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Meteorología - Climatología
 


IMÁGENES DE SATÉLITE PRUEBAN EL DESHIELO DE LA ANTÁRTIDA
Carlos Elías
URL: El Mundo http://www.el-mundo.es/

El espesor de la capa de hielo se ha reducido en 10 metros en una zona de 5.000 Km. estudiada durante ocho años

La Antártida, el continente helado de 13 millones de kilómetros cuadrados, también está sufriendo los efectos del cambio climático: los datos del satélite ERS de la Agencia Espacial Europea (ESA) han demostrado por primera vez que el grosor de su capa de hielo está disminuyendo.

Ya no se trata de la capa de ozono de su atmósfera. Ahora es la superficie antártica la que lleva camino de desaparecer y de la forma más inesperada. El pasado verano, unos científicos estadounidenses dieron la voz de alarma de que en el Océano Glaciar Ártico se podía navegar hasta latitudes en las que durante milenios ha habido hielos perpetuos. Una foto que ya ha pasado a la Historia mostraba un lago en un lugar donde hasta ahora se consideraba imposible.

La mayor parte de la contaminación atmosférica se registra en el Hemisferio Norte y algunos investigadores de los gobiernos se apresuraron a argumentar que podrían existir teorías que justificaran ese deshielo del Ártico. «Siempre nos quedará la Antártida», suspiraban los que no podían conciliar el sueño ante los efectos devastadores del hombre en el planeta. Pero los datos recogidos por el satélite de la ESA y analizados por un grupo de geólogos del University Collage de Londres (UCL) demuestran que ni ese territorio casi virgen está a salvo.
El satélite de la ESA ha medido desde 1992 el espesor del hielo del Glaciar Isla Pino, en una remota zona antártica casi inaccesible para el hombre.

Los datos estremecen: en estos ocho años la capa de hielo de la zona estudiada, que abarca 5.000 kilómetros cuadrados, ha adelgazado en 10 metros de altura. Y la pérdida de hielo se ha producido a razón de 4.000 millones de toneladas al año. Es decir, el equivalente a un aumento de las aguas marinas del planeta de 0,1 milímetros.
Esos 31 kilómetros cúbicos de hielo desaparecidos jamás retornaron a la Antártida. «Ya tenemos la certeza de que ha disminuido el nivel del hielo. Ahora debemos precisar si esa velocidad se está incrementando», señala Duncan Wingham, científico del UCL, en el informe que presentó a la ESA.
En principio, lo lógico sería pensar que si el aumento de temperatura afecta a la Antártida, comiencen a derretirse las capas superficiales de hielo. Pero la naturaleza es caprichosa y ha elegido una forma más compleja de rebelión ante los abusos del hombre.

En los continentes, un glaciar es como un río de hielo que se carga en la zona de nieves perpetuas y cuya parte más profunda se desplaza lentamente. Pero en la Antártida las cosas son diferentes. El Glaciar Isla Pino tiene una capa de hielo de 2.500 metros de espesor y se levanta en un lecho rocoso que está a 1.500 metros bajo el nivel del mar.

La frontera entre el hielo glaciar y el mar se ha adentrado en estos ocho años cinco kilómetros tierra adentro. Es decir la superficie de la Antártida se ha reducido, al menos, en esa cantidad. Pero lo que ha dejado más perplejo a los científicos es que la pérdida de hielo se está produciendo, no porque suban las temperaturas externas, sino porque algo sucede en el océano que provoca que el flujo de hielo desde el interior del glaciar hasta el mar incremente su velocidad.

Cambios imperceptibles

Los investigadores, que publican parte de estos resultados en la revista Science, consideran que esto es una prueba de que pequeños cambios en el océano se pueden transmitir tierra adentro en el continente helado. Los modelos hay que redefinirlos porque modificaciones imperceptibles pueden acelerar el deshielo de zonas interiores y, en consecuencia, el aumento del nivel de las aguas marinas.

Todo ese proceso se ha estudiado en una zona en la que la presencia del hombre es inexistente. No hay rastros de su influencia, ni siquiera en forma de base científica. El siguiente paso consiste en conocer si todo el continente está sufriendo ese mecanismo de deshielo. «En unos pocos cientos de años, si mantiene la velocidad de estos ocho años, el glaciar desaparecerá y el agua cubrirá esa zona», señala el doctor Andrew Shepherd, también del UCL.

La Antártida ya tiene, pues, los días contados. «En los últimos 25 años se ha especulado con que este flujo de hielo se puede incrementar y, al final, hacer desaparecer el hielo antártico», recuerda Shepherd. Ahora, los datos que reclamaban los científicos para dejar de especular ya están a disposición de todos.

 
   

 
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