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EL ESCÉPTICO DIGITAL

Boletín Electrónico de Ciencia, Crítica a la Pseudociencia y Escepticismo, al servicio del Pensamiento Crítico y la Razón.

Edición 2001 - Número 18 - 28 de Febrero de 2001
  • ¿Qué son las seudociencias?
  • La ciencia y sus errores.
  • Vacas locas, hombres ignorantes.
  • Descubren un mecanismo por el que un gen puede fabricar hasta veinte proteínas.
  • EEUU: Identifican la parte del cerebro que marca el ritmo de la vida.
  • Un experimento da pistas sobre nuevas partículas supersimétricas.
  • El verdadero origen de la aspirina.
  • Una nueva aspirina, eficaz para evitar los problemas de la Angioplastia
  • Bosques fósiles ibéricos.
  • Archivos del clima antiguo.
  • Las cucarachas y las crisis alérgicas y asmáticas.
  • El satélite de observación de la Tierra Envisat (ESA) pasa las últimas pruebas ates de su lanzamiento.
  • El Next Generation Space Telescope (NGST), sucesor del Hubble, será más pequeño de lo previsto.
  • El gobierno español anuncia que dedicará este año 8.000 millones de pesetas a la investigación en genómica.
  • Bruselas: La Comisión Europea quiere potenciar la genómica, la informática y la industria aeroespacial.
  • 80 premios Nobel piden a Bush que no frene la investigación con células embrionarias humanas.
  • Los creadores de “Dolly” logran ”células madre” sin necesidad de clonar un embrión.


    La Nación http://www.lanacion.com.ar/

    ¿QUÉ SON LAS SEUDOCIENCIAS? Por: Mario Bunge - Montreal Artículo enviado por: Alejandro Agostinelli y Enrique Márquez

    Una seudociencia es un montón de macanas que se vende como ciencia. Ejemplos: alquimia, astrología, caracterología, comunismo científico, creacionismo científico, grafología, ovnilogía, parapsicología y psicoanálisis.

    Una seudociencia se reconoce por poseer al menos un par de las características siguientes:

    -.Invoca entes inmateriales o sobrenaturales inaccesibles al examen empírico, tales como fuerza vital, alma, superego, creación divina, destino, memoria colectiva y necesidad histórica.

    -.Es crédula: no somete sus especulaciones a prueba alguna. Por ejemplo, no hay laboratorios homeopáticos ni psicoanalíticos. Corrección: en la Universidad Duke existió en un tiempo el laboratorio parapsicológico de J. B. Rhine; y en la de París existió el laboratorio homeopático del doctor Benveniste. Pero ambos fueron clausurados cuando se descubrió que habían cometido fraudes.

    -. Es dogmática: no cambia sus principios cuando fallan ni como resultado de nuevos hallazgos. No busca novedades, sino que queda atada a un cuerpo de creencias. Cuando cambia lo hace solo en detalles y como resultado de disensiones dentro de la grey.

    -. Rechaza la crítica, matayuyos normal en la actividad científica, alegando que es ella motivada por dogmatismo o por resistencia psicológica. Recurre pues al argumento ad hominem en lugar del argumento honesto.

    -. No encuentra ni utiliza leyes generales. Los científicos, en cambio, buscan o usan leyes generales.

    -. Sus principios son incompatibles con algunos de los principios más seguros de la ciencia. Por ejemplo, la telequinesis contradice el principio de conservación de la energía. Y el concepto de memoria colectiva contradice la perogrullada de que solo un cerebro individual pueden recordar.

    -. No interactúa con ninguna ciencia propiamente dicha. En particular, ni psicoanalistas ni parapsicólogos tienen tratos con la psicología experimental o con la neurociencia. A primera vista, la astrología es la excepción, ya que emplea datos astronómicos para confeccionar horóscopos. Pero toma sin dar nada a cambio. Las ciencias propiamente dichas forman un sistema de componentes interdependientes.

    -. Es fácil: no requiere un largo aprendizaje. El motivo es que no se funda sobre un cuerpo de conocimientos auténticos. Por ejemplo, quien pretenda investigar los mecanismos neurales del olvido o del placer tendrá que empezar por estudiar neurobiología y psicología, dedicando varios años a trabajos de laboratorio. En cambio, cualquiera puede recitar el dogma de que el olvido es efecto de la represión, o de que la búsqueda del placer obedece al "principio del placer". Buscar conocimiento nuevo no es lo mismo que repetir o siquiera inventar fórmulas huecas.

    -. Sólo le interesa lo que pueda tener uso práctico: no busca la verdad desinteresada. Ni admite ignorar algo: tiene explicaciones para todo. Pero sus procedimientos y recetas son ineficaces por no fundarse sobre conocimientos auténticos. Al igual que la magia, tiene aspiraciones técnicas infundadas.

    Se mantiene al margen de la comunidad científica. Es decir, sus cultores no publican en revistas científicas ni participan de seminarios ni de congresos abiertos a la comunidad científica. Los científicos, en cambio, someten sus ideas a la crítica de sus pares: someten sus artículos a publicaciones científicas y presentan sus resultados en seminarios, conferencias y congresos.

    Aprendizaje emocional

    Veamos en un ejemplo cómo obran los científicos cuando abordan problemas que también interesan a los seudocientíficos. En 1998 los psicobiólogos J. S. Morris, A. Ohman y R. J. Dolan publicaron en la célebre revista Nature un trabajo sobre aprendizaje emocional consciente e inconsciente en la amígdala humana. Ya que este artículo trata de emociones conscientes e inconscientes, parecería que debiera interesar a los psicoanalistas. Pero no les interesa porque los autores estudiaron el cerebro, mientras que los analistas se ocupan del alma: no sabrían qué hacer con cerebros, ajenos o propios, en un laboratorio de psicobiología.

    Pues bien, la amígdala cerebral es un órgano diminuto pero evolutivamente muy antiguo, que siente emociones básicas tales como el miedo y la furia. Dada la importancia de estas emociones en la vida social, es fácil imaginar los trastornos de conducta que sufre una persona con una amígdala anormal, ya sea atrofiada o hipertrófica. Si lo primero, no reconocerá signos peligrosos. Si lo segundo, será propensa a la violencia.

    La actividad de la amígdala cerebral puede registrarse mediante un escáner PET. Este aparato permite detectar objetivamente las emociones de un sujeto en cada lado de su amígdala. Sin embargo, tal actividad emocional puede no aflorar a la conciencia. O sea, una persona puede estar asustada o enojada sin advertirlo. ¿Cómo se sabe? Agregando un test psicológico a la observación neurobiológica. Por ejemplo, si a un sujeto normal se le muestra brevemente una cara enojada y enseguida después una cara sin expresión, informará que vio la segunda pero no la primera. ¿Represión? Los científicos citados no se contentaron con bautizar el fenómeno. Repitieron el experimento, pero ahora asociaron la cara enojada con un estímulo negativo: un intenso y molesto ruido "blanco", es decir, no significativo. En este caso, la amígdala fue activada por la imagen visual, aun cuando el sujeto no recordara haberla visto. O sea que la amígdala cerebral "sabe" algo que ignora el órgano de la conciencia (cualquiera que este sea).

    En principio, con el método que acabo de describir escuetamente se podría medir la intensidad de una emoción. Por ejemplo, se podría medir la intensidad del odio que, según Freud, un varón siente por su padre. Sin embargo, antes de proceder a tal medición habría que establecer la existencia del complejo de Edipo. Pero este no existe, como lo mostraron las extensas investigaciones de campo del profesor Arthur P. Wolf condensadas en su grueso tomo Sexual Attraction and Childhood Association (Stanford University Press, 1995).

    Las seudociencias son como las pesadillas: se desvanecen cuando se las examina a la luz de la ciencia. Pero mientras tanto infectan la cultura y algunas de ellas son de gran provecho pecuniario para sus cultores. Por ejemplo, un psicoanalista latinoamericano puede ganar en un día lo que su compatriota científico gana en un mes. Lo que refuta el refrán "no es oro todo lo que reluce".

    [Nota] * Mario Bunge, pensador argentino radicado en Canadá, es Doctor en Ciencias Fisicomatemáticas y uno de los principales filósofos contemporáneos. Posee diez doctorados honoris causa y tres profesorados honorarios, siendo miembro del Institut International de Philosophie, de la Académie Internationale de Philosophie des Sciences y de la Academy of Humanism. Su último libro es “Las ciencias sociales en discusión” (Ed. Sudamericana). Mario Bunge es así mismo miembro de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

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    LA CIENCIA Y SUS ERRORES Por: Javier Armentia

    De entre los muchos aspectos que se han tratado en los medios de comunicación a raíz de la presentación de los dos proyectos sobre el genoma humano la semana pasada, uno de los que más comentarios ha generado ha sido que los humanos tenemos “sólo” unos treinta o cuarenta mil genes, frente a los cien mil que se estimaba inicialmente. Tan solo una tercera parte más que el gusano Caenorhabditis elegans, e incluso menos de la mitad de los de una planta. Por un lado, la complejidad de un ser humano no viene solamente del número de genes: cada gen humano se organiza de forma muy intrincada, permitiendo la producción de varias proteínas, unas tres en promedio, frente a la idea de mediados de los ochenta de que cada gen codificaría solamente una proteína. Por otro lado, las propias proteínas son más complicadas, con una estructura variable en su geometría y en su función. Además, en ciertas zonas de los cromosomas se acumulan más que en otras los cambios o diferencias que existen entre diferentes individuos, posibilitando una plasticidad que no se da en otros genomas estudiados. Finalmente, hay una gran proporción de ADN que no contiene información, pero que, según algunos investigadores, podría trabajar conjuntamente con genes de otras zonas de las cadenas para producir diferentes proteínas.

