, la dirección de correo electrónico para hacer reservas es la del departamento de marketing de dicha empresa. La parte de la descripción de la actividad "el empleo de nuevas medidas terapéuticas" causa alarma ¿Qué medidas son esas? ¿Preparados homeopáticos? ¿En qué va a consistir el curso? ¿En una presentación de esos productos?

Por favor, comprueben ustedes mismos la página web de la empresa patrocinadora (http://www.dhu.es/). Si de verdad defienden la Ciencia, lo que verán allí les causará repugnancia. Exponen, entre otras cosas, una relación entre la liberación de energía de la "fusión y fisión de átomos" y la "gran energía curativa" de las diluciones de un producto homeopático. Eso es un argumento impresentable, establecido con el evidente intento de confundir a las personas con escasa cultura científica (en este país la inmensa mayororía.) Otros conceptos, como "fuerza vital" o "dosis infinitesimales" son tan científicos como las oraciones a cualquier "espíritu sanador". Causa sonrojo pensar que lo que hay allí escrito tenga algo que ver con la Ciencia.

La homeopatía, como bien saben ustedes, no es ninguna Ciencia; ni en postulados, ni en resultados. Se trata de una pseudo ciencia como la ufología o la astrología. Deberían avergonzarse de incluir en su programa un curso relacionado con la misma.

Puedo comprender la gran carga de trabajo que tienen en estas fechas; también soy consciente de la gran cantidad de empresas que apoyan la Semana, y que muchas de ellas no tienen nada que ver con el ámbito científico. He visto, además, cómo el año pasado había programada una actividad con el mismo título, patrocinada por una empresa de alimentos infantiles, sin aparente relación con la homeopatía. Es fácil confundirse. Sin embargo, no tienen justificación alguna para dejar que se les cuele una pseudociencia. Por favor, vigilen un poco más las actividades de las empresas que colaboran.

La salud de los ciudadanos es algo que debería tomarse más en serio. El desenlace de la enfermedad de alguna persona que acude demasiado tarde a un médico, encandilada por los cantos de sirena de otras "terapias", puede ser fatal. En este caso, ¿Quién sería responsable? ¿La propia persona, víctima de su propia credulidad, o las Instituciones que han fomentado la misma? Universidades y Colegios profesionales, entre otros, mantienen una actitud laxa, incluso cómplice, con este tipo de actividades. ¿También ustedes? Entonces, ¿quién va a defender la Ciencia?

Les rogaría, casi les exigiría, que supriman de inmediato el curso programado. Alejen de la Ciencia a todos aquéllos que quieren utilizar su nombre para lucrativos intereses ajenos a la misma. Está en su mano hacerlo; espero su colaboración.

Aprovecho la ocasión para saludarles atentamente.



DICIEMBRE 2008: QUIEN CANTA...
Adela Torres Calatayud
TEMA: Genética

... Su mal no espanta. O al menos el mío no. Porque a una lista de correo a la que estoy suscrita alguien ha reenviado el siguiente mensaje, que os copio en parte y os comento por lo menudo, más que nada para ver si se me pasa el sofoco:

** ** *CANTALE A TU ADN Y RECUERDA QUIEN ERES! *

-¿¡Usted perdone!?

-Qué quiere que le diga, la cosa empieza así.

/*Por Gabriela Gómez,** Maestra del Sonido y la Vibración. */

-Esto sólo es a título informativo, ¿eh? Para que sepa con quién estamos tratando.

-Ya, ya...

-Lo bueno viene ahora, vea, vea...

/**/** Técnicamente el ADN es el ácido desoxirribonucleico que vive en el núcleo celular.

Técnicamente, sí. Bueno, no; técnicamente, no del todo, incluso dejando pasar lo del "vive" (hay ADN igualmente ADNósico fuera del núcleo celular). Pero, nos preguntamos, ¿seguirá la cosa así de técnica? Pues va a ser que no.

Su función es contener los programas biológicos heredados: características físicas, capacidades, aptitudes intelectuales y psicológicas

Vaya por Eru... Pues no, mire. No es esa su función.

Tiene forma de hélice enroscada sobre si misma como un cable telefónico.

Mmmásomenos... A veces. En ciertos momentos. A cachos. Si guiña un ojo y gira la cabeza así... Bueno, tampoco se me apure, doña Gabriela, no es eso lo peor.

Lo peor viene ahora:

Fue descubierto en 1950.

Nop. En 1868, por un tal Miescher, suizo. Se aisló como forma químicamente pura por primera vez en 1948, por Avery, McLeod, y McCarty, que de paso también demostraron que era la molécula que transmitía la información de la herencia. Su estructura fue desentrañada en 1953, pero la sustancia se conocía desde finales del siglo XIX.

