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Genética
 


LA INVESTIGACIÓN DEL PROYECTO GENOMA HUMANO ACABA CON EL CONCEPTO DE RAZA
Pedro Rodriguez
URL: http://www.abc.es/

Las razas son un concepto social, no científico, según los genetistas

Aquellos que todavía se empeñan en medir cráneos, presumir de factor RH y buscar diferencias raciales hasta por debajo de las piedras se han topado con un nuevo adversario: el genoma humano. Con los avances acumulados para descifrar el libro de instrucciones comprimido en cada una de nuestras células, los científicos empiezan a darse cuenta de que realmente todos somos iguales.

«Contra el racismo, la genética». De esta forma se podría resumir el consenso emergente entre científicos de Estados Unidos para explicar que las distinciones raciales de la especie humana se limitan a simples cuestiones de apariencia, pero no se traducen en diferencias apreciables dentro de nuestra constitución biológica. De acuerdo a esta emergente opinión sustentada por los avances logrados en la acelerada carrera por descifrar el genoma humano, los especialistas tienen cada vez más dificultades para aceptar la idea de razas que a simple vista nos resulta evidente.

Los científicos especializados en explorar las profundidades de nuestro DNA reconocen lo fácil que es distinguir entre un sujeto afro-americano, asiático o caucasiano. Pero esa sencillez de las apariencias se esfuma cuando en sus trabajos van más allá del simple color de la piel y rebuscan dentro del genoma humano en búsqueda de indicios que sustenten diferencias biológicas entre razas.

Una joven especie

Especialmente en la amalgama de Estados Unidos -la sociedad multirracial por excelencia- los científicos que se dedican al genoma humano no han descubierto signos biológicos que les permita hablar con propiedad de razas diferenciadas. En su opinión, la especie humana es «tan joven» desde el punto de vista evolutivo y sus migraciones tan grandes que resulta imposible encontrar grupos biológicamente diferentes.

Tal y como ha enfatizado en las paginas del «New York Times», el conocido especialista Craig Venter: «Las razas son un concepto social, no científico». Para el presidente de la compañía Celera Genomics y decisivo pionero en el campo del genoma humano, no hay duda que «todos hemos evolucionado en los últimos 100.000 años a partir del mismo grupo de tribus que emigraron desde África y colonizaron el mundo».

En sus investigaciones, Venter y el resto de científicos que exploran esta prometedora frontera del conocimiento han descubierto que rasgos diferenciales como el color de la piel o los rasgos de la cara son factores controlados por un número de genes relativamente muy pequeño. Características que se han desarrollado rápidamente para responder a condiciones extremas del medio ambiente durante nuestra corta historia -unas 7.000 generaciones- como «Homo sapiens».

Según estimaciones del doctor Harold P. Freeman, médico e investigador en Manhattan, «el porcentaje de genes que son responsables de nuestra apariencia externa, lo que nos permite hablar de razas, no sube más allá del 0,01 por ciento». Al mismo tiempo, según otros investigadores, el cerebro humano aparece especialmente predispuesto a la hora de detectar diferencias de aspecto.
Para el doctor Jurgen Naggerte, especialista en genética de los laboratorios Jakcson, «esos grandes grupos que nosotros conocemos como razas son demasiado heterogéneos como para agregarlos desde un punto de vista científico. Si quisiéramos hacer un estudio de DNA para encontrar indicadores de una determinada enfermedad, no podríamos utilizar el término "blancos" como un grupo. Somos demasiados diversos».

Complejas relaciones

Dentro de este consenso científico anti-racista, cualidades como la inteligencia, el talento artístico o la habilidad social son producto de complejas relaciones entre varios miles de los aproximadamente 80.000 genes que, según los cálculos, pueden componer el genoma humano.

Análisis comparativos también han puesto de manifiesto que hasta un 90 por ciento de las diferencias entre individuos ocurren dentro de su población local, mientras que solamente un 10 por ciento de las diferencias de DNA son apreciables entre una población y otra. Dicho de otra forma, tanto en un pueblecito en Tanzania como en uno de Guipúzcoa se detectan el 90 por ciento de todas las variaciones genéticas de la Humanidad.

 
   

 
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