    En cualquier caso, ¿de dónde se sacaron los científicos eso de los cien mil genes humanos? El responsable parece ser el premio Nobel Walter Gibert, que hizo una estimación “a ojo de buen cubero” en 1984 que posteriormente muchos mantuvieron sin volver a calcular. De hecho, mientras se iniciaba el Proyecto Genoma Humano, se mantuvieron esas cifras y posteriormente se fueron reduciendo: en la presentación que hizo Clinton en junio del año pasado aún se hablaba de entre cincuenta y ochenta mil genes. Un pequeño error que no cambia la significación y la trascendencia de una noticia. Pero que nos recuerda que, en ciencia, los errores existen, y a veces han podido llegar a ser mantenidos durante mucho tiempo. “Algunos son resultado de la falta de cuidado; otros vienen de la arrogancia; otros son culpa de la ignorancia y las preconcepciones; algunas veces es una espectacular mala suerte; y otras veces hay que achacarlo a la frágil moral humana” comenta Robert M. Youngson, médico autor de un libro titulado “Torpezas científicas: una breve historia que cuán errados pueden estar a veces los científicos” (no traducido al castellano, la edición inglesa es de la editorial Robinson, 1998), en el que analiza numerosos casos en los que la ciencia ha metido la pata.

    Un caso paradigmático de las diversas circunstancias que se juntan a veces en los errores es el llamado “caso de los rayos N”, una misteriosa radiación descubierta por el físico francés René Blondot en 1903, unos pocos años después del descubrimiento de los rayos X y de la radiactividad. Los rayos N eran muy especiales, porque atravesaban casi cualquier tipo de materia, pero no la madera o el cartón mojado, por ejemplo. Se podían difractar con un prisma y no eran alterados por los campos magnéticos. Diversos laboratorios franceses comenzaron a reproducir los resultados de Blondot, pero curiosamente fuera de este país no había manera de medirlos. La revista Nature envió al laboratorio de Blondot a un físico norteamericano, Robert Wood, para comprobar in situ los experimentos franceses. En un momento de oscuridad, Wood retiró un prisma que se suponía era fundamental para la experiencia, pero resultó que todo funcionaba igual. La denuncia del fiasco por parte de Wood provocó un aluvión de quejas, y durante unos meses casi era una cuestión nacional para los físicos franceses frente a la arrogancia del investigador norteamericano. Evidentemente, ya nunca más se habló de esa nueva e inexistente radiación.

    Algo parecido se repitió casi ochenta años después, cuando en un laboratorio francés el equipo dirigido por Jacques Benveniste afirmó haber confirmado que los medicamentos homeopáticos actuaban in vitro. El artículo fue publicado en 1988 la revista Nature, pero lo sorprendente del resultado (al fin y al cabo las disoluciones extremas que empleaban no contenía ni una sola molécula del principio activo, algo que va en contra de las conocidas leyes de la química y de la física) hizo que la propia revista encargara a un equipo investigar el asunto. El resultado fue palmario: se descubrieron numerosos fallos de control que facilitaban el error. Por otro lado, se descubrió que el proyecto estaba financiado por una compañía farmacéutica productora de pseudomedicamentos homeopáticos. La controversia duró un tiempo, también esta vez con tintes nacionalistas y aireando mucho el orgullo herido de Benveniste, entre otras cosas porque uno de los miembros del equipo investigador de Nature era un ilusionista, James Randi, conocido por sus demoledores análisis de las investigaciones psíquicas. Lo cierto es que experimentos similares realizados posteriormente con adecuados controles no encontraron nada a favor de las afirmaciones homeopáticas.

    Hace sólo cinco años, el anuncio de la fusión fría por Stanley Pons y Martín Fleischman volvió a poner de manifiesto cómo los científicos pueden equivocarse, entre otras razones debido a que, es fácil confundirse entre las llamadas “cuatro Pes” (un término del químico Nicholas J. Turro): no es lo mismo posible, que plausible, que probable, o que probado. Lo posible incluye todas las ideas que no violan los principios básicos de la ciencia; lo plausible limita más, porque dentro de lo posible toma aquello que razonablemente se podría comprobar. Lo probable describe la ciencia normal, el avance en áreas desconocidas de la mano de lo que se conoce. Finalmente, lo probado supone la aplicación de los principios y la comprobación de las hipótesis.

    Los casos mencionados son ejemplos de lo que el químico Irving Langmuir denominó “ciencia patológica”, mostrando cómo los científicos se equivocan, y a veces abundan en sus errores porque frente a su deber metodológico anteponen sus intereses, sus preconcepciones o su propio orgullo. En nuestro país, un ejemplo de ciencia patológica puede ser el asunto de la mandíbula descubierta en unas excavaciones paleontológicas en Orce (Granada), a mediados de los ochenta, que fue presentada como el primer homínido europeo aunque las pruebas parecían indicar que realmente se trataba de una mandíbula de caballo.

    Graves consecuencias

    En otro libro reciente sobre el tema, (“Ciencia Vudú: el camino de la locura al fraude”, Oxford, 2000), el físico Robert Parker plantea que además de la ciencia patológica los errores evolucionan a veces hacia la ciencia basura, “científicos que usan su experiencia para engañar o confundir a otros”, la pseudociencia “que tiene el aspecto de la ciencia, pero no aporta ninguna evidencia”, hasta llegar al fraude con intereses comerciales. Los ejemplos son incontables, y abarcan casi cualquier rama de la ciencia. De su peligrosidad da un buen ejemplo el caso soviético del agrónomo Trofim Denisovich Lysenko. Sus teorías lamarckianas, según las cuales una especie puede adquirir durante su vida características que pasan a las siguientes generaciones, llevaron a costosos (y desastrosos) programas de cultivo de cereales en condiciones extremas. La enorme influencia política de Lysenko no sólo provocó que la investigación biológica rusa quedara atrasada más de un decenio en los años 30, sino que condujo a importantes problemas de abastecimiento de comida en la época de los comienzos de la II Guerra Mundial.

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    El País http://www.elpais.es/

    VACAS LOCAS, HOMBRES IGNORANTES Por: Álvaro Delgado-Gal

    Las instituciones son como nuestra piel: sólo notamos que existen cuando se irritan o desgarran al contacto de un cuerpo extraño. Tal ha sucedido, y seguirá sucediendo durante un tiempo, con motivo de las vacas locas. Ni los Gobiernos, ni las administraciones, ni los consumidores estaban preparados para hacer frente a una epidemia de características peculiarísimas y silueta penumbrosa. De resultas, se han disparado cien tiros al aire por cada uno que daba en la diana. Trazaré, sumarísimamente, el perfil general de los hechos, para ir luego a consideraciones más personales. En 1988 se determina en Gran Bretaña una conexión entre la EEB en las vacas y la ingestión de piensos que contienen carne reciclada de oveja. Una variedad de encefalopatía espongiforme, conocida aquí como 'tembladera', era endémica en el ganado lanar británico; la gran, trágica novedad, es que el prión letal ha saltado la barrera entre las especies y penetrado en la cabaña vacuna. La Administración prohíbe los piensos en Gran Bretaña, aunque no su exportación. El Parlamento, por cierto, da luz verde a esta decisión lamentable. Se extiende la mancha de aceite, y la Comisión Europea decide, en 1990, seguir una política de cencerros tapados. Existen enormes intereses por medio, y se piensa que el consumo de carne infectada no es peligroso para el hombre. Los ingleses, y no sólo los ingleses, han estado ingiriendo durante siglos ovejas enfermas, y hasta la fecha nunca le había sucedido nada a nadie. El resto, ya se sabe. El prión que se ha infiltrado en el cerebro de la vaca se ha infiltrado también en nuestro cerebro, y los Gobiernos han transitado desde el sigilo oligárquico hasta el desconcierto absoluto. Tan pronto llaman a la calma como insinúan campañas magnas para finiquitar a todas las reses que hayan podido codearse con la proteína mutante.

    ¿Cómo interpretar esta sucesión de carambolas? Los aficionados al género negro han elaborado ya una teoría cerrada en torno a lo ocurrido. Hubo una colusión culpable entre el dinero gordo y la política, y de aquellos polvos vienen estos lodos. La teoría, sin embargo, no me convence. El dinero gordo y los políticos son racionales, y no parece probable que se expusieran de modo deliberado a un desastre de la envergadura del que a la sazón nos aflige. Yo me inclino más... por otra tesis: la tesis de la ignorancia. Para tomarle a ésta su auténtica medida recomiendo la lectura de un artículo publicado en Nature el pasado verano (volumen 406, 10 de agosto del 2000). Sus autores -Azra C. Ghani, Neil M. Ferguson, Christl A. Donnelly y Roy M. Anderson- especulan en él sobre el número de gente que en Gran Bretaña podría morir por la ingestión de carne infectada. Y el abanico que manejan dibuja un ángulo obtuso: en el mejor de los casos, algo menos de cien, y en el peor, cientos de miles. ¿A qué se debe este desnivel fabuloso?

    En esencia, a que se desconoce el periodo de incubación de la enfermedad. Si éste fuera corto, el descenso de muertes en el 99 (14 frente a 18 en el año anterior) señalaría un receso de la epidemia y el cómputo fúnebre tendería a adquirir proporciones modestas. Tal es la hipótesis por la que abrumadoramente se sienten tentados los expertos. Ahora bien, el periodo de incubación podría ser largo. Podría durar tanto, por ejemplo, como la vida media de un hombre. En este caso, la inflexión a la baja habría de leerse en una clave distinta, y no sería prudente descartar futuribles catastróficos. A esta incertidumbre abismal conviene añadir la dificultad enorme de reunir información sistemática. Si la enfermedad estuviera causada por un virus podrían realizarse pruebas en vivo. Se tomaría una muestra pequeña del individuo -animal o humano- bajo sospecha y se aprovecharía el material genético del virus para obtener una masa útil de material analizable. Pero como el prión no es un virus, sino una proteína, y carece de material replicante es menester rebanar parte del cerebro del afectado o posible afectado en orden a investigar su estado de salud. Y lo último no se puede hacer sin causarle la muerte. Los tests post mortem se hallan sujetos también a incertidumbres varias. ¿Cuán avanzada ha de estar la enfermedad en la res para que el test dé positivo? ¿Es preciso que el periodo de incubación haya cubierto un 50% del tramo total? ¿O quizá un 75%? No se sabe todavía, y como no se sabe, las extrapolaciones epidemiológicas divergen unas de otras de modo espectacular. Los autores del artículo señalan que en su enumeración de futuribles han introducido cinco millones de combinaciones de parámetros. Así las cosas, es inhacedero comprometerse a predicciones concretas.