Recién en 2001 se decodifica el *Genoma Humano *o mejor dicho* *sólo un 3 % de él ya que el 97 % restante, el que no produce proteínas, fue llamado "chatarra" y considerado inservible.

Tampoco. Se secuenció el genoma humano, no se decodificó (noslomismo). Y jamás se ha considerado inservible al 97%, ni se le ha llamado "chatarra". "Basura" sí, vale. Mal llamado. Lo cual sabe todo biólogo que merezca tal nombre.

Hasta aquí todo es sencillamente mala información y pereza intelectual: los grandes males de nuestros días. Pero ahora agárrense, que viene curva:

Los trabajadores de la luz consagrados al estudio del ADN sabemos que es en ese 97 % de ADN "latente" que se produce la conexión interdimensional con tu ADN espiritual.

Leñe. Qué me está usted contando. ¿Los trabajadores de la luz saben eso? Mi enhorabuena a Endesa y asociados, aunque recomiendo que lean otras cosas, porque saber eso les sirve menos que un martillo de gelatina. Pero sigamos, sigamos.

El *ADN "espiritual"*contiene tu herencia universal:

¡No me diga! A ver, a ver...

tu patrón astrológico o "plan de ruta",

-¡Jolín!

tus lecciones de vida,

-¡Cáspita!

tu contrato,

-¡Ostras!

tu karma,

-¡Córcholis!

tus votos,

-¡Atiza!

tus implantes,

-¡Rediez!

tus guías,

-¡Sapristi!

las memorias de tus vida en esta tierra,

-¡Jopé!

las memorias de tu recorrido cósmico,

-¡Zumba!

de tu herencia angélica,

-¡Rábanos!

de tu divinidad.

-¡Carape!

Y claro, tras todo esto, cuando acto seguido te dicen:

** Cántale al ADN y recuerda quien eres!

...Pues una poco menos que se pone a afinar la laringe a la voz de ya.

Pasemos entonces a entender un poco más lo que va a pasar en este auspicioso seminario:

Desde hace años vengo trabajando y experimentando terapias vibratorias,

Ayyy, pillina, pillinaaa...

buscando las llaves tonales o vibracionales que el humando tiene para activar sus dones. Desde lo más pequeño de nuestro ser *somos* sonido. Nuestros átomos, moléculas y células vibran. Toda nuestra biología vibra. Esa vibración crea tu resonancia única y desde esa resonancia comunicas con el Universo emitiendo y recibiendo frecuencias.

En este punto dejo los chascarrillos y el comentario para pasar a analizar esto un poco más a fondo. Más que nada porque es un mal común a muchos de estos gurús y gurúas. Lo de las vibraciones, digo.

Cito por última vez a Gabriela para que se vea un poco por dónde van los tiros. He resaltado en negrita los términos más sintomáticos de este tipo de subculturilla pseudocientífica:

El ADN "espiritual", es vibracional y está compuesto de 12 capas que crean una trama resonante. La capa 1 es la hélice física del ADN o Genoma Humano seguida de otras 11 capas interdimensionales que esperan pacientemente que las recuerdes, las actives y las uses para evolucionar.
Cada capa del ADN está asociada a un tono pineal , a un sonido que funciona como activador. Cuando trabajamos concientemente con estos sonidos, la alquimia espiritual comienza y nuestra conciencia humana entra en resonancia con nuestras "vibraciones superiores" o Yo Superior lo que produce un intercambio de energía e información entre ambos.

¿Está claro? Lo imaginaba. Una regla útil a seguir para identificar pseudociencia en estado puro es analizar la frecuencia de términos como los que he resaltado en negrita. La gente como doña Gabriela está encantada cada vez que puede usar la palabra "vibracional", le dan paroxismos de gozo en cuanto dicen "evolucionar", y lloran de emoción si pueden emplear el término "energía". Y como decía el gran filósofo Íñigo Montoya: "Siempre usas esa palabra. Y no creo que signifique lo que tú crees."

