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PEDRO MIGUEL ETXENIKE, FÍSICO: «UNA SOCIEDAD INFORMADA CIENTÍFICAMENTE ES MÁS LIBRE, MÁS DEMOCRÁTICA
Luis Alfonso Gámez

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PEDRO MIGUEL ETXENIKE, FÍSICO: «UNA SOCIEDAD INFORMADA CIENTÍFICAMENTE ES MÁS LIBRE, MÁS DEMOCRÁTICA»
Por: Luis Alfonso Gámez – Bilbao

«La burocracia, incluso la buena, mata la creatividad», advierte el científico y pensador vasco

El recogimiento que se respira en el Donostia International Physics Center contrasta con el bullicio del campus donostiarra de la UPV del que sólo le separa un muro. En su despacho, Pedro Miguel Etxenike habla con otro físico. En inglés, por supuesto. Porque el de la ciencia es el idioma del centro. De repente, se hace el silencio y el presidente del DIPC sale a recibir al visitante: «Ya es la hora, ¿verdad? Me gusta ser puntual».

Pregunta- A la inauguración del DIPC, asistieron numerosas personalidades. ¿Fue un espejismo o el reflejo de la apuesta por la ciencia de amplios sectores de la sociedad vasca?
Respuesta- He detectado un interés real. Lo que pasa es que el Estatuto de Autonomía, que ha permitido una disponibilidad de medios para atajar un retraso histórico, y el interés de las instituciones españolas por la ciencia y la tecnología son muy recientes. Y las ideas no se crean por decreto. Exigen una tradición e inversión a lo largo de muchos años. Las diferencias con los países más desarrollados van a ir aumentando si no damos un salto cualitativo. Contamos ahora con una generación extraordinariamente preparada a la que hay que dar una atención especial.
P- Si no, se irán o se desanimarán.
R- Sí. Atender debidamente a esta generación es exigible no sólo por justicia social, sino también para evitar un despilfarro económico. Lo que más me preocupa de nuestro modelo universitario es la deficiente arquitectura institucional.
P- ¿A qué se refiere?
R- Al funcionamiento de los órganos de gobierno, la acumulación del poder, el hecho de que en la mayoría de las decisiones la gente sea juez y parte, que no se premien la innovación y el riesgo, que no se trate de forma diferente a los que contribuyen de forma diferente... Todo eso lleva a la burocracia y la burocracia, incluso la buena, mata la creatividad.

El desafío europeo

P- ¿Hay que ir hacia un modelo universitario al estilo anglosajón?
R- En gran parte, sí. Hacia estructuras mucho más flexibles. La Universidad debe ir hacia un; núcleo central de calidad y muchas instituciones periféricas que funcionen con flexibilidad.
P- ¿Europa puede llegar a competir con EE UU en ciencia?
R- Poquísimas instituciones europeas pueden competir con EE W. Quizá Cambridge o el Instituto Fritz-Haber de Berlin. Tiene el sistema europeo, sin embargo, algunas ventajas, como el reposo que permite a las grandes cabezas y el hecho de que no es tan competitivo, a pesar de que la ciencia de calidad exige decisiones duras.
P- ¿Por ejemplo?
R- No puedes ser condescendiente con los que no tienen un nivel científico lo suficientemente alto porque, a la larga, bloquearías el camino a los mejores. Esas decisiones duras se toman en EE UU sin compasión. Una ventaja fundamental del sistema europeo es que es más compasivo, lo que creo que es bueno. El futuro está en compaginar una sociedad excelsa en ciencia y tecnología -globalmente competitiva- con la cohesión social: no abandonar al que se queda atrás. Ése es el desafío europeo.
P- Cambiando de tema, ¿cuánto le va a costar al contribuyente el DIPC?
R- El núcleo central, a pleno rendimiento, no pasará de los 300 millones anuales. Y digo el ‘núcleo central’ porque esto es, ante todo, un catalizador, un impulsor, una vía para la internacionalización de la actividad del Departamento de Física de los Materiales de la UPV y del Centro Mixto CSIC-UPV
P- Un trampolín de Euskadi hacia el mundo y viceversa, ¿no?
R- Queremos formar gente flexible capaz de aportar innovación allá donde vaya; traer a los mejores de nuestro campo para aprender a hacer ciencia de la única manera posible, haciéndola con quienes la hacen bien: organizar reuniones de investigadores sobre temas concretos; hacer divulgación en colaboración con Miramon Kutxaespacio de la Ciencia y el Departamento de Educación...
P- Esto último es lo que tendrá repercusión inmediata en la calle.
R- Sí. Ahora bien, uno de los objetivos en los que más interés he puesto y que más ilusión ha despertado en las instituciones es que el DIPC sirva de pista de aterrizaje a la gente buena, especializada en la Física del Estado Sólido y Ciencias de los Materiales, que está fuera y cuya formación han financiado las instituciones vascas.
P- Su especialidad es la Física de la Materia Condensada, algo que a la mayoría nos suena a chino.
R- Consiste en entender las propiedades de la materia en condiciones normales a partir de la descripción de sus constituyentes. Entender por qué el aluminio es un metal o el silicio un semiconductor, por qué se oxida un material... Es la Física más amplia en estos momentos, de la que aquí cubrimos un pequeño aspecto.
Ciencia y público
P- ¿Es consciente de la importancia de acercar la ciencia al público?
R- Sí. La ciencia básica la que garantiza la permanencia del sistema y las futuras innovaciones la financian en todos los países las arcas públicas. Y cada vez va a necesitar de mayores inversiones. De ahí que los científicos tengamos que explicar qué hacemos, por qué lo hacemos y para qué sirve. Contribuir a una sociedad científicamente informada es, además, hacerlo al desarrollo económico, la cultura y la democracia.
P- ¿Qué tienen que ver ciencia y democracia?
R- Una sociedad científicamente informada es la que conoce los principios generales de la ciencia, su forma de proceder y las implicaciones sociales de sus descubrimientos. En el futuro, la sociedad va a tener que tomar cada vez más decisiones vinculadas a la ciencia y la tecnología. Por eso, una sociedad informada científicamente -que no deja esas decisiones a burócratas es más libre, más responsable y más democrática.
P- Pero todavía hay quien se jacta de ignorarlo todo sobre la ciencia.
R- Cuando planteó en 1959 el problema de ‘las dos culturas’, C.P. Snow se preguntaba qué pasa con una sociedad que considera culto a un escritor de segunda y no a alguien como Rutherford o Einstein. Hoy, la situación es peor. La especialización de las ciencias ha hecho que los científicos seamos tan ignorantes como los demás sobre todo conocimiento que no sea el de nuestra pequeña parcela.
P- ¿Por qué parlamentos y gobiernos son cotos de abogados y economistas?
R- Eso llevo preguntándome desde hace muchos años, desde que estaba en el Gobierno vasco. No aspiro a una sociedad dirigida por científicos, sino a que no haya un monopolio de la vida pública por parte de ciertas profesiones. A que participen en ella científicos, periodistas, deportistas, literatos...
P- Algo que no ocurre ahora.
R- Y eso tiene malas consecuencias porque, si uno pone un vicerrector de reglamentos, tiende a haber más reglamentos. Tenemos una sociedad ‘sobrerregulada’ en la que, entre lo que es obligatorio y lo que está prohibido, no hay margen para la creatividad. En la Universidad, cualquier iniciativa choca con un informe jurídico.