    El efecto de este desconocimiento objetivo será la adopción de precauciones máximas, con costes altísimos. Imaginen a un director general de Tráfico al que ponen en el brete de garantizar que no habrá accidentes mortales en carretera. Un accidente puede verificarse por un fallo mecánico, o por el mal estado del piso, o porque el conductor ha sufrido una embolia, o porque es imprudente, o porque se ha distraído mirando el paisaje. Todo esto, y mucho más, puede ocasionar un accidente. A nosotros nos consta, experimentalmente, cuál es el peligro de conducir un coche, y por lo común, lo asumimos. Ahora bien, ¿lo asumiríamos si ignorásemos el riesgo real anejo a cada causa posible de accidente, o sólo estuviéramos en situación de adelantar conjeturas vagas? Pues, seguramente, no. Cundiría el pánico y se paralizaría el tránsito por carretera. Algo equivalente podría acontecer en lo que se refiere a la epidemia de las vacas locas. La presión ciudadana y el susto de los políticos pueden llevarnos a cualquier sitio. Y la adopción de decisiones resulta, de nuevo, muy complicada. Paso ahora a discutir el reflejo de todo esto en la opinión. Se han suscitado puntos interesantes en los planos político y moral. Les mencionaré los tres que, a mi ver, son más notables. El primero... se refiere al afán de lucro como desencadenante del desastre. Se ha afirmado que el uso de piensos cárnicos, dispensados a las vacas con el propósito de mejorar su rendimiento, está en el origen de la epidemia. Y de ahí se ha procedido a la enésima condena de la economía de mercado.

    El argumento... no se sostiene. Primero, porque no han sido los piensos cárnicos, sino los piensos cárnicos infectados, los responsables presuntos del mal. Y segundo, porque vuelve a hacerse evidente que no se comprende bien el papel enormemente positivo del afán de lucro, siempre que éste se halle contenido por la ley y el sentido común. Baste este recordatorio elemental: la ciencia no habría contribuido a mejorar nuestro nivel de vida a no ser por la existencia de quienes han intentado convertirla en algo inmediatamente útil. Y estos sujetos puente no han sido sólo científicos; muchas veces han sido personas que buscaban extraer de su mediación un beneficio. Disponemos de un contraejemplo elocuente en la Unión Soviética. La última generó ciencia excelente, al menos en física y matemáticas. Pero faltaban los mecanismos del mercado, que articulan la demanda con la oferta. En consecuencia, los soviéticos vivieron muy por debajo de su grado de desarrollo técnico. Bienvenidos sean, en fin, los avariciosos, si sirven para que todos prosperemos.

    El segundo punto integra una inversión del primero. He oído vincular la epidemia al proteccionismo económico de la Unión Europea. Esto es parcialmente cierto. Si hubiéramos comprado la carne a los argentinos, cuyas vacas pacen hierba, no nos habríamos contaminado. Ahora bien, el argumento no demuestra lo que pretende demostrar: a saber, que el mercado garantiza, por definición, que todo marchará sobre ruedas.

    Para apreciarlo es suficiente con sumar dos y dos. El mercado es eficiente cuando el propio consumidor se erige en el mejor juez de lo que le conviene. Pero cuando al consumidor le faltan elementos de juicio, la cosa cambia. Imaginemos una situación ideal -lo de 'ideal' suena a sarcasmo, lo admito- desde el punto de vista de la transparencia informativa: cuando usted ingiere se tiñe de verde clorofila vaca loca e instantáneamente cae muerto al suelo. Transcurridos unos meses, el consumidor habrá rastreado las fuentes de carne infectada y castigado económicamente al productor peligroso. Al cabo, tras equis número de fallecimientos, el mercado habrá desalojado a los que expenden carne en malas condiciones.

    Naturalmente, no estaríamos dispuestos a pagar semejante precio para sanear la oferta de carne. Pero el quid no es éste. El quid, aquí, reside en que no es fácil establecer conexiones causales entre lo que usted come y lo que le pasa luego. Ya que, a lo mejor, 'luego' significa 'cuarenta años'. Los consumidores no podemos calcular cuando nos lo fían tan largo. Clarísimamente, el testigo está en manos de los científicos y los responsables públicos, no del mercado.

    El tercer punto es ecológico. Se ha propuesto un retorno a la agricultura y ganadería tradicionales, al alimento sano y sin presencia interpuesta de tecnologías peligrosas. La idea es, en parte, apresurada, y en parte, impracticable. Es apresurada en la medida en que la tecnología alimentaria está salvando muchas vidas. Y no sólo porque evita desnutriciones, sino porque produce salud. Con probabilidad enorme, el uso de conservantes, y la eliminación consiguiente del botulismo, ha impedido muchas más muertes de las que vaya a generar el vCJD. Tampoco valen las jeremiadas laterales contra la agricultura transgénica: la inserción de genes en el DNA de una especie distinta prolonga, en un plano nuevo, una tradición intervencionista por parte del hombre que se remonta al Neolítico. Las plantas, en su estado primigenio, no han sido por lo común inventadas para que usted se las coma sin ponerse malo. Condenar sin matices la tecnología alimentaria equivale, en fin, a vivir en el mundo imaginario de la señorita Pepys.

    Aparte de esto, nos encontramos con que no hay alternativas. Los países muy, muy ricos se encuentran quizá en situación de alimentarse con productos obtenidos por procedimientos naturales. O, mejor dicho, en situación de alimentarse con productos importados de naciones en que la abundancia de suelo permite el cultivo de plantas por procedimientos naturales. Pero ¿qué me dicen del conjunto del planeta? Hacia el 2050, la población humana habrá alcanzado la cima de los nueve mil millones de habitantes. Los demógrafos confían en que se verifique a renglón seguido una descompresión poblacional. Los nueve mil millones, con todo, no nos los quita nadie. Y habrá que nutrirlos de alguna manera. La tecnología es el aliado insoslayable. Lo que no sea esto será escenificar las Bucólicas virgilianas al son del caramillo ecologista. Bonito, desde luego. Aunque asequible a pocos.

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    El Correo http://www.elcorreodigital.com/

    DESCUBREN UN MECANISMO POR EL QUE UN GEN PUEDE FABRICAR HASTA VEINTE PROTEÍNAS Por: Luis Alfonso Gámez - Bilbao

    Sería una de las claves para entender el porqué del reducido número de genes humanos

    La principal sorpresa del mapa del genoma humano ha sido el reducido número de genes. Entre 30.000 y 40.000, frente a los 100.000 estimados por la mayoría de los científicos. Es decir, sólo el doble que una mosca o una lombriz intestinal. La clave de la complejidad estribaría, por consiguiente, no tanto en el número de genes como en la capacidad de éstos de producir más proteínas, que son al final las encargadas de controlar los procesos biológicos. En esa línea, científicos de la Universidad Johns Hopkins han dado con un mecanismo -visto antes en plantas y microorganismos, pero que nunca se había revelado esencial para la fabricación de proteínas- por el cual un gen puede producir hasta una veintena de proteínas.

    El ADN, la molécula de la herencia, está contenido en los cromosomas y tiene forma de doble hélice. Es como una escalera de caracol cuyas barandillas se unen entre sí por peldaños formados por dos ‘letras químicas’. Cada barandilla aporta la mitad de un escalón -una ‘letra’- y los genes se ‘leen’ en cada lado de la escalera en sentidos contrarios, hacia arriba o hacia abajo. Los biólogos pensaban hasta ahora que «la información de un gen que codifica una proteína estaba contenida en sólo una de los dos hebras del ADN», una de las barandillas y sus correspondientes ‘letras’. El ARN (ácido ribonucleico) mensajero, que lleva esa información hasta la zona de la célula donde se fabrican las proteínas, sería una copia de una única hebra.

    Mutaciones anuladas

    Esta concepción se viene abajo con un hallazgo del equipo de Víctor G. Corces, director del Departamento de Biología de la Universidad Johns Hopkins, del que esta semana da cuenta ‘Nature’. Corces y sus colaboradores han descubierto que, cuando dos genes se encuentran en una misma región del ADN, pero en hebras diferentes, los ARN resultantes pueden combinarse entre sí, «siempre que tengan fragmentos en común», dando lugar a proteínas nuevas y diferentes a las que crearían por separado. «Es como si el ARN copia de una hebra contuviera las instrucciones para fabricar un vídeo y el de la otra, las de una televisión. Al combinarlas, tendríamos las instrucciones para fabricar un solo aparato que fuera a la vez vídeo y televisión», ha explicado el investigador a EL CORREO.

    Los científicos descubrieron la trascendencia de este mecanismo en la generación de proteínas cuando trabajaban con un gen de la mosca de la fruta. «Lo encontramos por suerte», reconoce Corces, nacido en Asturias y residente en EE UU desde hace veintitrés años. Tras identificar dos mutaciones del gen, cada una de las cuales hacía que una misma proteína dejara de funcionar y la mosca muriera, las combinaron. Esperaban que el resultado fuera una proteína que aunara los defectos de ambas mutaciones. Sin embargo, se encontraron con una proteína en la que no se sumaban las mutaciones, sino que se corregían.

