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Neurología
 


LAS NEURONAS NO MUEREN, SE ATROFIAN Y PIERDEN CAPACIDAD DE INTERCAMBIAR INFORMACIÓN
Agencias
URL: http://www.el-mundo.es/

Las neuronas 'nuevas' surgen precisamente en la zona de la memoria y en las que se ocupan de las «altas funciones cognitivas»

Las neuronas de un cerebro adulto no mueren, al contrario de lo que se creía hace unos años, sino que reducen su tamaño, se atrofian y pierden capacidad para intercambiar información con las que le rodean, ha explicado el catedrático de Fisiología de la Universidad Complutense de Madrid, Francisco Mora.

Según Mora, «en general» se puede decir que esto sucede así en la zona «temporal» del cerebro y donde se puede ubicar el «ser moral», así como en el hipocampo, la parte donde se almacena la memoria de «los sitios en los que hemos estado y los acontecimientos vividos».
El catedrático de la UCM hizo estas consideraciones en el ciclo de conferencias 'Ciencia y Sociedad: la tercera cultura', organizadas por la Fundación BSCH, donde habló de 'El enigma del cerebro envejecido'.

A lo largo de su ponencia, Mora dijo que hay otros descubrimientos, como el nacimiento de neuronas «nuevas», que surgen precisamente en estas zonas del cerebro, la de la memoria y las que se ocupan de las «altas funciones cognitivas» que nos identifican como individuos.
El envejecimiento existe, aunque las neuronas no mueran, y es precisamente el atrofiamiento de las relaciones entre éstas lo que puede provocar reacciones como «para qué voy a ir allí si ya he estado» típicas de la vejez, puntualizó Mora.

El primer problema que planteó el catedrático fue «quién es anciano», y añadió que aunque no hay un baremo que establezca exactamente cuándo empieza la vejez (ni la edad biológica ni la funcional se manifiestan igual en los individuos), sí parece claro que el envejecimiento es «la interacción entre la carga genética individual y el medio ambiente».

Mora explicó que el cerebro de los hombres se ha desarrollado «sólo en los últimos tres millones de años, mientras que nuestro cuerpo sigue igual desde hace unos diez millones», lo que ha hecho que el hombre sea «capaz de controlar su entorno».

Ejercicio moderado y alimentación sana

Ante una sociedad que se dirige a grandes pasos a la gerontocracia, Mora planteó «¿cómo conseguir que el cerebro siga funcionando?», y sugirió que un ejercicio moderado o una ingesta más controlada de lo que comemos o bebemos podrían aumentar la longevidad.

A partir de los 50 años, el catedrático sugirió que se aprendan «teoremas matemáticos, o un nuevo idioma», algo que nos «emocione o nos motive, algo que amemos y que obligue a nuestro cerebro a realizar un ejercicio intelectual».
Pero aun así la pregunta final de Mora queda latente: «¿Es realmente deseable vivir 90 años a cualquier precio?».

 
   

 
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