«El 99% de la genialidad es sudor»

P- Hace dos años auguró que habrá de pasar medio siglo para que un vasco gane el Nobel. ¿Tanto queda por hacer?
R- Sí, sí. No hay más que ver la cuantía de las inversiones que se hacen en otros países. Clinton ha anunciado, por ejemplo, que EE UU va a invertir sólo en nanotecnología 500 millones de dólares anuales. Pero tampoco hay que obsesionarse. Hay premios Nobel y premios Nobel. Están los que se deben a un hallazgo por suerte y los Einstein...
P- ¿Qué papel juega la suerte?
R-¿Al nivel del Nobel? Hay un cierto componente de suerte; pero -como han dicho, entre otros, Pasteur y Cajal- la inspiración siempre coge a los que están sudando en el tajo. El 99% de la genialidad es sudor.
P- En los últimos años, usted ha acumulado numerosos premios.
R- Sí. Un buen amigo mío, Ángel Galíndez, me decía hace años que, en cuanto te dan un premio, vienen más por el ‘efecto dominó’. Y así ha sido. Galíndez fue presidente del Banco Vizcaya y uno de los responsables de la construcción de la presa de Villarino, un monumento a la tecnología, una obra espectacular de Iberduero. Yo he llevado a mis investigadores a visitarla para que vean la diferencia que hay entre saber y saber hacer.
P- ¿El éxito de la serie ‘Caminando entre dinosaurios’ es un motivo de esperanza en una sociedad cautivada por ‘Gran Hermano’?
R- Sólo he visto unos minutos de ‘Gran Hermano’ en un informativo y me ha parecido aburrido. Y no soy lo que se conoce como un ‘intelectual duro’, en absoluto. Por ejemplo, el otro día fui corriendo al cine a ver ‘Gladiator’.
P- Dicen que está muy bien.
R- Sí. Aunque me gustó más ‘Espartaco’. Igual es que me estoy haciendo mayor.

[Nota] *Pedro Miguel Etxenike nació en: Isaba (Navarra) 1950.
- Puesto actual: presidente del Donostia International Physics Center y catedrático de Física de la Materia Condensada de la UPV-EHU.
- Puestos anteriores: profesor visitante en el Laboratorio Cavendish de la Universidad de Cambridge (1984-1986); consejero de Educación y Cultura y portavoz del Gobierno vasco (1983-1984); consejero de Educación (1980-1983) y catedrático de Física del Estado Sólido de la Universidad de Barcelona (1978-1980).
- Miembro de: la Comisión Trilateral; el Consejo Científico de la Fundación BBV; el Consejo de Excelencia de la Eusko Ikaskuntza; la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País; la Real Academia de Ciencias Exactas Físicas y Naturales; la Sociedad Física Americana; etcétera.
Formación: licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad de Navarra (1972); doctor en Filosofía (1976) y en Ciencias (1998) por la Universidad de Cambridge; doctor en Ciencias Físicas por la Universidad Autónoma de Barcelona (1977).
- Premios: Medalla de Oro de la UPV (1999); Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica (1998); Max Planck (1998); Vasco Universal (1998); Príncipe de Viana de la Cultura (1997); Euskadi de Investigación (1996); Dupont de Ciencia (1996); etcétera.

 
   

 
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