    Más proteínas

    Fue Mariano Labrador, otro miembro español del equipo, quien apuntó la posibilidad, luego confirmada, de que el resultado se debiera a que las dos moléculas de ARN se habían combinado entre sí para formar la nueva proteína. Un fenómeno que los biólogos conocen como ‘trans-splicing’, algo así como ‘trans-montaje’ y que, en este caso, había hecho que la nueva proteína se produjera a partir de las secuencias correctas de cada hebra de ADN, desdeñando los errores.

    «La conclusión principal de nuestro estudio es que el ARN que codifica una proteína determinada, que hasta ahora se pensaba que sólo se formaba por un gen específico, también se puede formar por la combinación de los ARN de dos genes», indica Corces. El hallazgo que explicaría cómo, a pesar de no tener muchos más genes que otros organismos, el ser humano es mucho más complejo. «Si las células pueden hacer más proteínas usando el ‘trans-splicing’, quizá no se necesiten tantos genes». De hecho, en el gen estudiado de la mosca de la fruta, nada menos que veinte.

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    El Mundo http://www.el-mundo.es/

    ESTADOS UNIDOS: IDENTIFICAN LA PARTE DEL CEREBRO QUE MARCA EL RITMO DE LA VIDA. EFE - Washintong

    Estos mecanismos nos indican que ha llegado la hora de comer, o cuándo es el momento preciso para patear una pelota — Según este estudio, el cerebelo no sería la estructura clave para la percepción del tiempo

    El sentido del paso del tiempo, con el cual marcamos los ritmos en nuestras actividades cotidianas, proviene de un circuito que relaciona una región en lo hondo del cerebro con el lóbulo derecho.

    Un equipo de investigadores en el Colegio Médico de Wisconsin, en Milwaukee, y del Centro Médico para Veteranos en Albuquerque, Nuevo México, ha identificado los mecanismos del cerebro que nos indican que ha llegado la hora de comer, o cuándo es el momento preciso para patear una pelota o pulsar la cuerda en una guitarra.

    Lo sorprendente del estudio, que publica la revista ‘Nature Neuroscience ’, es que contradice el consenso que por mucho tiempo ha habido en la comunidad científica según el cual el cerebelo es la estructura clave del cerebro para la percepción del tiempo. El nuevo estudio es el primero que ha demostrado que las áreas más importantes para el marcapasos cerebral son los ganglios basales, hundidos en la base del cerebro, y el lóbulo parietal derecho.

    El investigador principal, Stephen Rao, profesor de neurología en el Colegio Médico, dijo que las conclusiones de ese estudio podrían aplicarse para una mejor comprensión de los trastornos neurológicos. «La identificación del área del cerebro que regula nuestro sentido del tiempo permitirá que estudiemos la percepción defectuosa del tiempo como la que se ha observado en pacientes con el Mal de Parkinson, y el déficit de atención o hiperactividad», añadió Rao. «Comúnmente se piensa que estos dos males están relacionados con un funcionamiento anormal de los ganglios basales», dijo el investigador.

    Para la mayoría de los aspectos de la conducta humana es crucial la capacidad de tomar decisiones en períodos que van de 300 milisegundos a 10 segundos y, aunque la teoría científica presume la existencia de «cronómetros» cerebrales, la ubicación de los mismos ha sido difícil. Imagen por resonancia magnética

    El equipo de investigadores encabezado por Rao empleó una novedosa técnica de imagen por resonancia magnética funcional (FMRI por su sigla en inglés) que registra, segundo a segundo, los cambios en la actividad del cerebro, y así identificaron las regiones de ese órgano que forman el sistema de percepción del tiempo.

    Los científicos hicieron FMRI de 17 hombres y mujeres jóvenes y voluntarios mientras se les pedía que percibieran la duración del tiempo entre presentaciones de dos tonos consecutivos. Un segundo más tarde se presentaron dos tonos más, y se pidió a los sujetos que opinaran si la duración entre los segundos tonos era más corta o más larga que entre los dos primeros. Para asegurarse de que identificaban claramente los sistemas del cerebro relacionados con la percepción del tiempo, los investigadores asignaron a los sujetos dos tareas de control que requerían escuchar los tonos o discernir la nota, pero sin un juicio sobre su duración.

    De esta manera se aislaron las áreas del cerebro activadas durante la presentación de los primeros dos tonos, cuando los sujetos sólo atendían a la percepción del tiempo. Y estas áreas resultaron ser los ganglios basales y la corteza cerebral en el lóbulo parietal derecho. Los ganglios basales tienen células nerviosas que, como todas, se rodean del neurotransmisor dopamina, el cual muestra una disminución en los pacientes con el Mal de Parkinson que experimentan problemas con la percepción del tiempo.

    Cuando a estos pacientes se le administra un medicamento que aumenta los niveles de dopamina en el cerebro se atenúan parcialmente sus dificultades con el manejo del tiempo. También se ha observado una percepción defectuosa del tiempo en los pacientes con el Mal de Huntington y los que presentan hiperactividad o déficit de la atención.

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    El País http://www.elpais.es/

    UN EXPERIMENTO DA PISTAS SOBRE NUEVAS PARTÍCULAS SUPERSIMÉTRICAS Por: James Glanz – Nueva York

    Unas nuevas observaciones de partículas subatómicas parecen no encajar en las teorías aceptadas que explican la materia, según han anunciado científicos del Laboratorio Nacional de Brookhaven (EE UU). Los resultados pueden ser indicios de un nuevo tipo de materia nunca visto antes. Si el hallazgo se confirma, el núcleo de la teoría subatómica, el modelo estándar, sería 'insuficiente para describir nuestro universo', dice Thomas B. Kirk, de Brookhaven.

    Los científicos del experimento, de Alemania, Japón, Rusia y EE UU, advierten que los resultados pueden ser sólo efectos estadísticos de los datos, pero que han hecho medidas muy laboriosas de unos mil millones de las partículas llamadas muones para reducir a un 1% la probabilidad de error. Los muones son primos de los electrones y en estos experimentos se ha medido la respuestas de estas partículas a campos magnéticos. Los resultados muestran una desviación de las predicciones basadas en el modelo estándar sobre la fluctuación cuántica de los muones en presencia de un campo magnético intenso.

    La mecánica cuántica indica que el espacio aparentemente vacío es, en realidad, un océano de partículas virtuales que aparecen y desaparecen instantáneamente y pueden interactuar con los muones. El modelo estándar indica cómo calcular la fluctuación de las partículas conocidas de ese océano subatómico, y eso se ha medido y verificado con precisión. Pero las nuevas medidas difieren de las predicciones, lo que sugiere que están escondidas también partículas desconocidas.

    Aunque el modelo estándar no predice dichas partículas, su existencia no sorprendería a los físicos. Pese al éxito de esa teoría al explicar datos experimentales, probablemente no representa la ley de la naturaleza a su nivel fundamental. Para superar esto, se ha desarrollado una teoría muy especulativa llamada supersimetría con nuevas partículas supersimétricas. Su existencia podría explicar la fluctuación de los muones medida en Brookhaven.

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    CNN http://www.cnnenespanol.com/

    EL VERDADERO ORIGEN DE LA ASPIRINA Por: Matías Loewy – Salutia Noticia enviada por: Enrique Márquez

    Félix Hoffmann, un químico de 29 años, intentaba desarrollar una variante menos tóxica de un analgésico de la época cuando se topó con lo que sería la solución "mágica" para una amplia variedad de malestares. Su padre, casi postrado por un reumatismo crónico, le había rogado que descubriera un medicamento que, a diferencia del salicilato de sodio, aliviara sus dolores sin destrozarle el estómago.

    El 10 de agosto de 1897, el talentoso hijo tuvo éxito: anotó en su cuaderno de laboratorio que había logrado producir ácido acetilsalicílico (ASA) puro, una sustancia que poco después se haría famosa mundialmente con el nombre de aspirina.

    En el mundo farmacéutico, la leyenda de este descubrimiento es casi tan conocida como el mismo fármaco. Pero la historia no es rigurosamente exacta.

    Walter Sneader, un científico escocés de la Universidad de Strathclyde, en Glasgow, acaba de proponer que Hoffmann no fabricó la aspirina por pedido de su padre sino por las órdenes de su supervisor, el jefe de la sección farmacéutica de Bayer, Adolf Eichengrün. Y que sin la intervención de este último la droga descubierta jamás habría salido al mercado.

    Casi medio siglo más tarde, en 1949, el mismo Eichengrün se lamentó amargamente de que su papel en el descubrimiento de la aspirina hubiera sido relegado casi por completo. Sneader sugiere ahora en el British Medical Journal que la omisión no habría sido ajena al hecho de que a Eichengrün (que era judío) le tocó vivir en la Alemania nazi de Hitler.

    Los primeros equívocos

    La leyenda sobre el descubrimiento de la aspirina apareció por primera vez en 1934 en el pie de página de un libro sobre la historia de la ingeniería química, escrito por Albrecht Schmidt, un ex empleado de Bayer. En el mismo también se asegura que Hoffman decidió formular no sólo el ASA sino otros derivados del ácido salicílico, la molécula madre del salicilato de sodio, pero sin el propósito de encontrar un medicamento.

    El escocés Sneader, un farmacéutico doctorado en química medicinal que escribió tres libros sobre el descubrimiento y desarrollo de fármacos, revela que esa afirmación es falsa, porque los otros derivados también fueron patentados pocos años después con la esperanza de convertirlos en herederos de la aspirina. "Se los desarrolló con una finalidad terapéutica. Si esa parte del pie de nota es poco creíble (...) ¿Hay que creerle al resto?", se pregunta. Luego demuestra por qué no.

