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LOS INVENTOS DEL ESPACIO. GRACIAS POR LOS PAÑALES
Joseph Corbella

La investigación espacial ha traído el velcro, el teflón, el teléfono móvil y el pañal desechable

Rodada con asesoramiento de la NASA, "2001" mostraba algunas de las últimas innovaciones de la carrera espacial como el velcro que la azafata de la nave lunar llevaba en los zapatos. Tres décadas más tarde, el velcro y otros inventos surgidos del espacio son de uso diario

En una escena de "2001" tan ingeniosa como absurda, una azafata espacial camina por las paredes de una nave sin gravedad hasta quedar boca abajo en el techo con una bandeja de comida en la mano. Aparte del pequeño detalle de que sin gravedad no hace falta bandeja -ya que una bandeja sirve para que los objetos no caigan por culpa de la gravedad-, y que los astronautas dicen que es más práctico flotar que caminar por las paredes, la escena muestra uno de los inventos más populares de la carrera espacial: el velcro que la azafata lleva en los zapatos.

"El espacio se ha convertido en uno de los grandes motores de innovación" en los países occidentales, señala Jorge Wagensberg, director del Museu de la Ciència de la Fundació "la Caixa". "El papel de innovación lo solían hacer las guerras, pero hoy día lo hace la industria del espacio." Esta innovación ha llegado a ser tan importante que en la actualidad casi todo el mundo tiene en casa uno u otro invento que viene del espacio: el teflón de las sartenes, el gore tex de las botas de montaña, el pañal desechable del bebé...

¿Quién se ha llevado mi boli?

En el caso del velcro, se inventó para no perder los papeles. Literal: imaginen a un astronauta tomando notas sobre un experimento, deja un momento la libreta y el bolígrafo para cambiar un reactivo y, cuando quiere volverlos a coger, se han ido flotando a algún rincón de la nave. Para resolver el problema, había que inventar un pegamento que permitiera dejar la libreta y el bolígrafo fijados en alguna parte. Tenía que ser sólido, ya que un pegamento líquido se hubiera ido flotando en un racimo de gotas tras el bolígrafo. Y tenía que ser reversible, para poder despegar lo que se había pegado, y para poder volverlo a pegar después. El resultado, desarrollado en los años sesenta durante el programa Apollo, se utiliza ahora para abrochar zapatos sin cordones y es de uso obligatorio en miles de guarderías.

Luego están los inventos que no se han creado para facilitar la vida en órbita, sino que han aprovechado la tecnología espacial para facilitar la vida en tierra. Para empezar, los teléfonos móviles y la televisión por satélite. Después las previsiones meteorológicas que millones de personas consultan para decidir si cogen el paraguas o salen el fin de semana y que se basan datos de satélites. Y en un futuro próximo, la tecnología GPS para localizar a excursionistas perdidos o mejorar los tiempos de paso de los autobuses.

Pero de todos los inventos que vienen del espacio, el museógrafo Jordi Vives, especialista en divulgación científica, se queda con los pañales. Hacía falta un material hidrófilo, capaz de absorber líquido en abundancia, para aliviar a los astronautas que pasan largas horas en paseos espaciales, explica Vives. Hoy día, la maternidad/paternidad es más llevadera gracias a aquel material hidrófilo.

"Y un último avance muy importante, que no es un invento sino un concepto, es el control de calidad", señala Vives. "Los coches actuales son mucho más fiables que los de hace treinta años. Y el motivo es que ahora hay unos controles de calidad mucho más estrictos. Estos controles de calidad son una herencia directa de la industria espacial porque, si en un cohete falla una sola pieza, todo el cohete estalla."

 
   

 
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