Volver

Volver



Buscar por números

Búsquedas

 

Ufología
 


EL "OVNI" DE CANARIAS 25 AÑOS DESPUÉS
Ricardo Campo Pérez
URL: http://www.la-opinion.com/

El atardecer del 5 de marzo de 1979 miles de canarios tuvieron la oportunidad de observar los espectaculares efectos en la alta atmósfera del lanzamiento de dos misiles Poseidón norteamericanos desde un submarino al oeste de las islas. La prensa le dedicó páginas completas, y mientras los propagandistas del "misterio" hacían el ridículo, unas pocas opiniones sensatas se deslizaban entre la maraña de absurdos que se pudieron escuchar aquellos días en los medios escritos.

El fenómeno luminoso provocado por la quema de etapas de misiles o cohetes en las capas altas de la atmósfera se ha observado docenas de veces en todo el mundo. Es perfectamente conocido por los expertos y puede ser divisado a centenares de kilómetros del lugar del lanzamiento. En ciertas ocasiones es buscado premeditadamente por los investigadores meteorológicos. Estos ensayos tuvieron lugar en varias ocasiones en el Atlántico norte durante los años 70, de tal forma que sus efectos, originados siempre en la reflexión de la luz solar, pudieron ser divisados desde todo nuestro archipiélago al mismo tiempo. De entre todos ellos destaca el de 5 de marzo de 1979, del que se acaban de cumplir 25 años.

En la prensa nos vimos obligados a leer afirmaciones completamente irracionales e ignorantes sobre el fenómeno que había tenido lugar aquel lunes señalado para la historia de los pseudo-misterios canarios. Un ovni o platillo volante, un fenómeno extraño, desconocido o extraterrestre, era lo que había sido divisado, todos ellos términos y expresiones sinónimos en el fondo para los que han sustituido el exigente trabajo del pensamiento racional por la cuesta abajo del "pensamiento mágico". Hace algunos años fue posible cerrar definitivamente este asunto con informaciones procedentes de fuentes independientes y de crédito, por si no era suficiente -que lo era- la simple comparación entre las fotografías del suceso canario y las que existen de la dinámica de estos fenómenos causados por lanzamiento de misiles en varios lugares del mundo.

Alrededor de las 19,00 horas del citado día un extraño atardecer en forma de estelas o líneas multicolores, semejantes a las isobaras de los mapas meteorológicos, cautivó las miradas de los canarios; fue el prólogo de lo que se iba a producir minutos después de las 20 horas, cuando surgió del horizonte, en la misma zona donde estuvieron las estelas ya difuminadas, una especie de aguja luminosa que se elevó y ensanchó hasta adquirir proporciones gigantescas, con forma de campana o copa dejando una estela en zigzag. Al desaparecer fueron visibles de nuevo unas estelas como las del principio. Todo ello fue fotografiado desde diversas localidades canarias, y pudo ser divisado incluso desde la costa africana, así como desde diversos aviones que sobrevolaban las islas. Esta es, además, la dinámica característica de los gases y sustancias liberadas por misiles y cohetes en la ionosfera, durante su quema de etapas.

Un fenómeno como este provocó testimonios de muy diversa índole, que hay que situar en el contexto adecuado: el desconocimiento de estos efectos en la alta atmósfera en las hora de crepúsculo, cuando los gases de combustión son iluminados por la luz solar, aunque a ras de tierra ya sea de noche, circunstancia que aumenta su espectacularidad. Se ha querido demostrar que ocurrió algo extraño aportando testimonios que apuntarían a la cercanía del fenómeno a Canarias y a que realizó extrañas "maniobras de aproximación", giros, cambios de dirección o en la forma de la gran "campana", que quedaron recogidos tanto en la prensa como en el expediente oficial que el Ejército del Aire elaboró al respecto, hoy de acceso público después del proceso de desclasificación que afectó a toda esta información entre 1992 y 1998. De la misma forma debemos atender a los muchos testimonios que situaron lo observado en unos términos mucho más ajustados a lo que pruebas irrefutables -las numerosas instantáneas fotográficas- nos llevan a asegurar: la naturaleza balística de lo observado, además de tener en cuenta la enorme subjetividad que llevan aparejada testimonios influidos por la sorpresa y el temor ante un fenómeno como el que comentamos.