    En realidad, nadie discute que el ASA no vio la luz en una probeta de Hoffmann. Un químico francés, Charles Gerhardt, la inventó sin refinar en 1853, y 16 años más tarde el alemán Karl-Johann Kraut la sintetizó en forma más pura y describió correctamente su estructura. El mérito de Hoffmann sería haber dado con el primer procedimiento para fabricar la droga sin impurezas y en forma químicamente estable. En su famosa anotación manuscrita del 10 de agosto de 1897, el químico de Bayer escribe que el ASA tiene propiedades físicas ventajosas en comparación con el ácido salicílico (y que por eso) "se estudiará su posible utilización en ese contexto".

    Sneader detecta aquí un malentendido, fruto de las ambigüedades del idioma alemán. Según él, esa frase en su lengua original también puede leerse como que la droga "(ya) está siendo estudiada", o sea, que Hoffman sólo la fabricó para suministrar más materia prima con la cual seguir las investigaciones.

    ¿Qué investigaciones? Analizando diversas fuentes documentales, Sneader deduce que Eichengrüm instruyó a Hoffmann para producir derivados del ácido salicílico en abril de 1897. El objetivo era desarrollar un analgésico con menos efectos adversos que el salicilato de sodio (irritación gástrica, zumbidos en los oídos o náuseas), según afirma Eichengrün en un trabajo que publicó en diciembre de 1949 en la revista Pharmazie, el mismo mes de su muerte a los 82 años. Nunca se encontraron constancias escritas de ese trabajo porque Hoffmann recién empezó a tomar apuntes de sus experimentos en mayo de ese año.

    Las cosas ocurrieron luego en forma vertiginosa. Eichengrüm habría estado presente cuando Heinrich Dreser, el encargado de los ensayos farmacológicos de Bayer, estudió la aspirina en ratones. Dreser, un reputado profesor de la Universidad de Bonn que tenía poder de veto sobre qué investigaciones continuaban y cuáles no, concluyó erróneamente que el fármaco no era viable porque era nocivo para el corazón.

    Pero Eichengrüm, tenaz, habría tenido tanta confianza en la aspirina que la probó en él mismo y luego la distribuyó subrepticiamente entre los médicos y dentistas de Berlín para que la ensayaran. Los resultados antifebriles y analgésicos fueron espectaculares, pero Dreser -según palabras de Eichengrüm- seguía encogiéndose de hombros: "Es la presunción habitual de Berlín; el producto no vale nada".

    En el excelente libro Las guerras de las aspirinas, Charles Mann y Mark Plummer atribuyen el desliz de Dreser a una simple distracción: estaba demasiado entusiasmado con otro exitoso producto de Bayer recientemente lanzado, un sedante para la tos, la heroína.

    Sea como sea, la historia de la aspirina finalmente llegó a oídos del jefe de investigaciones de Bayer, Carl Duisberg, quien ordenó chequear los resultados por un farmacólogo independiente. Sneader supone que ese habría sido el motivo para que Hoffman pusiera manos a la obra y volviera a fabricar la droga, ese célebre 10 de agosto de 1897.

    Por qué calló Eichengrün

    El resto de la historia puede imaginarse. Nuevos ensayos de laboratorios y reportes favorables de médicos torcieron la negativa inicial de Dreser e impulsaron el lanzamiento comercial de la aspirina a mediados de 1899. La repercusión fue inmediata y pocos años después el remedio lo vendían desde las farmacias de Siberia hasta las de San Francisco.

    Ahora bien: si el pie de página que describía por primera vez el descubrimiento de la aspirina apareció en 1934, ¿por qué Eichengrüm esperó 15 años para refutarlo y dar su versión de los hechos? Los motivos -afirma Sneader- se desprenden de la situación de Eichengrüm en ese tiempo. Tras dejar Bayer en 1908 estableció su propia fábrica en Berlín, donde produjo exitosamente materiales resistentes a las llamas. Pero para cuando se publicó el reporte que le asignaba todos los méritos a Hoffmann, los Nazis habían prohibido a los judíos tomar posiciones independientes en la vida económica del país. "Se imponía el perfil bajo", resume Sneader.

    Eichengrüm, quien era judío, tuvo que entregar su empresa y finalmente fue confinado en 1944 al campo de concentración de Theresiendstadt. El viejo industrial languideció durante 14 meses hasta ser rescatado por los soviéticos. Su figura sólo comenzó a ser rescatada por colegas en 1947, en ocasión de cumplir 80 años.

    En el trabajo de Pharmazie, Eichengrün se anima finalmente a dar su versión y desliza la idea de que fue expulsado de la historia por el solo hecho de ser judío. El revisionismo histórico era frecuente en tiempos de Hitler.

    La versión oficial de Bayer, según el libro Cien años de la aspirina, editado en 1997, es que no existen pruebas documentales de que Eichengrüm hubiera sido víctima de una intriga. Ni tampoco colegas que recordaran que él hubiera propuesto desarrollar el ASA. "Además, la patente norteamericana de 1900 asigna el descubrimiento a Félix Hoffmann", agrega el informe. Nadie lo sabe y tal vez nunca se sepa, pero Sneader dice que las evidencias sugieren que Eichengrün estaba diciendo la verdad. "Bayer fue ciertamente afortunada de tener a Eichengrün como empleado, aunque es poco probable que él hubiera descubierto la aspirina de no trabajar en la compañía. Bayer (en definitiva) tiene todo el derecho de celebrar orgullosamente el centenario del medicamento más usado en la historia", concluye Sneader.

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    Healthscout http://www.healthscout.com/

    UNA NUEVA ASPIRINA, EFICAZ PARA EVITAR LOS PROBLEMAS DE LA ANGIOPLASTIA

    Investigadores italianos y estadounidenses han descubierto un fármaco que podría ser eficaz contra la formación de tejido en la luz de las arterias tras las operaciones de angioplastia, un problema que acompaña a muchas intervenciones de este tipo. Se trata de una aspirina a la que se añade óxido nítrico. El nuevo medicamento se llama, de momento, NCX-4016. Esta novedosa aspirina ha sido probada con éxito en ratones, en los que ha conseguido reducir la frecuencia de restenosis, que es como se denomina a la formación de tejido cicatrizal que sucede a las angioplastias.

    Esta intervención es muy frecuente y consiste en introducir un catéter que se infla en la punta para desbloquear las arterias en las que la placa de ateroma impide el correcto paso del flujo sanguíneo.

    El problema está en que, tras la operación, y por el daño al que se somete a la arteria, se suele formar un tejido cicatrizal que, aunque con composición distinta a la placa de ateroma, acaba, igualmente, generando el bloqueo.

    Los investigadores llevan tiempo intentando acabar con este problema, por lo que la eficacia de este fármaco, de demostrarse en humanos, sería una buena noticia para los cardiólogos de todo el mundo.

    El estudio, realizado por el premio Nóbel doctor Louis Ignarro, de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA, y un equipo de investigadores italianos, ha sido publicado en la última edición de “”.

    Los resultados del trabajo sugieren también que la NCX-4016 podría también utilizarse como prevención, tratando a los pacientes con este fármaco antes de que se sometieran a la intervención.

    Para más Información: Proceedings of the National Academy of Science http://www.pnas.org/

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    El País http://www.elpais.es/

    BOSQUES FÓSILES IBÉRICOS Por: Mónica Salomone, Madrid

    Las obras de la autovía del Cantábrico sacan a la luz secuoyas de hace tres millones de años

    Para imaginar el paisaje del norte de España hace tres millones de años hay que buscar inspiración en el litoral de California, al oeste de Norteamérica, o en los bosques de China. Pinos de especies que ya no existen en la cuenca mediterránea, cipreses y hasta gigantescas secuoyas poblaban entonces la cornisa cantábrica. Lo ha revelado un bosque fósil que hace cuatro años salió a la luz gracias a las obras de la autovía del Cantábrico, y que aún analizan botánicos de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de Madrid. Es un yacimiento 'fabuloso' que, sin embargo, nadie podrá volver a visitar, enterrado como está bajo el asfalto de la autovía. Su estudio y el de otros yacimientos da datos sobre la antigua flora y el clima peninsular.

    Este grupo de paleobotánica, el único especializado en España en el estudio de maderas fósiles no carbonizadas, suele recibir soplos de agentes forestales, o simplemente de buenos observadores, alertando sobre un posible yacimiento. El aviso que en 1996 les llevó hasta Caranceja, cerca de Cabezón de la Sal, provino de geólogos de la Universidad de Cantabria que a su vez supieron de los investigadores de Madrid por un artículo publicado en EL PAÍS.

    'Nos llamaron, fuimos para allá y nos encontramos con algo asombroso. Había troncos de hasta 80 centímetros de diámetro, de especies que no habíamos visto antes en la Península Ibérica', explica el botánico Carlos Morla. 'La gente creía que eran palmeras, y también estaban muy sorprendidos porque allí no las hay ahora', dice su colega Fernando Gómez Manzaneque.

    Palas excavadoras

    Las palas excavadoras habían tropezado con los troncos a varios metros de profundidad. Tras la recogida de muestras los botánicos volvieron a Madrid. No, no eran palmeras: había restos de una decena de tipos de árboles, entre ellos piñas de tres especies de pinos -dos de ellas extintas ya en todo el Mediterráneo-; de picea -una conífera similar al abeto-; y también frutos de hayas y maderas de secuoyas. Según los geólogos el bosque crecía sobre material depositado por el río Saja, que riega la zona y cuyo trazado ha sido muy cambiante.

    Pese a que a simple vista las maderas no se diferencian de las actuales -no están mineralizadas-, el estudio de los estratos geológicos y de otros yacimientos europeos con flora parecida indicaron a los investigadores que se encontraban ante el yacimiento más antiguo con que habían trabajado: entre los dos y tres millones de años de edad, entre el periodo Terciario y Cuaternario. El carbono 14 sólo sirve para muestras de hasta 40.000 años, por lo que no ha servido aquí para una datación más precisa. 'Los cipreses no sorprenden porque hoy se ven muchos, pero sí es un resultado importante porque los actuales sólo crecen de forma natural en África, Asia y sobre todo en América', dice Morla. 'De secuoyas sí se habían encontrado restos, por ejemplo, en Cataluña. Es una especie que se extinguió de Europa hace casi dos millones de años. Estamos ante una flora que sólo se ve hoy en algunos puntos del planeta, como el oeste de Estados Unidos o el oriente de Asia'.

