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OTRO PUNTO DE VISTA SOBRE LAS CARAS DE BÉLMEZ
Juan Anguita


Por Juan Anguita

Aunque pareciera que el "misterio" de Bélmez se está diluyendo, al menos no
se está haciendo una saturación en su tratamiento, aún siguen "ocurriendo"
cosas. No me refiero al hecho, ya de por sí misterioso, del anuncio del
Ayuntamiento de Bélmez sobre la creación de un Centro de Interpretación de
las Caras de Bélmez (¿qué será y cuál será su enfoque?) o a la firma, por
parte del mismo consistorio, de un convenio con el SEIP (Sociedad Española
de Investigaciones Paranormales), por el que se anunciaba un estudio de la
evolución del fenómeno: Como consecuencia de esto, ahora, este último
anuncia nuevos hallazgos, nuevas caras, veremos..

Hubo, hace aproximadamente un año, un resurgir como consecuencia de una
"experiencia" de hipnosis, como parte del programa Flashback realizado para
el lucimiento de Ricard Bru, que relacionó las caras con unas muertes
sucedidas en el Cerro del Cabezo (Andújar-Jaén) durante la Guerra Civil. La
"investigación" acabó, como no, en un libro ampliamente publicitado, escrito
por Íker Jiménez y Luis Mariano Fernández: "Tumbas sin nombre". Volveré más
adelante sobre este.

¿Tuvo algo que ver este resurgir con la enfermedad de María (la propietaria
de la casa de las caras)? Quizá la respuesta a esta pregunta podría aclarar
algo el misterio. Y que conste que yo no relaciono el fenómeno con
teleplastias ni con experiencias cercanas a la muerte, más bien tiendo a
pensar con mi compañero Fernando Frías que el asunto tiene que ver con caras
y cemento, no con la aparición de caras en el cemento sino con caras tan
duras como el cemento...

Dejaré de un lado mis opiniones, que posiblemente sólo me interesen a mí
mismo, para tratar algunos aspectos de la cuestión que merecen un análisis
detenido. Personalmente, cuando oigo hablar de las caras de Bélmez hay cosas
que no me quedan claras, quizá sea muy puntilloso, pero si se pretende un
mínimo de rigor es pertinente aclarar algunas cuestiones, sobre todo cuando
se trate de cuestiones de principio.

En este artículo no voy a entrar en el juego de si las caras son un fraude
que se ha hecho de esta manera o de otra, entre otras razones porque muchas
han desaparecido y se requeriría un análisis exhaustivo de cada una de
ellas.

Así, cuando hablamos de Bélmez, ¿de qué estamos hablando? Debemos dejarlo
claro, porque si no esto es un lío auténtico y abre un amplio abanico de
posibilidades y, sobre todo, especulaciones e hipótesis que sólo contribuyen
a generar una mayor confusión. Y, claro, hay especialistas en sacar
beneficios económicos de la confusión. Quiero decir que en primer lugar
debemos dejar clara la siguiente pregunta: ¿Qué "fenómeno" se pretende
mostrar?

1. ¿Unas manchas que aparecen en una casita de un pueblo de Sierra Mágina en
las que ocasionalmente se "reconocen" figuras humanas?

2. ¿Caras humanas que aparecen en la cocina de una casita de un pueblo de
Sierra Mágina?

No es lo mismo el planteamiento 1 que el 2. Si es 1 no tengo ningún problema
para asumirlo, entenderlo y usarlo como punto de partida, sobre todo porque
no implican ningún misterio, lo misterioso sería no descubrir forma alguna
antropomórfica (ver, por ejemplo, el libro de George Charpak y Henri Broch
"Conviértase en brujo, conviértase en sabio", capítulo 3 Las coincidencias
exageradas).

El caso 2 requeriría algo fundamental: una prueba de que eso ocurre tal y
como se está planteando. Algo que haría indiscutible dicho fenómeno sería
que en dicha cocina las únicas manchas presentes fuesen formas humanas (ya
discutiremos más abajo esta cuestión); si no fuese estrictamente así podría
ocurrir que nos encontrásemos en el caso 1, de manera que habría que
establecer un criterio que nos permitiese distinguir 1 de 2, ¿se ha hecho?
Posiblemente no, más bien se toma como un acontecimiento el hecho de
detectar una forma que pueda relacionarse con humana.

