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MISTERIOS DE "EL SEMANAL"
Vicente Prieto
MISTERIOS DE “EL SEMANAL”
Por: Vicente Prieto
En el número 801 de la revista “El Semanal”, correspondiente a la semana del 2 al 8 de marzo, y dentro de la sección “Misterios de la ciencia” nos encontramos un artículo con un curioso título”Mire fijamente al péndulo y diga: agua, agua…”. Con un encabezamiento semejante, ya me imaginaba que no me encontraba ante un reportaje sobre el genoma, ni sobre los agujeros negros, pero al menos creía que trataría la radiestesia desde un punto de vista escéptico (ingenuo de mí) o como una creencia curiosa, que había tenido sus adeptos en épocas pasadas, pero que hoy ya nadie tomaba en serio.
El primer párrafo ya me sacó de mi error, al definir a la radiestesia como: ”Un fenómeno que obedece a extrañas fuerzas y facultades”. Estupefacto, volví a leer el nombre de la sección y, efectivamente, la palabra “ciencia” figuraba allí. Según la autora (Gloria Garrido), un zahorí con una vara de avellano o un péndulo”es capaz de hallar corrientes de agua subterránea, vetas minerales o bolsas de petróleo, así como restos arqueológicos, personas, animales u objetos ocultos a la vista”. De repente lo vi. claro, ¿Cómo narices van a encontrar al Ben Laden utilizando radares, fotos de satélites y chorradas de esas y no con un buen péndulo o una buena vara de avellano? :-)
A lo largo de todo el artículo, se aprecia una subjetividad impresionante, con una clara inclinación hacia el magufismo más absoluto. Para explicar la radiestesia, expone 3 hipótesis a cuál más delirante:
Física: Los objetos emiten radiaciones, ondas eléctricas o campos electromagnéticos percibidos a nivel neuromuscular por el zahorí.
Psíquica: El cerebro del radiestesista es una especie de radar clarividente, que captaría la presencia del objeto, mediante percepción extrasensorial (PES).
Psíquica-fisiológica: Combinación de las anteriores.
A ninguna de estas hipótesis les pone la menor pega, cosa que no es de extrañar, con explicaciones tan razonables y llenas de sentido común :-)). Sin embargo, la postura científica sobre esta supuesta habilidad (dada ya en 1850 por Michel E. Chevreul) de que todo se debe a movimientos musculares involuntarios del radiestesista, adolece de un grave defecto: “deja sin explicación los aciertos de la radiestesia a distancia, que simplemente se atribuyen al azar”. ¿Qué aciertos, señora?
El carácter tendencioso del artículo se manifiesta abiertamente cuando afirma: “Ilusionistas célebres han sometido a prueba a radiestesistas haciéndoles localizar tuberías de agua enterradas. Tras sumar los resultados de las pruebas, las conclusiones siempre han sido que la radiestesia no es un método válido porque no siempre es eficaz, pero los radiestesistas niegan haber afirmado que su arte era cien por cien fiable”. Como colofón del artículo da una bibliografía que es para echarse a temblar. Me Tomé la molestia de consultar las páginas web que recomendaba y son abiertamente magufas. Lo de leer el libro “El gran libro de la radiestesia” del Padre Pilón lo dejo para otro día :-)
Abandonemos el mundo mágico de la Sra. Gloria Garrido (que supongo que será la misma autora que la de estas 2 “perlas”) http://www.astrologiaparaserfeliz.com/index.php3?seccion=18 http://www.alterguia.com/PARANORMAL/exorcista.htm y vayamos al mundo real:
Para empezar, la creencia de los zahoríes de que el agua fluye por el subsuelo, en forma de ríos subterráneos, no se ajusta a la realidad. Menos del 1% del agua subterránea, fluye. Esto solo ocurre en zonas de roca caliza. La mayor parte se acumula en pozos o empapando rocas porosas como una “esponja mojada”. Debido a esto en estas “zonas empapadas” en cualquier punto donde excavemos habrá agua, lo que explica muchos “aciertos” de los zahoríes (para una buena explicación de esto, ver “Planeta Escéptica” http://www.geocities.com/planetaesceptica/radi.htm)
A pesar de lo que la señora Garrido afirma que “La rabdomancia fue sometida a todo tipo de pruebas y experimentos sin que se obtuviera ninguna explicación racional satisfactoria”. Está bien que ponga ese último adjetivo, que nos aclara su postura personal :-) . Sí que se ha hallado una explicación racional a estos fenómenos: sencillamente NO EXISTEN, pero no me extraña que esta explicación no le resulte a la autora “satisfactoria” :-). Las palabras de H. Broch y G. Charpak sobre la radiestesia son claras:”Puede ser agotador y a veces desmoralizante repetir lo mismo cien veces. Y constatar que unos fenómenos desmitificados hace mucho tiempo y para los que ya se ha encontrado una explicación de lo más natural siguen presentándose como extraordinarios”
Otro de los “errores”, “confusiones”,”descuidos” o como lo queramos denominar (se me ocurren definiciones menos condescendientes con la autora) del artículo, es afirmar que en los experimentos que se han hecho para estudiar la radiestesia se exigía un acierto total por parte del radiestesista (a pesar de que son ellos los que aseguran que su índice de aciertos es del 100%). En la mayoría de los estudios científicos, se conformarían con una desviación estadística significativa en los resultados, comparado con lo esperado por puro azar. Robert L. Park afirma en su libro “Ciencia o Vudú”(Grijalbo) que “..si el índice de éxitos fuese mayor de lo esperado por puro azar-independientemente de lo pequeña que pudiese ser la diferencia—se trataría de un resultado profundamente importante…” en el mismo libro llega a asegurar que se aceptaría un resultado superior al 1 % de lo esperado por puro azar, siempre que el número de experimentos fuese lo suficientemente grande.