    La lentitud de las obras de la autovía permitió a los investigadores volver cuatro veces más al yacimiento, de unos 500 metros cuadrados de extensión. Entre los años 1996 y 1997 recogieron 50 muestras de maderas no carbonizadas, 90 de carbones y más de un centenar de piñas. Hoy se amontonan en el departamento de botánica de la escuela y son el material de la tesis doctoral de Cristina Alcalde, becada por la Comunidad Autónoma de Madrid. El análisis aún no ha terminado pero algunos resultados preliminares están publicados ya en el boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural. 'Creímos interesante dar a conocer lo antes posible el hallazgo', explica Morla.

    Especialmente de cara al lento pero imparable avance de las obras de la autovía. Los vetustos troncos están hoy bajo los carriles y la cubierta vegetal plantada en los taludes laterales. Para Morla, 'la riqueza de este yacimiento lo sitúa entre los mejores de la Península. Es una pena que no haya sido conservado, incluso como atracción turísticocultural'.

    Las muestras de Caranceja comparten espacio en el laboratorio de botánica con las de otra treintena de yacimientos de toda la Península, cuya historia está a menudo relacionada con la de carreteras o presas. 'Lo irónico', dice Gómez Manzaneque, 'es que nosotros nos beneficiemos de los estropicios ecológicos'.

    Doñana

    No es el caso del bosque sumergido hallado en la costa de Huelva, en el Parque Natural de Doñana, también muy valioso para los investigadores y aún en estudio. Les avisó un ingeniero de Minas: también aquí los lugareños decían que las mareas más bajas del año descubrían grandes troncos de palmeras. 'La marea adecuada sólo se da unos días al año, así que esperamos casi un año entero y finalmente fuimos con el correspondiente permiso. También están apareciendo sorpresas', dice Morla. El yacimiento es del Pleistoceno (hace entre 2.5 millones y 10.000 años).

    El grupo acaba de terminar también el análisis de maderas halladas en el yacimiento arqueológico de Cal Guardiola, en Tarrasa, que tiene el valor añadido de tener unos 800.000 años de edad, es decir es contemporáneo de algunos de los restos de Atapuerca. Las maderas se dataron en Gerona con técnicas de paleomagnetismo, y también se usaron dataciones indirectas de otros restos paleontológicos.

    En Cal Guardiola no se han encontrado restos de asentamientos humanos pero sí de unas treinta especies de vertebrados -desde elefantes y caballos hasta anfibios y animales marinos-, y unos 2000 fragmentos de maderas fósiles. Su análisis se recogerá en la tesis doctoral de José María Postigo, en preparación.

    El número de yacimientos valiosos ha crecido en los últimos tiempos más que la capacidad para analizarlos del grupo, integrado por tres profesores, dos doctorandos y un estudiante con un beca de colaboración. Los investigadores tienen que usar fungicidas para evitar el deterioro de las muestras. 'Tenemos las maderas amontonadas en el departamento. Necesitamos fondos sobre todo para contratar a más personas y para pagar las dataciones', dice Morla.

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    ARCHIVOS DEL CLIMA ANTIGUO Por: Mónica Salomone, Madrid

    Las maderas fósiles no carbonizadas dan información sobre el paisaje antiguo y, por extensión, sobre el clima de la época. Pero para esto último el tipo de resto paleobotánico más usado es el polen.

    Como explica el botánico de la Escuela de Ingenieros de Montes Javier Maldonado, 'el polen te da un registro continuo en diversos estratos geológicos de una misma zona; se observan cambios a lo largo de milenios, mientras que las maderas dan información de un momento concreto'. Pero según este experto sólo dos yacimientos de polen analizados hasta ahora en España -en Burgos y en Zamora- han permitido ya reconstruir el clima de una zona en un determinado momento. Y estos trabajos no han servido aún para validar modelos de evolución de clima. 'En España se conocen menos yacimientos que en Europa, hay menos tradición', dice Maldonado. Otro motivo para que el análisis de polen esté más extendido es que fosiliza más fácilmente que las maderas. Para que éstas se conserven bien deben estar en medios no oxigenados, aisladas de la atmósfera. Además de los yacimientos en las costas, el grupo de Montes los ha encontrado sobre todo en turberas, 'zonas de acumulación de restos orgánicos, generalmente, de musgos, con PH muy ácido', explica su colega Fernando Gómez Manzaneque. Los restos de maderas, una vez cortados en lonchas de milésimas de milímetro de grosor y observadas al microscopio, permiten en ocasiones identificar la especie, al contrario que el polen. Con el grupo de Montes colaboran expertos en polen; en análisis de anillos de troncos; y geólogos de las universidades de La Coruña, Complutense, Politécnica y Autónoma de Madrid.

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    Clarín http://www.clarin.com/diario/

    LAS CUCARACHAS PUEDEN CAUSAR CRISIS ALÉRGICAS Y ASMÁTICAS Por: Paula Andalo Noticia enviada por: Enrique Márquez

    Según un estudio realizado en EEUU

    En un departamento equipado con microcámaras colocaron a 600 cucarachas durante cinco meses. Descubrieron que proteínas que se encuentran en la saliva y las heces del insecto son muy alergénicas

    Un sabio fumigador dijo alguna vez que era sencillamente imposible combatirlas. Que eran animales bíblicos, insectos que habían soportado todo, lluvias de meteoritos, pisadas de dinosaurios, inundaciones, incendios, insecticidas. Con 290 millones de años de vida, las cucarachas siguen haciendo de las suyas: un nuevo estudio confirma que pueden provocar alergias y asma tanto o más que un ácaro.

    El trabajo realizado por el Instituto de Investigación del Hospital de Arkansas y por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos identificó los antígenos de la cucaracha asociados con las crisis asmáticas y los colocó, en el ranking de alergenos (las sustancias que provocan asma), por debajo de los ácaros.

    Los antígenos son proteínas que se encuentran en la saliva, heces, huevos y piel de los insectos. El trabajo concluyó que la presencia de cucarachas en los hogares puede "disparar" la enfermedad, especialmente en chicos (que son blanco fácil del asma) que viven en las ciudades.

    El hallazgo detecta nuevos "amigos" de esta enfermedad pero también abre puertas a distintas opciones terapéuticas: según Richard Brenner, médico entomólogo y director del estudio, pronto se podrán desarrollar medicamentos a partir de estos antígenos.

    El asma es una de las enfermedades más comunes. Aunque no es curable, puede ser tratada y controlada. En la Argentina, casi el 5 por ciento de la población la padece, con un enorme crecimiento anual, según datos de la Asociación para la Prevención y Asistencia del Asma. Parece ser que aumenta al ritmo de la vida moderna: a más contaminación, más asma.

    Según el Centro Nacional de Salud Ambiental de los Estados Unidos, en ese país el número de personas con asma pasó de 6,7 millones en 1980 a 17,3 millones en 1998. La mayor parte de este porcentaje es gente pobre que vive en grandes ciudades.

    Para la Organización Mundial de la Salud, el asma es una de las ocho enfermedades crónicas más graves. Pero, a diferencia del cáncer o la diabetes —que integran ese mismo grupo— encierra, para los científicos, una verdadera paradoja: la incidencia mundial aumenta a la par del avance de la ciencia. En la última década, la enfermedad creció casi un 50 por ciento y hoy afecta a 600 millones de personas en todo el mundo, según el Instituto Internacional de Asma.

    Aunque los índices de mortalidad bajaron un 10 por ciento respecto de la década pasada, en la Argentina todavía mueren unas 900 personas por año. Las estadísticas escolares indican que el 21 por ciento de los chicos que faltan más de diez días seguidos a clase lo hace por crisis asmáticas. Y el 70 por ciento de las urgencias del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez se deben a crisis respiratorias.

    Desde que el asma comenzó a tratarse como una enfermedad inflamatoria —antes los tratamientos sólo se centraban en el control del broncoespasmo—, reducir la inflamación de las vías áreas con remedios preventivos para controlar las crisis comenzó a ser la gran prioridad de la ciencia. Según coinciden los médicos, el incremento del asma se debe a un aumento de la polución ambiental combinado con una mayor exposición a factores alergénicos en las viviendas.

    El Instituto Nacional de Pulmones, Sangre y Corazón de Estados Unidos resalta la importancia del diagnóstico precoz ya que los alergenos, que inflaman las vías respiratorias y pueden desencadenar una crisis en el asmático, están en todas partes: en el aire, los objetos, la ropa y los alimentos.

    Antes de la aparición de los síntomas de la enfermedad, todavía es poco lo que la medicina puede hacer. Los especialistas anticipan que faltan más de dos años de experimentación para una vacuna destinada a disminuir el anticuerpo de la alergia antes de que éste se exacerbe y provoque una crisis en el paciente.

    Se trata de una enfermedad caracterizada por el estrechamiento de los bronquios frente a algunos estímulos: sustancias que producen alergia como el polen o los ácaros, horribles bichitos microscópicos presentes en el polvo de la casa.

    Los ataques de asma varían en frecuencia e intensidad. Algunas personas que padecen asma están libres de síntomas la mayor parte del tiempo. Otras, en cambio, tosen, tienen silbidos al respirar y sienten sensación de ahogo con mayor frecuencia.

    Los alergenos domésticos más frecuentes son los ácaros del polvo de la casa, ahora en segundo lugar las cucarachas, las plumas y los pelos de los animales. Disminuir estos agentes reduce la posibilidad de crisis asmáticas. También es posible bajar la incidencia quitando las alfombras que van de pared a pared y manteniendo baja, durante el verano, la humedad relativa mediante el uso de aire acondicionado.

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    EL 'ENVISAT' PASA LAS ÚLTIMAS PRUEBAS ANTES DEL LANZAMIENTO

    El satélite de observación de la Tierra Envisat, de la Agencia Europea del Espacio (ESA), es un enorme paralelepípedo de 10 metros de altura y ocho toneladas de peso que estas semanas se somete a los últimos controles en un hangar del centro tecnológico de la ESA en Holanda, apoyado en una estructura metálica como las que sujetan los focos en los conciertos de rock -encargada a una empresa especializada en tales eventos-. El satélite emprenderá en Abril su viaje a Kourou,en la Guyana francesa, desde donde será lanzado por un cohete Ariane 5 en Julio.

    El Envisat ha costado 2.000 millones de euros y es el mayor satélite de observación de la Tierra jamás hecho. En su construcción han participado más de un centenar de empresas europeas, incluidas las españolas CASA, que se ha ocupado de la estructura exterior, CRISA y Sener.

    El principal objetivo del Envisat es continuar el trabajo de sus predecesores europeos, los ERS 1 y 2 -el primero lanzado hace una década-. Pero el Envisat medirá más parámetros y con mucho más detalle. Como explicó Jacques Louet, director del programa, en una reciente presentación del satélite en Holanda, el Envisat cuenta con 10 instrumentos a bordo que le permitirán realizar desde estudios de química atmosférica hasta de biología marina, incluyendo mediciones de la temperatura superficial del agua y su altura. Tales datos servirán para alimentar modelos de cambio climático, de corrientes marinas y del agujero en la capa de ozono, entre otros usos.

    La órbita del Envisat, que estará a unos 800 kilómetros de altura, pasa por los polos y cubre el planeta entero como máximo cada tres días. Sus datos estarán disponibles por Internet, a un coste variable según su uso sea comercial o para investigación. El satélite tiene oficialmente cinco años de vida útil, pero se espera que dure toda la década. En su agenda hay ya planeadas unas 700 observaciones solicitadas por investigadores de todo el mundo.

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    EL SUCESOR DEL 'HUBBLE' SERÁ MÁS PEQUEÑO DE LO PREVISTO

    Los planes para el heredero del telescopio Hubble, el Next Generation Space Telescope (NGST), se están revelando demasiado ambiciosos. Un reciente estudio del equipo de ese futuro telescopio reconoce la necesidad de introducir cambios a la baja, como reducir el tamaño del espejo principal. La NASA ha cancelado por innecesaria, según el estudio, una misión de demostración planeada para el 2003, la Nexus.

    El telescopio espacial Hubble lleva desde abril de 1990 dando vueltas a la Tierra a 600 kilómetros de altura. Seguirá haciéndolo otros nueve años y después cederá el puesto al NGST, en cuyo diseño trabajan ya las agencias espaciales estadounidense (NASA), europea (ESA) y canadiense (CSA). Ya en los primeros estudios del NGST, en 1996, se admitía que el proyecto implicaba 'un gran desafío tecnológico', por ejemplo, el de un diseño completamente distinto a los telescopios espaciales que le precederán de aquí a su lanzamiento, en el 2009. Por eso en sus primerísimos esbozos el NGST tenía un espejo principal de sólo cuatro metros de diámetro, pero el año pasado la NASA ya hablaba de un espejo de ocho metros. Sería además desplegable: dividido en varios pétalos, se lanzaría plegado para que cupiera en la cofia del cohete y se abriría cuando el telescopio estuviera de camino a su órbita final. El equipo del NGST compara su trabajo con 'diseñar un barco dentro de una botella'.

    Ningún telescopio espacial ha usado un espejo así, ni tan grande (el del Hubble tiene 2,4 metros). Además NGST observará en el infrarrojo, lo que impone más obstáculos: los instrumentos deben enfriarse a unos 240 grados bajo cero, y el propio espejo debe soportar cambios de temperatura de cientos de grados. Eso obliga a colocar el telescopio a millón y medio de kilómetros de distancia -lejos de la influencia de la Tierra y del Sol-, lo que impone severas restricciones de peso. El NGST debería pesar tres veces menos que el Hubble.

    El pasado año, antes de publicar la convocatoria de ofertas para el contratista principal del telescopio la próxima primavera, el equipo del NGST emprendió una revisión detallada del proyecto. Contaban con dos límites: la fecha de lanzamiento -necesariamente antes del 2010 si no se quiere invertir en una nueva misión de reparación del Hubble-; y el coste económico de la misión. Por ello los expertos han optado por 'relajar los requisitos acerca del diámetro, área colectora y temperatura del espejo principal', entre otras especificaciones. 'Una reducción modesta en el diámetro del espejo pueden redundar en una mayor dureza sin superar las restricciones de peso', señalan los expertos, que también sugieren operar a temperaturas no tan bajas. 'Esto permitirá hacer verificaciones en tierra mucho más completas [...], lo que reduce la necesidad de un experimento de validación en vuelo. La misión Nexus por tanto ha sido cancelada'.

    Aunque extraoficialmente se habla de un espejo de seis metros o mayor, en el estudio los expertos no se comprometen a poner un límite máximo porque prefieren que sean los aspirantes a contratista principal los que propongan nuevas soluciones. Hasta el momento cinco industrias han construido ocho prototipos de espejos ultraligeros con diferentes tecnologías.

    El NGST se considera un proyecto crucial para entender cómo se formaron las primeras galaxias y estrellas. También investigará la formación de sistemas planetarios, aunque no llegará a obtener imágenes directas de planetas extrasolares. La participación de la ESA y la CSA es de un 15% y un 5% respectivamente.

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    EL GOBIERNO ESPAÑOL ANUNCIA QUE DEDICARÁ ESTE AÑO 8.000 MILLONES DE PESETAS A LA INVESTIGACIÓN GENÓMICA

    El Gobierno español, por medio de la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología, acordó ayer dedicar en 2001 un total de 8.000 millones de pesetas a promover la investigación en Genómica y Proteómica. La comisión, bajo la presidencia del presidente del Gobierno, José María Aznar, reconoció que España ha estado 'insuficientemente representada' en la primera fase de la investigación del genoma, por lo que 'no debe dejar pasar las oportunidades' de la segunda fase. Para ello está previsto mantener una financiación pública de 8.000 millones de pesetas los próximos dos años, lo que supondría, según cálculos oficiales, alcanzar un total de 26.000 millones de pesetas en el trienio (2001-2003) de ejecución del Plan Nacional de Investigación y Desarrollo (I+D). La aportación pública se instrumentará mediante las actuaciones del Ministerio de Sanidad y Consumo, a través del Fondo de Investigación Sanitaria (FIS).. La participación del Ministerio de Ciencia y Tecnología se canalizará a través de todos sus instrumentos.

    La Comisión adoptó tres acuerdos. En primer lugar, la creación de la Fundación para la Ciencia y la Tecnología; de modo 'inmediato', la de la Fundación para la Investigación del Genoma Humano; y asimismo, la del Comité de Ética en Investigación Científica y Tecnológica.

    La Fundación para la Ciencia y la Tecnología tiene como objetivos reforzar la evaluación y el seguimiento realizados por la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva, definir los grupos de excelencia según el Espacio Europeo de investigación y coordinar a la comunidad científico-técnica.

    La Fundación para la Investigación del Genoma Humano impulsará los trabajos en Genómica y Proteómica, tanto en el ámbito científico como en el tecnológico.

    Por último, el Comité de Ética en Investigación Científica y Tecnológica será un órgano asesor promovido por ambos ministerios.

    La semana pasada, Alemania destinó 870 millones de marcos (más de 70.000 millones de pesetas) a la investigación genética.

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    BRUSELAS ELEVARÁ UN 10% EL PRESUPUESTO DE INVESTIGACIÓN DE LOS PRÓXIMOS CINCO AÑOS Por: Gabriel Cañas – Bruselas

    La Comisión Europea quiere potenciar la genómica, la informática y la industria aeroespacial

    La Comisión Europea ya tiene perfilada su política de investigación comunitaria para el periodo 2002-2006. Hoy presenta su proyecto en Bruselas con una propuesta presupuestaria de 2,7 billones de pesetas, lo que representa un aumento del 9,8% respecto al presupuesto del actual programa marco. Los científicos europeos deberán centrar su actividad, según Bruselas, en la genómica, la informática, la nanotecnología y la industria espacial. Paralelamente se desarrollarán una serie de iniciativas para lograr que hagan de Europa un verdadero mercado único de la ciencia.

    El presupuesto de un programa marco de investigación es el dinero con que cuenta Bruselas para cofinanciar proyectos de investigación y desarrollo europeos al 50% con los países miembros o con empresas privadas. El presupuesto del actual programa, que termina este año, es de 15.000 millones de euros (2,49 billones de pesetas). El departamento de Investigación, que dirige el comisario Philippe Busquin, propone que para el próximo periodo dicho presupuesto alcance los 16.475 millones de euros (2,741 billones de pesetas).

    Pese a que la petición es ambiciosa, el aumento es similar al estadounidense y Bruselas constata la tendencia a la baja de los presupuestos nacionales para investigación, lo que seguirá manteniendo a Europa lejos del nivel de EE UU, en contra del compromiso adquirido por los jefes de Estado en la cumbre de Lisboa en marzo del pasado año y ratificado en diciembre en Niza. Los políticos saben que la I+D es, como indica Busquin, la razón de la mitad del crecimiento.

    Por eso es importante, a ojos del comisario europeo de Investigación, optimizar recursos disponibles. La evaluación hecha por expertos presididos por el español Joan Majó del actual programa marco indicó en 2000 que, además del déficit presupuestario, el problema de la investigación europea es su fragmentación. 'Tenemos que abrir los programas nacionales, facilitar el intercambio y que los científicos europeos trabajen conjuntamente', explica a EL PAÍS Busquin. 'Es fundamental que un científico se sienta europeo más que británico, francés o español, y que pueda participar en proyectos competitivos. Hay que extender este cambio de mentalidad que ya tienen algunos científicos'.