El juez informador militar de este suceso no dio, como popularmente se dice, en el clavo en el momento de emitir un dictamen. Nada hay que objetar a ello, puesto que el oficial en cuestión no era, ni mucho menos, experto en estos acontecimientos. Sin embargo, en el expediente desclasificado por el Ejército del Aire aparecen dos oficios internos firmados por el entonces General Jefe del Mando Aéreo de Canarias en los que informa a su superior en Madrid (con fecha 23-3-1979), asegurando que "...el supuesto OVNI avistado desde estas islas el pasado día 5 parece demostrar que se trata de un misil disparado desde aguas internacionales al oeste del Archipiélago". Y no sólo eso: meses después el informe es traspapelado en las oficinas del Ejército del Aire en Madrid, lo que obliga al envío desde el MACAN de una nueva copia en enero de 1980: con ella el general jefe incluyó un nuevo escrito, en el que puede leerse: "Creo deber informar a V.E., que mi criterio personal, es que el fenómeno ha sido producido por dos misiles de extraordinaria potencia y calibre...".

Mientras, en la prensa local los días posteriores al suceso podíamos leer perlas que deberían ser incluidas en una antología del disparate, como por ejemplo "en Canarias existen bases de ovnis", y que se trata "del comienzo de lo que puede ser una ininterrumpida serie de avistamientos" (El Día, 8-3-1979); en La Provincia (7-3-1979) se aseguró que "vendrán más ovnis", "la existencia de una base de ellos cerca de Canarias no ofrece dudas". Y para rematar: "intuimos que esta masiva visión de un ovni iba a producirse". ¡Pues haber avisado con tiempo! Menudo despiste...

Pero también se especulaba insistentemente con la posibilidad de que se trataba del lanzamiento de misiles. En los mismos diarios se dijo que podía tratarse de "un cohete norteamericano de experimentación agua-aire", o que "según fuentes autorizadas fue un cohete". Y en el desaparecido El eco de Canarias se dudaba entre un "ovni" y un "misil".

La explicación estaba a la vista: bastaba contemplar las numerosas fotografías obtenidas y consultar las fuentes adecuadas. Pero el deseo de maravillas inexistentes y la contaminación informativa de pseudo-investigadores pudo más, naciendo así la leyenda del "ovni de Canarias". Ésta duró hasta el año 2001, cuando publiqué, junto a mi colega Vicente Juan Ballester Olmos, un estudio sobre éste y otros sucesos similares en la Revista de Aeronáutica y Astronáutica del Ministerio de Defensa (http://www.anomalia.org/misiles.htm). En el ensayo citado informamos de nuestro hallazgo gracias a la colaboración del experto de la NASA James Oberg http://www.jamesoberg.com/, del astrofísico Jonathan McDowell, del Smithsonian Center for Astrophysics de la Universidad de Cambridge, que mantiene una página web sobre lanzamientos balísticos y orbitales, el Jonathan´s Space Report (http://planet4589.org/space/space.html), y del historiador militar Mark C. Cleary, compilador de la Eastern Range Launches 1950-1994 Chronological Summary, donde queda constancia de los lanzamientos efectuados por Estados Unidos en el campo de pruebas del este, en el Atlántico Norte (la localización exacta del submarino responsable es aún materia reservada, aunque es un detalle menor ante las pruebas existentes; consúltese a este respecto el ensayo de Manuel Borraz "Los gigantes de Gáldar y los avistamientos canarios", CdU, Santander, 1992, donde se aporta una valoración científica aproximada de esta distancia). He aquí la información suministrada en forma de tabla por estos expertos para este episodio:

LO98.171 2443938.28 1979 Mar 05 1847 Poseidon SLBM SSBN 642,ETR USN
LO98.172 2443938.28 1979 Mar 05 1848 Poseidon SLBM SSBN 642,ETR USN
LO98.173 2443938.34 1979 Mar 05 2007 Poseidon SLBM SSBN 642,ETR USN
LO98.174 2443938.43 1979 Mar 05 2225 Poseidon SLBM SSBN 642,ETR USN

Cada línea representa un lanzamiento. La tercera columna indica la fecha y en la cuarta podemos ver la hora de cada uno de ellos. Los efectuados a las 18,47 y 18,48 dejaron las estelas iridiscentes descritas al principio. El lanzamiento de las 20,07 fue el que, debido a que ya era de noche en tierra, produjo el fenómeno más espectacular (gran copa invertida e iluminada). Un último lanzamiento no fue visible debido a su tardía hora (con el Sol ya muy bajo en el horizonte).

En ciertas ocasiones se ha argumentado con escaso conocimiento sobre la peligrosidad de estas pruebas para la población canaria. Ya en 1992 Manuel Borraz demostró en el ensayo citado que el fenómeno, al igual que otros muchos idénticos en otras partes del mundo, se hallaba a centenares de kilómetros de nuestras islas, y que, por tanto, no corrían peligro alguno. Estos lanzamientos continúan efectuándose en otros países y son observados por miles de testigos, al igual que los canarios en los años 70; ningún temor se genera ante ellos más allá de la sorpresa, debido a su lejanía y a su inocuidad, al tratarse de simples pruebas balísticas. Es achacable a la ignorancia que algún "experto en misterios" asegurara que los canarios estuvieron expuestos al "peligro nuclear" y a la "lluvia ácida".

Por otro lado, los radares canarios no captaron nada porque estos fenómenos se desarrollaron muy lejos, en torno a los 800 ó 1.000 kilómetros de las costas canarias, y en ningún momento misil alguno sobrevoló el territorio canario... A veces me imagino a ciertos informadores tratando torpemente de comprender las declaraciones de los testigos, incapaces relativizar los testimonios menos objetivos, como en el caso de quien creyó que el fenómeno se encontraba entre La Palma y Tenerife, cuando los propios palmeros lo observaron al oeste. O el de quien relacionó el movimiento de unos arbustos en Las Cañadas del Teide con el espectacular fenómeno que estaba contemplando...

Lo cierto es que, por un lado, el fenómeno observado fue idéntico al que producen los lanzamientos de misiles en la alta atmósfera, como se puede comprobar comparando las fotografías de múltiples episodios semejantes (http://www.anomalia.org/g006.htm), y, por otro, que minutos antes de que se observara este espectacular acontecimiento desde Canarias se produjo el penúltimo launch de una serie de cuatro misiles Poseidón norteamericanos desde un submarino localizado en el Atlántico norte. Sólo un enfermizo deseo de difundir falsos misterios en medios proclives, la figuración social ante los crédulos y el completo descaro permiten sostener que este suceso fue debido a una "nave extraterrestre" o a un "fenómeno desconocido". No es extraño, por otra parte: toda la pseudociencia, la pseudoarqueología y pseudohistoria que difundía un lastimoso programa televisivo de encantamiento planetario, todos esos misterios de pacotilla que difunden innumerables libracos, se basan en teorías que no son más que creencias que hay que mantener a toda costa por intereses comerciales. El caso de los misiles observados desde Canarias en los años 70 -no es éste el único suceso de estas características contemplado desde nuestras islas, como ha quedado dicho- no es más que una gota de agua en un gran mar de falacias e interpretaciones aberrantes, una auténtica estafa en el ámbito de la cultura.

 
   

 
© 2002 - ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico