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FUGA DE TALENTOS: ¿POR QUÉ SE VAN LOS CEREBROS ESPAÑOLES?
María Valerio
URL: http://elmundosalud.elmundo.es/elmundosalud/2004/01/05/biociencia/1073298912.html

(Artículo publicado en "El Mundo", lunes 5 de enero de 2004)

Menos investigadores que en los países de nuestro entorno, una insuficiente
financiación pública, escasez de becas, descoordinación y desconexión entre
todos los sectores implicados (laboratorios, empresas, universidades,
administración pública...), inexistencia de un plan nacional de I+D, trabas
institucionales y estructurales... Así de negro pinta el panorama de
investigación español el profesor Vicente Larraga, miembro del Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Academia de Ciencias
de Nueva York (Estados Unidos).

En un informe hecho público por el 'Laboratorio de Ideas' de la Fundación
Alternativas, Larraga elabora un minucioso análisis de los problemas más
graves que padece el sistema nacional de investigación, y valora las causas
que llevan a muchos científicos a quedarse en el extranjero en lugar de
volver a España después de un período de tiempo determinado.

En su opinión, parte del problema radica en que el "sistema oficial de
reclutamiento de cerebros" está dirigido exclusivamente a científicos de
alto nivel, a quienes no siempre compensa dejar sus puestos de
responsabilidad en organizaciones internacionales a cambio de un futuro más
que incierto en suelo español. Esta política de 'retorno', deja fuera a
científicos de un nivel medio que serían realmente útiles una vez integrados
en grupos ya formados. "Esa política de 'grandes fichajes' permite que
muchos investigadores tremendamente válidos queden sin oportunidades",
explica en declaraciones a 'elmundosalud.com'.

Y aunque el documento se centra fundamentalmente en aspectos de tipo
organizativo y estructural, Larraga no deja pasar la oportunidad para
recordar el porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) que nuestro país
dedica a investigación. Con un 1% recién alcanzado, esta cifra queda muy
lejos de la de nuestros vecinos (Francia aporta el 2,17 de su PIB) y mucho
más aún de los estados que encabezan la lista: Suecia, con un 3,7% y
Finlandia, con algo más del 3%. "Esa cifra se ha alcanzado incluyendo el
gasto militar, por o que no es descartable que en el futuro vuelva a
descender", advierte.

Para finalizar con su crítica visión de este panorama, Larraga apunta varias
soluciones "imaginativas" que, a su juicio, podrían acabar con esta
parálisis. No se trata sólo de aumentar el número de becas, sino de optar
por estructuras mixtas y modelos en los que los laboratorios y centros de
investigación se coordinen estrechamente con la empresa privada, que pudiese
beneficiarse de ciertas ventajas fiscales a cambio de su labor en la
formación de personal cualificado. Además, este investigador, sugiere la
creación de un organismo de coordinación entre hospitales y universidades
que disponga de un sistema de investigadores y profesores intercambiable, a
la manera del modelo francés.

El investigador, autor de más de 80 trabajos publicados en revistas de la
talla de 'Nature', Lancet o PNAS, apunta también la necesidad de fomentar la
transparencia a la hora de financiar los proyectos. En su opinión, muchas
veces se financian proyectos en función del nombre de los investigadores y
se dejan fuera del circuito ideas novedosas y originales de grupos jóvenes.
"El sistema debe ser más sensato, más coherente", añade, "debemos dar
oportunidades a los científicos entre 30 y 40 años, ofrecerles una cierta
estabilidad laboral, no pueden estar de becarios indefinidamente".

Larraga recuerda que el 80% de los españoles (y el 90% de los europeos) que
se van a Estados Unidos a formarse, tienen opciones de quedarse allí. "El
sistema estadounidense es muy duro, pero si demuestras una valía allí te dan
unas facilidades y un reconocimiento de los que carecemos en España",
apostilla. Sin embargo, quienes optan por volver aquí no disponen de un
abanico de opciones entre las que elegir, y mucho menos si intentan salir de
Madrid o Barcelona.

Por otro lado, entre algunos de los déficits mencionados en el documento,
Larraga destaca la falta de objetivos nacionales y de un sistema nacional de
I+D definido como tal, así como una importante brecha que nos separa de los
primeros países europeos y que lo lograremos atajar si "seguimos con la
actuación que se está llevando a cabo".

 
   

 
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