    Europa se plantea como gran desafío las ciencias y las tecnologías de los seres vivos; es decir, la biotecnología y el análisis del genoma humano, un gran éxito científico en el que han participado algunos países europeos (sobre todo el Reino Unido), pero no la UE. Otro cambio fundamental que ya se está operando es la participación creciente en los programas de investigación de los países candidatos a entrar en la Unión, entre los que están Polonia, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia o Hungría.

    Busquin cree que hay que facilitar la movilidad de los científicos. 'Hay países dentro de la propia Unión que tienen investigadores en paro, mientras en otros se necesitan', añade Busquin. El informe que hoy presenta la Comisión Europea desgrana siete áreas prioritarias de interés a desarrollar. Son las siguientes: - Genómica. El plan plantea que Europa explote de forma integrada el análisis del genoma humano con fines médicos, especialmente en la lucha contra el cáncer, la resistencia a medicamentos y la neurociencia. El 70% de las empresas de genómica están en EE UU. - Tecnologías de la información. El proyecto prevé estimular el desarrollo de estas tecnologías para mejorar la competitividad industrial. La informática y las telecomunicaciones están más desarrolladas en Estados Unidos, pero este sector económico es ya el segundo dentro de la Unión, con un mercado anual de 2.000 millones de euros y dos millones de empleados. El plan plantea específicamente el desarrollo del comercio electrónico. - Nanotecnología. Europa, que tiene un buen nivel de investigación en nanofabricación y nanoquímica, debe coordinar mejor sus esfuerzos en este terreno creando materiales inteligentes y aplicando nuevos procedimientos de producción. La industria manufacturera europea produce ya bienes y servicios por un valor de 4.000 millones de euros anuales. - Aeronáutica y espacio. Las necesidades en materia de transporte aéreo se elevan, a escala mundial, a 14.000 nuevos aparatos en los próximos 15 años. El plan se plantea un fuerte desarrollo en este área, en la que Europa quiere apostar por una mejora en la seguridad. En el ámbito espacial buena parte de los recursos se destinarán al sistema de localización por satélite Galileo, un proyecto alternativo al GPS norteamericano. - Seguridad alimentaria. Europa, que afronta la crisis alimentaria de las vacas locas, se plantea mejorar sus métodos de análisis y detección de contaminantes químicos, procedimientos de trazabilidad, medidas del impacto del consumo de organismos genéticamente modificados y análisis de riesgos medioambientales para la salud. - Desarrollo sostenible y cambio climático. El protocolo de Kioto obliga a la UE a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Para ello, Europa planea desarrollar energías renovables y transportes inteligentes. También debe mejorar sus análisis del cambio climático y lograr un mayor equilibrio de ecosistemas. - Sociedad del conocimiento. El plan propone acercar la ciencia a los ciudadanos y promover el estudio de las ciencias económicas, políticas y sociales para profundizar en la democracia y en la buena gobernación.

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    El Correo http://www.elcorreodigital.com/

    80 PREMIOS NOBEL PIDEN A BUSH QUE NO FRENE LA INVESTIGACIÓN CON CÉLULAS EMBRIONARIAS HUMANAS Por: Redacción El Correo – Bilbao

    George W. Bush recibió ayer en la Casa Blanca una carta en la que ochenta premios Nobel le reclaman que no bloquee la investigación con ‘células madre’ obtenidas de embriones humanos sobrantes de procesos de fertilización condenados a la destrucción. Los firmantes de la misiva -entre quienes están James Watson, codescubridor de la estructura del ADN, Murray Gell-Mann y Steven Weinberg- destacan el enorme potencial terapéutico de estas células, presentes en los primeros estadios del desarrollo y con capacidad para convertirse en cualquiera de las especializadas de nuestro organismo.

    Los científicos piden al presidente Bush que no dé marcha atrás en la decisión de Clinton de dotar de fondos federales al programa y le recuerdan que esta investigación puede abrir la puerta a tratamientos efectivos contra la diabetes, el Alhzeimer y el Parkinson. Los laureados admiten las implicaciones éticas del proyecto, pero añaden que «es importante entender que las células usadas en esta investigación están destinadas, en cualquier caso, a ser desechadas». Ya que los embriones serán destruidos, «sería trágico desperdiciar una oportunidad» como ésta de trabajar por el alivio el sufrimiento humano, dicen.

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    El País http://www.elpais.es/

    LOS CREADORES DE 'DOLLY' LOGRAN 'CÉLULAS MADRE' SIN NECESIDAD DE CLONAR UN EMBRIÓN Por: I. Ferrer y J. Sanpedro - Leicester / Madrid

    La empresa de Edimburgo ha probado la técnica en vacas y predice ensayos clínicos en 4 años

    Las células madre, que pueden cultivarse y después transformarse en cualquier tejido adulto, son una de las mayores promesas para el futuro inmediato de la medicina, pero fabricarlas requiere clonar un embrión humano, lo que suscita el rechazo de muchos sectores sociales. Los científicos que crearon a la oveja Dolly han dado ahora un paso de gigante para esquivar ese rechazo, al lograr transformar vulgares células de piel adulta en células madre directamente, sin necesidad de usar embrión alguno. Nada impide que la técnica, probada en vaca, funcione en humanos.

    La técnica para producir células madre a partir de un embrión humano fue presentada en noviembre de 1998 por el equipo de James Thomson, de la Universidad de Wisconsin (EE UU). Esas células pueden cultivarse indefinidamente en el laboratorio y luego transformarse en cualquier tipo de tejido adulto: piel, músculo, hueso, tejido nervioso o cualquier otro. La mayoría de los científicos cree que esos tejidos podrán usarse para reparar órganos dañados, por lo que revolucionarán el tratamiento del Parkinson, la diabetes, las quemaduras, los infartos y muchas otras dolencias.

    Para que esos trasplantes sean realmente útiles, el embrión del que proceden las células madre debe ser un clon del paciente. Así, los tejidos resultantes son genéticamente idénticos a los del paciente y se elimina por completo el problema del rechazo inmunológico. El problema es que la clonación -y, de hecho, casi cualquier manipulación- de los embriones humanos suscita un gran rechazo social y está prohibida en todos los países occidentales excepto el Reino Unido y Estados Unidos, y aún allí con reservas.

    PPL Therapeutics, una empresa privada constituida por científicos del Instituto Roslin de Edimburgo -los creadores de la oveja Dolly- ha conseguido ahora transformar células adultas de vaca en células madre sin necesidad de crear un embrión, según reveló ayer el director ejecutivo de la compañía, Ron James, en un congreso de la Sociedad Británica de Fertilidad celebrado en Londres.

    De piel a corazón

    Un portavoz de PPL Therapeutics explicó ayer a este diario desde Edimburgo que los científicos no sólo habían logrado transformar la célula de piel adulta en células madre, sino que luego habían mostrado que éstas podían diferenciarse en tejidos funcionales distintos del cutáneo. En concreto, en tejido del músculo cardiaco.

    El portavoz de la empresa explicó que, para poder seguir la transformación celular desde el principio, los expertos de la compañía insertaron un marcador genético (un gen que produce alguna característica visible al microscopio) en la primera célula, la de piel de vaca. Y pudieron comprobar que el marcador estaba presente luego en las células madre. Y luego en las del músculo cardiaco obtenido. 'La presencia del marcador en los tres grupos de células demuestra que las del corazón se derivaban de la original', añadió el portavoz. El experimento fue realizado por los miembros del laboratorio que PPL Therapeutics posee en Estados Unidos.

    Pese a estas explicaciones, los detalles completos de la técnica permanecerán de momento en secreto para evitar que otra compañía rival pueda copiarla. Las aplicaciones médicas potenciales de las células madre son de tal magnitud que el método de PPL Therapeutics, que evita toda traba legal, puede convertirse en una inimaginable mina de oro. 'Los resultados del experimento nos dan confianza en que el método que estamos desarrollando como una fuente de células madre está funcionando, y creo que será igualmente aplicable a los seres humanos', dijo James en el congreso de Londres. 'Si todo va bien, los primeros ensayos clínicos podrían empezar dentro de unos cuatro años'.

    Pistas indirectas

    Pese al estricto secreto comercial, los científicos de Edimburgo han dado pistas indirectas a lo largo del último año que permiten atisbar cuál es el fundamento de su innovación. Estos investigadores son los pioneros mundiales en la clonación por transferencia nuclear. Esta técnica consiste en tomar una célula adulta de cualquier mamífero, extraerle el núcleo (que contiene el genoma completo) e introducirlo en un óvulo al que previamente se ha extraído su propio núcleo. El resultado es un embrión clónico, es decir, genéticamente idéntico al del adulto del que se obtuvo la célula de partida.

    La razón de que esta técnica funcione es que el material del óvulo, por alguna razón hasta ahora desconocida, es capaz de reprogramar el núcleo adulto para que empiece a funcionar como el de un embrión recién formado. Los miembros del Instituto Roslin o de PPL Therapeutics han dado a entender en varias ocasiones durante el último año que uno de sus proyectos era el de encontrar qué factores del óvulo son responsables de la reprogramación del núcleo. Es muy posible, por tanto, que su nuevo avance se base precisamente en que han encontrado esos factores.

    Casi todas las células del cuerpo contienen una copia completa del genoma. Lo que distingue a un óvulo fecundado de las demás células no son los genes, sino la sopa (citoplasma) que rodea al núcleo. Entre las decenas de miles de componentes de ese citoplasma, deben encontrarse forzosamente unas pocas moléculas, seguramente algunas proteínas, que son capaces de interactuar con los genes y devolverlos a sus patrones de actividad típicos del embrión.