Henri Broch y Georges Charpak en su libro”Conviértase en Brujo, Conviértase en sabio” (Ediciones B) narran como el 12 de julio de 2001 se realizó una de las últimas pruebas del “Prix Defi internacional de los 200.000 euros” que se ofrecía a cualquier persona que demostrase un poder paranormal (y empleo el verbo “ofrecer”en pasado, porque después de 15 años, en febrero de 2002, se clausuró este premio sin que nadie lo hubiese ganado).
En el jardín de la facultad de Ciencias de Niza, se enterraron 10 tubos, alimentados por una fuente lejana de agua, controlados por un sistema de válvulas. Estos tubos estaban tapados por una simple tela y estaban separados unos de otros 12 cm. El zahorí solo tenía que determinar, con la ayuda de su varita, cual era el tubo por el que circulaba el agua en ese momento. De 20 intentos solo acertó 2, como dicen los autores”El azar más completo y el fracaso más absoluto de la pretendida detección de agua por la varilla”. Como curiosidad, comentar que para que no hubiese “influencias negativas” de los escépticos, el zahorí repitió la prueba tiempo después y el que abría y cerraba la válvula era un miembro de su propia familia y los resultados fueron parecidos. (El zahorí había afirmado que con esas condiciones experimentales sus aciertos serían del cien por cien) así que el buen hombre no era ni Zahorí, ni profeta :-)
Los autores hacen una divertida reflexión, el zahorí francés afirma que si el péndulo gira 12 veces eso significa que el agua está a 12 metros de profundidad. ¿En el caso del inglés está a 12 pies? En este caso, a lo mejor hace él propio péndulo la conversión y gira 39,37 veces :-). Y si es chino, serían 12 Li y estaría el agua a ¡cerca de 7 Km. de profundidad!
Esto por lo que respecta a los “científicos”, pero también los “ilusionistas famosos” que nombra la señora Garrido han hecho sus experimentos. James Randi, en su libro “Fraudes Paranormales” (ediciones Tikal) nos narra un experimento parecido para la detección de agua. En este caso la prueba la realizaron en Italia varios zahoríes, con la variante de que lo que tenían que detectar era un circuito enterrado por donde fluía el agua y dibujar un diagrama del circuito. Los resultados fueron tan concluyentes que, cuando se analizaron las pruebas, uno de ellos exclamó:”estamos perdidos”, aunque minutos después ya estaba buscando excusas para tratar de justificar su fracaso. Para ver a Randi en acción http://www.sindioses.org/randi/randi11.html
En el mismo libro, Randi pone a prueba las habilidades de detección “a distancia” de yacimientos arqueológicos de la zahorí Rosemary DeWitt. Se le dieron 2 mapas para que localizara posibles yacimientos arqueológicos en ellos. A pesar de que marcó numerosos puntos y que esa zona es de las de mayor concentración de restos arqueológicos del mundo no acertó ninguno (los 2 mapas eran de la zona del Machu Pichu, y era el mismo mapa en dos versiones distintas, pero ella no lo sabía) Cuando se le dio, tiempo después, una tercera oportunidad, indicándole que aquella era la zona del Machu Pichu, marcó zonas que estaban deshabitadas y en plena jungla, donde no había ningún resto arqueológico y dejo de señalar los lugares más significativos como: Cuzco, Machu Pichu, Pisac, Uramba etc.
Bibliografía y fuentes de interés:
Robert L. Park: Ciencia o vudú” (Grijalbo)
Georges Charpak y Henri Broch “Conviértase en brujo, conviértase en sabio. La desmitificación científica de los fenómenos paranormales”. (Ediciones B)
Martin Gardner “La Ciencia. Lo bueno, lo malo y lo falso” (Ediciones B)
James Randi “Fraudes paranormales” (TIKAL ediciones)
La página de Randi: http://www.randi.org/
Laboratorio escéptico de la universidad de Niza (hay versión en Inglés) www.unice.fr.zetetique
“Planeta Escéptica” http://www.geocities.com/planetaesceptica/radi.htm
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