Otra posibilidad sería que las caras tuvieran una naturaleza distinta a las
de las otras manchas lo cual sería, evidentemente, muy fácil de mostrar.
Supongo que es ignorancia por mi parte pero tampoco es esto uno de los
aspectos más habituales del enfoque del "misterio": la naturaleza de las
caras. Esto implicaría que se hubiera hecho un seguimiento intensivo de las
mismas, no con un simple catálogo de fotografías de aquellas que nos
parezcan más llamativas sino de todas las manchas aparecidas (sería un
trabajo ingente, pero.) Con un análisis químico de las mismas que incluya,
por ejemplo, una toma de muestras a distinta profundidad en el suelo y
análisis de las mismas, todo ello realizado con un criterio preestablecido.
También sería útil que en el estudio participaran especialistas en hormigón.

Una vez aclarada la naturaleza de las caras y su "realidad" como fenómeno lo
mismo no habría que seguir hablando de ellas, no porque no haya argumentos
para abordar el tema desde otro ángulo sino porque no habría nada de lo que
hablar. En definitiva, si no está demostrado que de lo que hablamos existe:
¿para qué seguir perdiendo el tiempo? Es absurdo con la cantidad de cosas
interesantes a las que podemos dedicarnos, salvo que queramos hacer
literatura de misterio, en este caso aclarémoslo y no hagamos perderlo a
quien no le interese.

Sobre el origen de las caras pienso que habría que hacer referencia a una
investigación encabezada por José Luis Jordán Peña, y formada por un equipo
interdisciplinar cuyas especialidades irían desde fotógrafos hasta química
del hormigón. En el libro del citado José Luis Jordán: "Casas encantadas.
Poltergeist", encontramos una referencia este caso y su estudio que copiamos
a continuación:

"[.]días después, con grandes titulares el diario que más hiciera por
mitificar el asunto de Bélmez, "aclara" a sus lectores: "SE ACABO EL
MISTERIO" y sugiere, que la mezcla utilizada para ejecutar el fraude es,
simplemente, una adición de Cloruro de Plata y Nitrato del mismo metal. Para
"probar" su aserto, el señor Viñas prepara una maqueta de mortero fraguado
de cemento, sobre el que pincela este preparado. Naturalmente esas sales
viran de color en una gama de tonos pardos tras una exposición a la luz o
mediante tratamiento con hidróxido sódico.

Pero lo que realmente demuestran los técnicos del diario es que "también"
podría haberse realizado una imagen siguiendo esas pautas. Nuestro examen de
las caras no reveló el menos rastro de haluros de plata y estamos en
condiciones de negar que ese fuera el procedimiento empleado.

Por aquellos días, un departamento del Ministerio de Gobernación nos pidió
que nombrásemos una comisión que integrase verdaderos técnicos en Química
del Hormigón para realizar un estudio exhaustivo de esas manifestaciones y
presentar un informe confidencial a las Autoridades.

Puesto que las formaciones pictóricas estaban trazadas sobre lechada de
cemento, es obvio que la única autoridad capacitada para elevar un dictamen
sobre los cambios moleculares que pueden tener lugar en una masa de
hormigón, es un técnico en esta materia. Antes de polemizar acerca de si una
imagen es o no teleplástica, había que preguntarse, ¿Qué pigmentos o qué
estructura química poseen las áreas claras y oscuras que dan lugar a una
imagen?

Consultamos previamente las pautas a seguir en nuestra investigación al
organismo más calificado para opinar en materia de pigmentación y pintura:
el Instituto de Conservación y restauración de Obras de Arte y Arqueología,
correspondiente al Ministerio de Educación y Ciencia. Finalmente nuestra
comisión quedó integrada por los señores don Tomás Torres Larumbe (Ingeniero
de Caminos), Enrique Villagrasa (Ingeniero de Construcción), Román de Diego
(Técnico en Química del Hormigón), Pedro Villaroig (Pintor), Antonio Sánchez
Arjona (Psicólogo), doctor Juan Aguirre Ceberio (Médico) y Franco Muela
Pedrara (Fotógrafo). Una empresa constructora: "Agroman" nos proporcionó
todo tipo de asesoramientos referentes a la tecnología del hormigón.

El Gobernador Civil de Jaén, don José Ruiz de Quintana y Gordoa, que había
recibido instrucciones del Ministerio nos facilitó la presentación a las aut
oridades del pueblo y el acceso a la vivienda de los Pereira. De ese modo
pudimos hacer un examen de las dos figuras más importantes y recoger
muestras de la superficie pictórica para analizarlas en Madrid.

Pero ocurrió algo que, desde el primer momento, influiría sobre nuestros
criterios acerca de este suceso. Una autoridad local, sabiendo que estábamos
comisionados por el Ministerio de Gobernación, y preocupado por la
trascendencia que una versión deformada de los hechos pudiera tener en el
futuro para el buen nombre de la población, nos hizo una confesión acerca
del origen de aquellas pinturas y la implicación de un miembro de la familia
de don Juan Pereira Sánchez en los hechos. Naturalmente, nos reservamos
nuestra opinión sobre el relato. Era preciso contrastar, a la vista de los
análisis espectrográficos y químico-isotópicos de las muestras, los
resultados y examinar si éstos eran coherentes con la información
confidencial que se nos había facilitado.

Y así fue en efecto: Lo que más llamaba la atención era la diferencia de
tratamiento superficial de las dos imágenes. Mientras los rasgos faciales
del "viejo" presentaban claros síntomas de haber sido pigmentados con una
sustancia pardonegruzca y su realización pictórica presentaba típicos
balbuceantes trazos de un artista novel, el rostro del infante aparecía
perfilado por el grado de rugosidad en la misma superficie de la lechada de
cemento. Un examen microscópico permitía definir las zonas oscuras como
áreas de mínima rugosidad y por tanto muy reflectoras y brillantes debido a
su aparente pulimentación, mientras que las zonas claras, presentaban un
mayor nivel de abrasión, una mayor rugosidad.

En estas últimas condiciones, la difusión de los rayos luminosos se hace en
todas direcciones y a los ojos de un observador parecen más claras o
blanquecinas.

Un análisis espectrográfico reveló para esta última "cara" la acción
agresora de un compuesto químico de los que integran ciertos preparados que
se expanden en las droguerías para limpiar las manchas de cemento.

Respecto al rostro del "Señor de la Vida" se pudo determinar que su
ejecución se realizó pincelando con una mezcla de hollín y vinagre;
disolvente este último de carácter casero que se utiliza para quitar las
manchas de fulígine; esas sustancias grasas que con la adición de cenizas y
alquitranes empañan los hogares de tantas cocinas de pueblo.

Pudimos determinar incluso, el calibre de las cerdas que formaban el pincel
utilizado para repasar la pintura ¿Hemos de concluir que las llamadas "caras
de Bélmez" no fueron otra cosa que un hábil fraude, montado para engañar a
los forasteros? Nos negamos en absoluto a formular una acusación semejante
contra la honrada familia de María Gómez Cámara. Probablemente, según
nuestras referencias, todo empezó como una simple broma entre vecinas.
Cuando la prensa y televisión intervienen, la timidez y el temor de quedar
en ridículo induce a los moradores de la vivienda a guardar silencio. Poco
después el caso alcanza resonancia nacional e internacional y ya es tarde
para rectificar. Si existe alguna impostura, no es imputable a estas buenas
gentes, que en contra de lo que se dijo en aquellos días, jamás se
enriquecieron a costa de las "caras" sino a una persona irresponsable y
sensacionalista.

Evidentemente nuestra tesis entra en flagrante conflicto con la teoría de
don Germán de Argumosa. Pensamos que este parapsicólogo operó con toda
honestidad y pulcritud en su línea de análisis. Él se dejo sorprender por la
aparentemente impecable prueba de la habitación precintada. Tal vez si
hubiera consultado a un buen químico le hubiera objetado que existen
técnicas para tratar una superficie de cemento de modo que una imagen
latente se revele al cabo de varios días. En cuanto a las psicofonías, sin
recurrir al argumento de que las obtenidas en la cocina pudieran explicarse
a través de los mil rumores casi subsónicos que atraviesan las paredes de
una habitación, no debe olvidarse que tales registros pueden conseguirse en
lugares heterogéneos sin la presencia de imágenes parahilográficas.

Una vez que las pasiones suscitadas ante las dos hipótesis alternativas -la
de Argumosa a favor de la paranormalidad, y la nuestra que identificaba la
formación de los rostros con causas naturales- se han adormecido, podemos
preguntarnos, ¿quién llevaba razón?

