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CÁNCER: SOSPECHOSOS MILAGROS
Javier Armentia
URL: http://javarm.blogalia.com/historias/31116

(Artículo publicado originalmente en dos partes en la bitácora Por la boca muere el Pez)

En una operación policial, denominada Brujo, practicada en varias ciudades españolas el 28 de octubre de 2002 se desmantelaba una red de venta de fármacos ilegales, el Bio-Bac y el Inmunobiol. Se detuvieron a 23 personas (entre ellos a trece médicos)y la policía se incautó de 40.000 dosis de esta presunta panacea contra el cáncer. Era una acción que tuvo mucha repercusión pública, pero llegaba muy tarde, porque este producto milagroso se venía vendiendo con toda impunidad desde su descubrimiento en 1967, como una autovacuna de enzimas vivientes de composición desconocida que fue llevando una azarosa vida administrativa, con intentos por parte de sus fabricantes de que fuera admitido como producto dietético o como medicamento, solicitando en diversas ocasiones ensayos médicos.

Numerosas asociaciones de usuarios de este producto afirman que resultaba útil para su cáncer, y que el Bio-Bac les permitía vivir y mejorar en su calidad de vida. Sin embargo, ni una sola prueba científica puede corroborar tales afirmaciones, aunque se afirma que también sirve para la hepatitis, el sida o la artritis. Vendido, como sucede a menudo, a través de Internet (aunque también recetado por médicos), este producto ha desaparecido oficialmente, mientras dura el proceso judicial, aunque ha renacido en diversas ocasiones con diferentes nombres.

Es lo habitual en la historia triste de estos productos que se ofrecen como curas contra enfermedades difíciles, antes las que la ciencia médica, aunque avanza en su conocimiento y tratamiento, no tiene una solución completa. En el Juzgado de Instrucción número tres de Jerez de la Frontera (Cádiz) están pendientes seis querellas y una denuncia por la venta de Acobiomol, un producto realizado por el biólogo Juan Manuel Acosta y el físico Luis Bernal, que fueron detenidos en noviembre tras la muerte de una mujer en San Fernando. Vendido a altos precios (la querella recoge una denuncia de que a un paciente se le cobraron 4.500 euros), prometía la curación del cáncer y del sida. Por supuesto, este producto milagro no dispone de registro en la Agencia Nacional del Medicamento, y se comercializaba sin ningún estudio científico que avalara no ya su utilidad, sino siquiera su inocuidad. El caso, como sucede con el Bio-Bac, está en pleno proceso sumarial.

Desde la entrada en vigor del Real Decreto 1907/1996 (ley del medicamento) que regula los llamados productos milagro han sido muchos los productos retirados del mercado, algunos por su venta ilícita a través de Internet, otros por anunciarse como curación o tratamiento de enfermedades (como el llamado Inmunomodulador Friatroy, que se comercializaba desde Baleares). Direcciones de correo, páginas web, son habitualmente usadas por empresas o particulares que pretenden hacer negocio de la desesperación de los enfermos y sus familias.

En muchos casos, para evitar la acción de la ley, estos productos no se publicitan como medicamentos, sino como complementos dietéticos, que tienen una regulación menos estricta, y que en esencia sólo exigen unos controles en la manipulación y su inocuidad. Sin embargo, se incumple la ley también en estos casos, porque a menudo se presentan como fórmulas magistrales que no son declaradas. La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) recoge en su página web productos como Anvirzel, Bio-Bac, Green Sap, Cartilade, Escozul, Indiba, Noni, Viusid, Oncoxin, Inmuno C e Inmuno-PFS, que a pesar de ser distribuidos con supuestos efectos contra el cáncer, no tienen ninguna utilidad. Algunos de ellos se aprovechan además de una pretendida marca de calidad de lo natural, porque son preparados de vegetales o de extractos animales: el Cartilade emplea, por ejemplo, cartílago de tiburón, una creencia muy extendida que está diezmando a estas especies marinas; el Escozul es veneno diluído del escorpión azul del Caribe...

Incluso cuando se actúa contra estos productos, incautando la producción o procesando a las personas que aparecen como vendedoras, es más que probable que en otro lugar vuelvan a aparecer los mismos productos con otros nombres y otras direcciones de contacto. En numerosos foros de Internet donde acceden los enfermos buscando una solución a su enfermedad, se van propagando estos nuevos productos milagrosos. Sólo un estricto control por parte de las autoridades podría evitar que se repita la historia una y otra vez.

Tras las páginas de contenido erótico, uno de los mayores flujos de información de Internet lo constituyen las consultas sobre enfermedades y sanidad. Cada vez más hay una preocupación por parte de las autoridades sanitarias por la información que aparece,o la manera en que se propagan informaciones que no son ciertas. Evidentemente, no se puede culpabilizar ni al enfermo ni a su familia de querer buscar, por encima de todo, una solución. Y esto hace más reprochable la conducta de quienes buscan aprovechamiento económico de esa situación, con sus productos milagro o con terapias cuestionables.

El esperable auge de la telemedicina se ve amenazado por toda esta información o publicidad no científica. Por ello, desde 1995, médicos y expertos en sanidad de once países diferentes crearon una fundación internacional, Salud en la Red (Health On the Net) y establecieron un código de conducta al que están asociadas algunas de las páginas serias, pero que aún dista de ser un estándar: la ética médica tiene todavía una lección pendiente, actualizándose a las nuevas tecnologías de la comunicación.

Un matemático cura un cáncer

El pasado 31 de mayo todos los medios de comunicación españoles recogían la noticia de una curación casi milagrosa de un enfermo con un hepatocarcinoma terminal, en el que se había utilizado un método no convencional para tratar el tumor. La remisión completa del mismo supone un caso único, cuyo informe se presentaba en una publicación científica (aunque no una de las que los propios científicos consideran de referencia). La teoría de Antonio Bru establece unas pautas sobre la forma en que un tumor sólido se desarrolla y propone vías de ataque a esa invasión, basándose en modelos matemáticos que ya habían sido presentados unos años antes.

Como siempre sucede con estos temas, la noticia fue una verdadera bomba, y muchos enfermos de cáncer acudieron a sus médicos para poder probar ellos también la nueva terapia. Bru, que trabaja en el departamento de Matemática Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, fue el ojo del huracán, y por ello tuvo que emitir una nota de prensa explicando que su tratamiento se halla en fase experimental, siendo necesaria una experimentación mucho más amplia para validarlo, que no existen por el momento protocolos de tratamiento y que espera que en el futuro se pueda saber más. Sin embargo, él mismo fue responsable de, los primeros días, crear unas expectativas que no se sostienen a la luz de los datos. La misma AECC y la Sociedad Española de Oncología Médicaalertaron de la forma en que un caso excepcional, una anécdota, se pretende tomar como aval científico de una terapia.

Sólo con una estricta aplicación de los métodos científicos de estudio y evaluación de una terapia se puede conseguir un avance en la lucha contra esta enfermedad. Crear falsas esperanzas, aprovecharse de la desesperación ante una enfermedad que es, a menudo, incurable, es una irresponsabilidad casi criminal.

URL primera parte: http://javarm.blogalia.com/historias/30767

La pasada semana recogíamos algunas terapias alternativas que constituyen grandes negocios creados en torno al cáncer, una de las enfermedades que más alarma social genera y conta la que, interesadamente por parte de este sector de la pseudomedicina, se sigue diciendo que no hay cura. No es esa la realidad, pues el esfuerzo en investigación ha ido consiguiendo en el último medio siglo importantes avances en la detección precoz, el tratamiento y la cura de muchos de los tipos que incluye el término cáncer y que se caracterizan por un funcionamiento anómalo de ciertas células, que comienzan a dividirse y crecer de forma descontrolada. Las células cancerosas tienen la capacidad de formar tumores, e invadir el órgano en que se encuentran, o distribuirse por elsistema linfático o el circulatorio hasta otros órganos. Son más de doscientas las enfermedades que considera la medicina bajo el término, y existe una gran diferencia entre ellas.

Por eso, aunque solemos hablar de cáncer, en singular, son muchas enfermedades diferentes, contra las cuales se han obtenido grados muy diferentes de éxito. Todo el mundo conoce la existencia de tumores benignos y malignos, lo que hace referencia a la capacidad de trasladarse a otros órganos (la metástasis). El origen de ese fallo en el funcionamiento habitual de la reproducción celular, que da lugar a una división incontrolada o a una mayor longevidad de la célula cancerosa puede ser también muy diferente. Se han identificado numerosos genes cuya expresión favorece o dispara el comienzo de algunos tipos de cáncer (oncogenes), y se estima que un 5-7% de los casos tienen origen puramente genético. Pero también se conoce en otros el efecto de agentes externas (carcinógenos) en casi el 80% de los cánceres. En algunos casos (neoplasias) las células se alteran de manera que pueden adquirir nuevas propiedades y características, lo que incide en esa calificación de maligno. El origen se desconoce en el 20-25% de los casos.

En cuanto a velocidad del desarrollo, también existe una gran variabilidad. La fase de iniciación tumoral pasa por la alteración de una célula o un grupo de células capaces de dividirse, lo que comienza la división celular anómala y un aumento de estas células cancerosas. Las mutaciones, alteraciones en el contenido genético de la célula, se pueden producir al azar en una división celular, además de ser inducidas por agentes externos. Estas mutaciones ayudan a que el proceso se agrave: se estima que una célula ha de acumular entre 4 y 6 mutaciones para originar el cáncer.

Todo ello hace que el tratamiento de un cáncer sea complejo, existiendo diversos protocolos que se van estableciendo con el tiempo basándose en las experiencias anteriores. A menudo, terapias que se usaron durante años dejan de utilizarse, al comprobarse que no resultan adecuadas, o por la aparición de nuevas terapias más efectivas. El hecho de que existan remisiones espontáneas (en algunos tipos de cáncer pueden superar el 30%) complica la manera en que se deben evaluar los tratamientos. Todo esto hace quela lucha contra el cáncer haya tenido una historia desigual, y que se haya transmitido a menudo una idea de que todo cáncer es una enfermedad mortal y terminal, o que el paciente puede quedar inmediatamente deshauciado por la ciencia médica.

Los primeros planes internacionales de lucha contra el cáncer nacieron en los años 30, aunque fue la Cancer Act de 1971, una ley promulgada por el presidente estadounidense Richard Nixon la que permitió comenzar el mayor despliegue en la investigación científica. En treinta años permitió una inversión en EEUU equivalente a 250.000 millones de euros, y gracias a las investigaciones se encontraron los primeros oncogenes, se analizaron más de 200.000 principios quñimicos y se desarrollaron métodos de análisis genético fundamentales, como el de la transcriptasa inversa para copiar fragmentos de material genético. Como detallamos en el despiece, cada vez hay más y más eficientes terapias gracias a esta investigación.

Toda esta larga explicación es necesaria para que entendamos que considerar que el primer producto milagroso que aparece en una red de venta que se promociona como paralela o ajena a la medicina que suelen tildar de oficial va a ser la panacea que busca el enfermo es altamente improbable. Los oncólogos desaconsejan siempre hacer oidos a quienes nos intentan vender que hay una alternativa capaz de solucionar por completo el problema de un enfermo y de su familia. A menudo, como pasa con estos productos, lapublicidad dada es altamente inespecífica: se habla de la capacidad de curar el cáncer, como si todo cáncer fuera idéntico. E incluso se incluyen otras enfermedades, como el sida o la hepatitis.

El doctor Stephen Barret, que lleva un compendio de prácticas dudosas en la medicina (QuackWatch) advierte de quienes publicitan su terapia con testimonios de clientes satisfechos y no con publicaciones científicas, porque a menudo se ocultarán los posibles fracasos. La Asociación Americana contra el Cáncer proponía una evaluación de las terapias a partir de tres preguntas: ¿ha sido demostrado objetivamente el método como efectvo en la literatura científica?, ¿ha mostrado beneficios potenciales que excedan claramente a los peligros potenciales? Y ¿se han realizado correctamente estudios objetivos para contestar a esas preguntas?

Los productos milagrosos contra el cáncer raramente consiguen contestar afirmativamente a ninguna de esas preguntas. Mientras tanto, sin embargo, siguen vendiéndose, un negocio a menudo opaco no sólo fiscalmente, sino sobre todo a los canales de la verdadera investigación científica.

Terapias que sí funcionan

Los métodos quirúrgicos siguen siendo fundamentales para tratar el cáncer y, aunque siempre son agresivos, actualmente permiten en muchos casos conservar parte del órgano afectado por el tumor. No es simplemente cortar por lo sano, como decía el viejo refrán de origen médico. Evidentemente, la mejora en los métodos diagnósticos permite cada vez más un tratamiento temprano que propicia cirugías y demás tratamientos que son menos agresivos.

En cualquier caso, casi todos asociamos al cáncer tratamientos como la radioterapia o la quimioterapia, es decir, emplear radiaciones (en el primer caso) o fármacos (en el segundo) que actúen destruyendo el tumor. En promedio seis de cada diez enfermos reciben radioterapia, uno de los tratamientos más eficaces. En cualquier caso, los dos tipos de tratamiento suponen un ataque importante al organismo, que disminuye sus defensas y tiene importantes efectos secundarios. Los avances en la forma en que se realizan estos tratamientos, en cualquier caso, ha mejorado las expectativas de vida de los enfermos de muchos tipos de cáncer.

Otros tipos de terapias (cirugía con láser, inmunoterapia, o crioterapia) se van introduciendo conforme los ensayos científicos van aconsejando su idoneidad. Igualmente, las investigaciones van proporcionando nuevos métodos de diagnosis y prevención. Y paralelamente se buscan mecanismos que en el futuro podrían conducir a la existencia de vacunas contra ciertos tipos de cáncer. Un largo camino que no quita para que el cáncer siga siendo un problema sanitario global en este siglo.

URL segunda parte: http://javarm.blogalia.com/historias/31116

 
   

 
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