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LOS COMPLEJOS VITAMÍNICOS CAUSAN YA MÁS PROBLEMAS QUE BENEFICIOS POR SU ABUSO
Agencias
URL: El Correo http://www.elcorreodigital.com/

LOS COMPLEJOS VITAMÍNICOS CAUSAN YA MÁS PROBLEMAS QUE BENEFICIOS POR SU ABUSO
Por: Enrique Viñuela - Bilbao

La Unión Europea aprobó recientemente una normativa sobre su composición, venta, etiquetado y publicidad En siete millones de hogares españoles se consume con asiduidad este tipo de productos

‘Pharmatón’, ‘Redoxón’, ‘Micebrina’, ‘Citrovit’, ‘Dayamineral’... Son los nombres de algunos de los múltiples complejos vitamínicos que se pueden adquirir, sin necesidad de receta médica, no sólo en cualquier farmacia, sino también en supermercados, tiendas especializadas e incluso por Internet.
La Unión Europea ha decidido regular el sector y, para ello, aprobó recientemente una directiva que permitirá armonizar las normativas sobre su composición y venta. Además, se prohibirá que en el etiquetado o en la publicidad de estos productos se les atribuya propiedades de prevención, tratamiento o curación de enfermedades, y se deberá incluir advertencias sobre la conveniencia de no exceder la dosis adecuada y recomendaciones claras sobre su uso diario. Con este acuerdo, que todavía debe ser ratificado por el Parlamento Europeo, los Quince intentan responder al espectacular aumento del uso de pastillas y cápsulas como complementos de la dieta.

Las desordenadas pautas alimentarias provocadas por el frenético ritmo de vida que impera en las sociedades modernas rompen con frecuencia nuestro equilibrio nutricional y ocasionan déficits que pretendemos suplir con aportes extras de vitaminas y sales minerales. En España, en más de 7 millones de hogares, cerca del 65% del total, se consumen habitualmente complejos vitamínicos. El problema, advierten los médicos, es tomarlos por nuestra cuenta sin consultar a un especialista que indique el tipo de vitaminas y la cantidad necesaria para cada caso.

Mejor en alimentos

«Muchos de los compuestos que se venden no tienen la composición adecuada», señala José Antonio Vázquez, jefe de Endocrinología del hospital de Cruces. Su creciente consumo está provocando que «actualmente, tengamos más problemas por consumo excesivo de determinadas vitaminas que por defecto».

Vázquez afirma que «se están recetando demasiados complejos» y que lo ideal es «consumir las vitaminas a través de los alimentos, con una dieta sana y completa, como la mediterránea». De hecho, si comiéramos un total de cinco piezas de fruta, verdura, legumbres o cereales todos los días, tomaríamos los nutrientes suficientes y no tendríamos que recurrir a los aportes extras.

Además, la ingestión de estos suplementos no tiene el mismo efecto beneficioso que los alimentos naturales a la hora de prevenir determinadas enfermedades, como el cáncer. Lo cierto es que entre el 30 y el 40% de las muertes por cáncer se atribuye a una mala dieta.

Un reciente estudio realizado por el Grupo Asesor en Nutrición (GRAN) en el País Vasco, Cataluña, Galicia, Andalucía y Madrid revela importantes déficits de vitaminas y minerales, sobre todo entre los ancianos, las mujeres embarazadas y los jóvenes. En casi todas las comunidades se repiten la falta de vitaminas A, D y ácido fólico (una vitamina B). Para solventar estas deficiencias se recurre a pastillas y píldoras, en vez de a un cambio en la alimentación.

Peligros

«El consumo excesivo de vitaminas puede tener consecuencias inesperadas a largo plazo». Juan del Arco, director de Información Médica del Colegio de Farmacéuticos de Vizcaya, advierte de los peligros que puede ocasionar la auto receta: «En general, cuando nuestro organismo detecta un exceso de determinada vitamina la elimina a través de la orina, y esto no sucede con las vitaminas liposolubles (A, D, E y K), que se fijan en las grasas».

El exceso de vitamina A provoca dolores de cabeza e irritabilidad, daños en los huesos y, si se consume en demasía durante el embarazo, defectos de nacimiento. La sobredosis de vitamina D puede ocasionar, a largo plazo, lesiones irreversibles en los riñones y el sistema cardiovascular. Y, en general, el abuso de las vitaminas liposolubles pueden producir daños en el metabolismo del hígado, ya que es en este órgano donde se almacenan las reservas.

«Los complejos vitamínicos sólo son necesarios para casos muy concretos de carencias graves, como en embarazadas o ancianos. La mayor parte de quienes los compran no los necesitan», concluye el jefe de Endocrinología del hospital de Cruces.

«Los suplementos nutricionales no curan». Juan Del Arco, Colegio de Farmacéuticos de Vizcaya, critica el «vacío legal» y advierte de los posibles riesgos de un consumo excesivo

«Por definición, cualquier sustancia que prevenga o cure una enfermedad es un medicamento, y los complementos nutricionales que se venden en las tiendas ni curan, ni previenen». Juan del Arco, director de Información Médica del Colegio de Farmacéuticos de Vizcaya, se muestra tajante frente a las ‘mágicas’ propiedades de los publicitados complejos vitamínicos y critica «la falta de regulación» y «el vacío legal» que, desde ayer, intenta llenar la directiva aprobada en Bruselas por el Consejo de Ministros de Consumo.

Pregunta.- Complejos vitamínicos: ¿cómo los definimos?
Respuesta.- Son nutrientes. Depende de la cantidad de la dosis. Una persona que padece anemia necesita un aporte extra de hierro. Si la dosis es alta, pasa a ser un medicamento y, por supuesto, debe ser recetado por un médico.
P.- ¿Qué dosis de cada vitamina contienen estos suplementos?
R.- En muchos casos ni se sabe. Muchos suplementos no indican en sus etiquetas la composición y cantidad de cada elemento, e incluso hay empresas que comercializan productos con el nombre de ‘complemento nutricional’ cuando no lo son.
P.- ¿Por ejemplo?
R.- Muchos compuestos a base de plantas medicinales.
P.- Parece claro que existe bastante desinformación al respecto.
R.- Por supuesto. Quienes toman complejos vitamínicos por su cuenta, sin consultar con un especialista en nutrición, están corriendo una serie de riesgos de los que no saben nada en absoluto. Sobre todo si se consumen en exceso, aunque es cierto que hacen faltas dosis muy altas para producir problemas. El problema radica en que no existe ninguna legislación al respecto. Espero que la aprobación de la directiva comunitaria sea el primer paso.

 
   

 
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