Pensamos que una afirmación dogmática a favor de una u otra teoría adolecerá
de parcialidad. Restan aun muchos puntos oscuros por clarificar. ¿Quién de
entre los miembros de la familia ejecutó unos dibujos cuyos estilos
pictóricos eran tan dispares? ¿Quién asesoró al artista o artistas para que
utilizaran sofisticadas técnicas químicas que permitiesen la fijación
progresiva de una imagen en una habitación precintada? ¿Pudieron tales
pigmentos y agresores químicos del hormigón, haber sido aportados
hiloclásticamente como postula don Germán de Argumosa.? [.]"

Decir que esta investigación es descartada por "investigadores" y/o
parapsicólogos por ser poco rigurosa y con muchos puntos sin aclarar, me
suena a mí eso de otras investigaciones. ¿Tendrá esto algo que ver con la
paja en el ojo ajeno?

No hay que descartar que estas personas que ponen objeciones a las
conclusiones de Jordán Peña estén en lo cierto. Así tanto en el caso de esta
investigación como de otras en este sentido estará bien reflexionar sobre si
el fenómeno que se nos presenta puede ser sometido a prueba, a cuáles se le
está sometiendo, cuáles se les han realizado a lo largo del tiempo, qué
métodos se han empleado, qué controles se han impuesto, cuáles son los
resultados, si son pertinentes otras pruebas,. la sólo "observación" visual
de un fenómeno no garantiza nada.

En cuanto a los resultados obtenidos, habría que comprobar si se pueden
reproducir, habría que intentarlo a fin de comprobar si estadísticamente son
consistentes con un fenómeno real, o ha sido simplemente una casualidad que
no hemos controlado adecuadamente.

Por último, ¿se puede acceder al contenido completo del estudio realizado?
Normalmente resulta sospechoso un estudio cuyo contenido es más un extracto
que un informe completo.

En la actualidad se está llevando, al menos, una investigación tras la
muerte de María Gómez Cámara, esta corre a cargo del SEIP tal y como
mencioné más arriba. Dicha investigación, de la cual podemos algunos
resultados en www.elseip.com, adolece de algunos defectos de base que hacen
que sus resultados presentes y futuros puedan ser puestos en duda ya desde
un principio.

¿Podemos analizar en qué consiste la evaluación que se está llevando a cabo
del fenómeno? Veamos: en los siguientes enlaces, ya citados anteriormente:
http://www.ctv.es/USERS/seip/breves57.htm y
http://www.ctv.es/USERS/seip/breves58.htm podemos encontrar el comienzo de
esta "investigación".

¿Qué "estudia" el SEIP? ¿Cuál es el diseño de su "investigación"? Según
aparece en estos enlaces, concretamente en el "convenio" firmado con el
Ayuntamiento, sólo se habla de hacer fotos, supongo que para compararlas con
otras posteriores: ¿Para qué? ¿Qué se espera encontrar? ¿Qué hechos
confirmarían su hipótesis? ¿Qué hechos la desmentirían? (¡anda!, si no han
hecho ninguna) ¿Qué controles impondrán?... Todo por una razón muy sencilla,
es de suponer que su investigación consista en algo más que un pasatiempo
típico de periódico: busquen las diferencias entre estas dos fotos,
normalmente estos pasatiempos no tienen más implicación.

Veamos los pasos que seguirían a un diseño de este estilo, no sé si
intencionada o ignorantemente, mal establecido. Supongamos que aparecen
diferencias en fotos posteriores, supongamos que éstas tienen carácter
antropomórfico (discutible), ¿qué haremos?; ¿intentaremos justificar su
aparición a posteriori?; si no hemos controlado adecuadamente la formación
¿podremos elaborar una hipótesis completa sobre la formación?; si con la
información de la que disponemos no podemos explicar estas "apariciones"
¿asignaremos un origen paranormal? Bien, la ventaja es que así llegaremos a
una conclusión interesada a la parte, no en vano SEIP viene de Sociedad
Española de Investigaciones Paranormales, ya tenemos trabajo, libros,
publicaciones, programas de radio o televisión.

Continuando con la crítica de la "investigación", difícilmente se podrá
hacer un diseño experimental si no se aclara qué se espera estudiar, con lo
que volvemos al inicio de este texto. Lógicamente dicho diseño aclarará cuál
es el objetivo de la "investigación".

Básicamente da la sensación, de nuevo, de que lo que se pretende es hacer un
registro de, entre todas la "manchas", cuáles son de carácter
antropomórfico, este registro carece de valor si no se acompaña de un
registro del resto ya que es necesario hacer un seguimiento estadístico.

Otro problema del diseño de la experiencia y que ya hemos apuntado en un par
de ocasiones: ¿qué se considera forma antropomórfica? No sirve el criterio:
"ahí se puede apreciar", "yo si lo veo, hay que fijarse",. Habrá que definir
claramente este concepto puesto que el resultado de una investigación no
puede quedar al arbitrio del investigador, sobre todo si este puede estar
interesado en obtener un tipo de resultado. Y si acabamos con situaciones
como que sin comerlo ni beberlo acabemos con libros como Tumbas sin nombre
(http://www.luismarianofernandez.com/PAGINAS/sinopsis.html), en el que
directamente le buscan una vida, un pasado y una explicación a unas caras;
eso sí, como se dice en la reseña del libro: "En un experimento pionero
coordinado por José Manuel G. Bautista y Rafael Cabello, utilizando
avanzados programas informáticos policiales y con el asesoramiento de
Salvador Ortega Mallén, fundador de la Policía Científica Española, se han
obtenido pruebas sorprendentes."

A ver si algún día tengo tiempo y hago un "experimento pionero" (bueno, ya
sería el segundo) y aplico avanzados programas informáticos policiales a
unas pelusillas que sospechosamente aparecen debajo de mi cama y que yo
juraría que se parecen a Rajoy.

Pues ahora resulta que el SEIP está obteniendo los primeros resultados y,
por supuesto, van en la línea que apuntaba anteriormente, podemos
encontrarlos en Internet: http://seip.crackdown.biz/breves61.htm. Aquí
aparecen fotografías, comparaciones, hipótesis, metodología (que surge de
pronto cual cara), hipótesis (que uno ya se olía), etc.

Vamos a comentar el tema, no sin antes pararme en una frase que me parece
antológica: "Desde el punto de vista de la parapsicología, los fenómenos
paranormales tienen una lógica psíquica y estarían potenciados por el efecto
mental de los individuos", a mí es que esta literatura me emociona.

En primer lugar, las fotos en las que se comparan caras en formación y
rostros más formados: aparte de la coloración de las fotografías, ¿hay
alguna diferencia sustancial? No es que esta cuestión sea fundamental, no es
ningún misterio que unas manchas de humedad evolucionen, pero ya dice mucho
del tema si esto se presenta como un ¡hallazgo!

En segundo lugar, nos dicen que el estudio se centrará en tres variables,
parece justo, estos son: el suelo de la casa, la humedad y (como "no se
concibe algo trascendental que pudiese causar un fenómeno paranormal sin la
acción de la mente", otra gran frase sin significado y que sitúa fuera de la
realidad demostrable aquello que se pone como objeto de estudio) el
potencial psíquico de la dueña de la casa.

Claro María falleció y, parece ser que han aparecido nuevas caras, la última
variable resulta difícil de comprobar (si es que fue posible en alguna
ocasión), no hay problema, otra hipótesis: al enfermar de manera
irreversible el estado alterado de conciencia derivado de su enfermedad pudo
detonar la aparición de las mismas. La consecuencia es que las nuevas
hipótesis sirven como demostración de la veracidad de la anterior hipótesis.
Es decir se están construyendo castillos en el aire usando como material de
construcción aire.

En cuanto a las referencias a los "laboratorios" (como si eso fuera sinónimo
de rigor y credibilidad), muestras, ¿envases aislantes?, y demás no tienen
ningún sentido ya que no se define nada de ellos: Ni se explica qué se
analiza, ni el método ni el objetivo, y lo que se insinúa lo es sin claridad
alguna. En fin que seguimos con la misma situación mucho hablar por hablar,
sin nada concreto y, por supuesto, sin fundamento.

Vemos, en definitiva, un amago de investigación sin objetivos, con unas
conclusiones ya preestablecidas y que en ningún momento son puestas a
prueba, de hecho cualquier acontecimiento es usado para confirmarlas. A mí
si me dicen que la verdadera explicación es que hay muchas familias que
comen de estos inventos y que su sustento depende de ellos, casi estaría
tentado a callarme pero lo que no me gusta es que encima utilicen estos
argumentos tan zafios y vacíos de contenido para ganarse el sustento: es
preferible ser un novelista que un investigador incompetente, ¿o no?


 
   

 
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