Y en realidad no hay nada nuevo en lo que dice Gabriela Gómez. Es una vez más pensamiento mágico: ordenar a la Naturaleza que actúe de una manera en que no puede actuar. Antes se usaban hechizos. Ahora, "vibraciones", "tramas resonantes" y "tonos pineales". No tiene sentido alguno. Le pueden poner nombres bonitos y hacer páginas más o menos pastelosas, pero todo es lo mismo: conseguir algo a cambio de nada. Si leéis el resto de la página, cosa que no os recomiendo, os encontraréis perdidos en un mar de buenos deseos y de técnicas perfectamente inútiles. Tanto os daría sentaros tranquilos en un sillón cómodo y relajaros a los acordes de Vivaldi; la recompensa espiritual que obtendréis será exactamente la que queráis obtener. Ninguna de estas técnicas se basa en una realidad externa, objetiva, verficable. Todo depende de las ganas que tengas de que funcionen, y aun así ninguna funcionará mejor que un placebo.

Esto es la ciencia vudú de Bob Park, al cubo. Es, de hecho, ciencia zombi: está totalmente muerta, no tiene sustancia alguna, pero se hace pasar por viva. Quienes entreguen su tiempo y su dinero a Gabriela y demás fauna, pues bueno, es su decisión; allá ellos. Pero al menos pensad un poco en lo que dicen en estos seminarios. Sólo un poco. Porque, veréis: no hay ningún ADN espiritual compuesto de 12 capas en trama resonante. No hay tampoco un intercambio de energía, ni mucho menos de información. No existen los tonos pineales. Todo ello tiene la misma realidad que Fujur, el dragón de la suerte de La Historia Interminable. Y Fujur era incomparablemente más simpático, y leer sobre él, mucho más enriquecedor que cualquier seminario de tonterías pseudocientíficas.

Y esto es lo realmente triste: lo tenemos todo al alcance de los dedos, realidades verificables, mucho más bonitas y elegantes, muchísimo más magníficas, que todo este humo rosado. ¿Y qué hacemos? Huir de ellas. Buscar a los zombis.

(Artículo cedido por cortesía de la autora)



ENLACES
Redacción El Escéptico Digital
TEMA: Internet

=== ENLACES =======================================================

1.- i n f o . a s t r o ( http://www.infoastro.com)

El Boletín de las estrellas / Información de primera sobre lo que acontece
en el Universo.

Para suscribirse y recibir los boletines semanales, envíe un mensaje a
infoastro-subscribe@yahoogroups.com

--------------------

2. El Horror ( http://www.elhorror.net)

La Biblia, el gran engaño, fraude y mentira de Occidente.

El "Dios del amor y de la misericordia" dejó dicho y ordenado: "Un hombre de
veinte a sesenta años será estimado en cincuenta siclos de plata... si se
trata de una mujer, tu estimación será de treinta siclos...", Lv 27, 3ss.

--------------------

3. Divulc@t ( http://www.divulcat.com/)

El portal de la Ciencia y la Tecnología en el que la divulgación es la norma
que nos acerca al conocimiento y a la democracia.

Para suscribirse a Divulc@t basta con enviar un mensaje en blanco a
divulcat-subscribe@egroups.com

--------------------

4. Asociación Racional y Escéptica de Venezuela
( http://www.geocities.com/escepticosvenezuela/)

La Asociación Racional y Escéptica de Venezuela (AREV) es una organización
independiente y sin fines de lucro, integrada por personas de mente abierta
que se han unido con la finalidad de divulgar el escepticismo y el
pensamiento racional.

--------------------

5. Egiptomanía ( http://www.egiptomania.com/)

Completa web sobre el Antiguo Egipto que nos ofrece una visión objetiva y
crítica, alejada de los titulares de las revistas pseudocientíficas.

--------------------

6. Círculo Escéptico ( http://www.circuloesceptico.org/)

Asociación cultural que tiene como finalidad principal fomentar la práctica del escepticismo, entendiendo por éste al pensamiento crítico y racional, como herramienta indispensable para la comprensión del mundo y la toma de decisiones en la vida diaria.

--------------------

7. Autopista a la Ciencia: La Hora de ACDC ( http://online.rcampus.net/diferido/autopistaalaciencia.ogg)

Programa radiofónico del Aula Cultural de Divulgación Científica de la Universidad de La Laguna en Radio Campus. Una hora semanal para la difusión de la ciencia y la lucha contra las pseudociencias.

--------------------

8. Pensar: Revista iberoamericana para la ciencia y la razón ( http://www.pensar.org)

Una revista que se propone informar, investigar, y fomentar el juicio crítico en todas aquellas áreas que resultan misteriosas y atractivas, con el objeto de conocer cuánto hay de verdad y cuánto de fantasía.

--------------------

9. Ciencia y pseudociencias (http://webpages.ull.es/users/esceptic)

Curso Interdisciplinar de la Universidad de La Laguna dedicado a la difusión de la ciencia y el análisis de las pseudociencias. En activo desde 2001.


 

 
   

 
© 2002 - ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico